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Todo Apunta al Fracaso en la Reformas de la ONU

Por Narrador - 20 de Septiembre, 2005, 16:45, Categoría: Naciones Unidas

Me llama la atención que si exceptuamos el certero artículo de Bardají tan sólo EL PAIS incluye informaciones, básicamente sobre la negociación contrarreloj que trata de salvar la cumbre de su 60º aniversario. Así como una entrevista con Juan Antonio Yánez embajador de España ante Naciones Unidas. No deja de ser sorprendente.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

"LA ASAMBLEA GENERAL DEBE HUIR DE LOS PAÑOS CALIENTES"

Juan Cruz

Nueva York - Es la segunda vez que Juan Antonio Yáñez representa a España ante la ONU. En esta entrevista se refiere a la obligación que tiene esta institución de abordar su reforma con determinación, y reflexiona sobre la crítica relación entre EE UU y las Naciones Unidas.

Pregunta. ¿Con qué objetivos se organiza la cumbre? ¿Cuál es la actitud española ante esa cita?

Respuesta. Esta cumbre tiene una especial trascendencia, no ya por ser la cumbre del 60º aniversario, o por constituir la oportunidad de examinar los Objetivos del Milenio cinco años después de haber sido formulados, sino que es una ocasión para que la propia institución se someta a un examen sobre qué reformas debe abordar después de más de medio siglo de funcionamiento... Para España es un momento para reafirmar y renovar el compromiso con los valores que representan las Naciones Unidas, con el multilateralismo efectivo, que es algo muy profundamente sentido en España a distintos niveles... Ésta es nuestra posición, en cuanto país, y también en cuanto país miembro de la UE... Hay que decir que el actor principal de las Naciones Unidas, en cuanto al empuje con que se ha de llevar a cabo la reforma, es la UE.

P. ¿Cómo tendría que ser la reforma?

R. Es complejo. Todo el mundo se fija en el Consejo de Seguridad, porque es el centro de poder principal... El Consejo es un elemento importante, pero no debe focalizar la atención en el proceso de reforma... Hay muchas otras cosas... Los retos del desarrollo, de la seguridad, de los derechos humanos, del medio ambiente... Habría que marcar una especie de programa de acción para los próximos 10 o 15 años, al tiempo que se estudia cómo se reforman los mecanismos de funcionamiento para que la ONU pueda ejecutar ese programa de una forma más eficaz.

P. Viene la cumbre en un momento delicado para la ONU, por la situación de su secretario general, Kofi Annan...

R. El informe de la comisión designada por el propio secretario general ha mirado dentro de lo que ha ocurrido con los fondos del programa Petróleo por Alimentos. Hay que poner las cosas en perspectiva. Ese programa funcionó durante siete años y permitió a la población iraquí salir adelante. Fueron 60.000 millones de dólares, que se emplearon, en su inmensa mayoría, correctamente... Hubo utilizaciones torticeras de Sadam Husein y hubo, al parecer, y eso es lo más grave, defectos internos en el aparato administrativo que gestionaba ese programa. Eso es muy serio y tiene que corregirse.

P. ¿Y cómo queda la ONU después de este partido?

R. Ha sido un periodo difícil, estamos todavía en un momento complicado, y por eso tenemos la vista puesta en la cumbre, para que ésta suponga el principio de una nueva etapa en la que se superen las incertidumbres que hemos vivido. Aún estamos negociando los textos que han de ser aprobados en la cumbre, y hay aún dificultades y complicaciones. La UE está desempeñando un papel muy de vanguardia, en apoyo del presidente de la Asamblea, para que salga un texto de consenso que tenga suficiente carne, que sea sustantivo, no meramente paños calientes.

P. ¿Y hay ya algunos elementos sustantivos de esos textos?

R. Entre los proyectos de los que se habla puedo citar la creación de una nueva comisión internacional sobre consolidación de la paz; es decir, cómo puede ayudarse a aquellos países o regiones que salen de conflictos. Se trabaja también en la transformación de la Comisión de Derechos Humanos en un consejo con mayores poderes, más permanente y más activo. Se quiere crear una convención global contra el terrorismo en el mundo y se intenta hacer una más efectiva acción contra la proliferación de armas de destrucción masiva... Y se intenta también establecer los mecanismos de las reformas que han de operar en el seno interno de la ONU para establecer la autoridad de la propia organización y de su secretario general. Todo eso debería salir de esta cumbre.

P. ¿El informe presentado por el embajador de EE UU Bolton no es un jarro de agua fría para todos esos proyectos globales?

R. Es un informe encargado por el Congreso estadounidense, y lo ha elaborado una comisión que constituyen el antiguo senador Mitchell, demócrata, y el antiguo representante republicano Gingrich. Se titula American interests and UN reform (Intereses americanos y reforma de la ONU), ya el título lo dice todo. Contiene una serie de ideas muy interesantes, no todas aceptables, para el conjunto de los países miembros de la ONU. En todo caso, ése es el punto de partida de la posición de EE UU; y ahora el embajador Bolton ha presentado un conjunto de enmiendas que se incorporan a la discusión de la comisión que elabora los textos.

P. En total 750 enmiendas. ¿No son muchas?

R. Son muchas. Pero no sólo Estados Unidos está poniendo enmiendas, también el movimiento de no alineados y muchos otros países del Tercer Mundo. Y por eso la UE está sirviendo de un punto intermedio para tratar de buscar fórmulas de encuentro. Nosotros no compartimos muchas de aquellas enmiendas. Por ejemplo, cuando EE UU propone obviar todas las referencias a los objetivos del desarrollo del milenio, adoptado aquí por los jefes de Estado y de Gobierno con motivo de la cumbre del Milenio 2000. Es un acuerdo que debe reafirmarse.

P. Ése era el acuerdo del 0,7%...

R. Ése es un objetivo que en realidad viene de más atrás. Europa no sólo lo respalda, sino que ha adquirido ya una serie de compromisos de modo que pueda ir trabajando en esa dirección para que, en torno al 2015, se pueda ir haciendo realidad, al menos en lo que concierne a la UE. Y España, incluso antes del 2015, pretende haber llegado al 0,7% en ayuda al desarrollo.

P. Frente a eso, ¿qué propone Estados Unidos?

R. Parte de una filosofía diferente. Consideran que el desarrollo no se consigue con la ayuda a los países, sino con el esfuerzo de los propios países en desarrollo, y con el comercio. Sin embargo, en países menos desarrollados, sobre todo de África, sin un componente de ayuda al desarrollo es irrealista pensar que puedan salir del círculo vicioso del subdesarrollo.

P. A la luz de lo que acaba de ocurrir en Nueva Orleans y de las estadísticas sobre la pobreza en Estados Unidos, a lo mejor este país se lo piensa de nuevo.

R. Hay otra cosa que dicen los norteamericanos, y es cierto: esta sociedad puede ser muy generosa en la ayuda por canales privados, y han expresado esa generosidad muchas veces: con el tsunami, con lo que ocurrió en Sri Lanka, y la está habiendo en Nueva Orleans. Nosotros vemos que ese enfoque es muy dependiente de las catástrofes naturales o de los momentos de emergencia, nosotros creemos que hace falta un esfuerzo más sostenido para ayudar a esos pueblos a salir adelante.

P. También hay en esa propuesta norteamericana posiciones contrarias a la limitación de las armas nucleares...

R. Al contrario, están en contra de la proliferación, pero no quieren avanzar hacia el desarme. En otros países del Tercer Mundo es a la inversa. Y como casi siempre, la UE se encuentra en medio. Queremos trabajar a favor del desarme y a favor de la no proliferación.

P. ¿Y con respecto al medio ambiente?

R. ¿El cambio climático? Ahora en EE UU se nota una conciencia mayor con respecto a lo que supone el calentamiento de la atmósfera. Pero, todavía no comparte con la UE la vía del Protocolo de Kioto.

P. ¿Y el Tribunal Penal Internacional?

R. No quieren ni oír hablar del asunto si el tribunal se contempla dentro del Estatuto de Roma. Espero que cuando se consolide esa corte, se convenza de que es un elemento esencial de evolución del mundo. Ya hay 99 países que han ratificado el Estatuto de Roma.

P. Es su segunda cumbre en esta nueva etapa. ¿Cómo ve que ha cambiado la actitud de EE UU con respecto a la ONU? ¿Ha dejado la controversia de la guerra de Irak demasiadas cicatrices?

R. La guerra de Irak dejó heridas en su relación con buena parte de los países del resto del mundo y también con la ONU. Esas heridas han ido cicatrizando. Es verdad que si lo miramos con perspectiva, la idea de la ONU, e incluso su nombre, se le ocurrió a Roosevelt, en el año 42. Tiene la impronta de EE UU. Pero es cierto que el Gobierno y parte de la sociedad norteamericana han llegado a cierto grado de desencanto. Debemos mirar de frente a ver cómo podemos trabajar con EE UU, para que, sin que la ONU sea, como algunos pretenden, simplemente un instrumento de la política exterior norteamericana, tenga también en cuenta las necesidades y los propósitos del que sigue siendo un socio fundamental.

P. Y con España ¿qué tal van las cosas ahora?

R. Siempre he tenido la mejor relación con los representantes con los que he tenido que trabajar, y esperemos que así siga siendo.

P. ¿Y se encontrarán Zapatero y Bush, finalmente?

R. Habrá ocasión de que se vean, sin duda. El presidente Bush ofrecerá una recepción a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes, y ahí se verán las caras.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

LA ONU NEGOCIA CONTRARRELOJ PARA SALVAR LA CUMBRE DE SU 60º ANIVERSARIO

Sandro Pozzi

EE UU, India, Pakistán y Egipto son los países que más pegas ponen al documento final

Nueva York - El miércoles arranca en Nueva York la que será la mayor cumbre de la historia de Naciones Unidas y durante la que se celebrará su sexagésimo aniversario. Está prevista la participación de 170 jefes de Estado y de Gobierno, que deberán forjar además un complejo consenso para lanzar la reforma de la institución a fin de adaptarla a los nuevos retos y dar un espaldarazo a los conocidos como Objetivos del Milenio contra la pobreza. Pero el evento podría terminar en un fiasco si los 191 países no son capaces de superar en el último minuto sus diferencias.

Las horas previas a la cumbre están siendo de gran tensión entre los diplomáticos acreditados ante Naciones Unidas. El secretario general del alto organismo internacional, Kofi Annan, es el primero en mostrar su preocupación por las divisiones existentes entre los Estados miembros, a dos días del mayor evento de la historia del organismo.

"El trabajo puede no estar acabado a tiempo y se corre el riesgo de perder el plazo", decía Annan en la tarde del viernes ante los escasos avances logrados durante la semana en las negociaciones que se están llevando a cabo. "Me alegraré mucho si me equivoco", añadía el secretario general mientras pedía a las delegaciones que tuvieran en mente que el resultado final debe tener en cuenta las preocupaciones principales de todos los países en aras del interés colectivo.

Esas negociaciones prosiguieron durante el fin de semana. Era un esfuerzo contrarreloj. "Estamos condenados al éxito", indicaba una fuente diplomática europea, "porque nos encontramos en un momento crítico para dar un impulso fuerte a la renovación y el cambio".

La reflexión es clara: si el documento final de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno no es lo suficientemente sólido políticamente, el proceso de reforma de las Naciones Unidas descarrilará en los meses venideros. "Puede no ser un documento ideal, pero debe tener la fuerza suficiente para alimentar el proceso", asegura la fuente diplomática europea.

Reticencias

Estados Unidos es el país miembro que más pegas está poniendo al proyecto final de la cumbre. Pero no es el único. India, Pakistán y Egipto se encuentran entre los más reticentes, mientras que la Unión Europea se muestra más conciliadora. El Gobierno de Washington, por su parte, busca limar al máximo la parte del documento final que se refiere a los Objetivos del Milenio pactados hace cinco años en la ciudad mexicana de Monterrey. El capítulo dedicado al desarrollo ocupa casi la mitad de sus 40 páginas.

La Administración que preside George W. Bush está adoptando una actitud más flexible y ya no rechaza que se haga referencia a que se destine el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) a ayudar a los países pobres. Pero no quiere fechas fijas ni un lenguaje vinculante para su país.

No es el único punto de discordia. Los Estados miembros mantienen diferencias en la parte del texto que se refiere al desarme y a la no proliferación de armas nucleares. El eterno debate sobre la futura Convención Antiterrorista y la definición del terrorismo sigue sin cerrarse, y a esto se le suma el choque entre los países a la hora de establecer dónde está la línea que permite a un país recurrir al uso de la fuerza ante este tipo de amenaza. El objetivo de esta cumbre es dar un impulso a los trabajos para poder completar la convención durante el próximo año.

También hay diferencias al definir el concepto de responsabilidad de protección en crisis humanitarias. Sobre la reforma de Naciones Unidas -vital para Estados Unidos y su política de consumo interno-, los grandes contribuyentes quieren un paquete sólido y creíble para los cambios en la secretaría general, para garantizar su eficacia tras la ola de escándalos.

El propio Kofi Annan busca que se refuercen sus poderes como gestor de la organización internacional, dotar a su administración de mayor transparencia y también potenciar las auditorías y los controles. Pero aquí la reforma se topa con las resistencias de los países del Tercer Mundo, que prefieren mantener el statu quo.

Hay más consenso entre las 191 delegaciones para que se delimiten en esta cumbre las que serán líneas básicas de funcionamiento y objetivos de los futuros Consejo de Derechos Humanos y de la Comisión para la Consolidación de la Paz. Sin embargo, no podrá cerrarse del todo el lanzamiento de estos dos nuevos órganos de Naciones Unidas, porque deben discutirse aún su composición y otras reglas que los regirán, debido de nuevo a que la negociación se topa con obstáculos. Son, sobre todo, cuestiones técnicas.

Y respecto a la ampliación del Consejo de Seguridad, queda empantanada porque ninguna de las propuestas que hay sobre la mesa ha logrado recabar el acuerdo necesario para lanzar la reforma en esta cumbre de la ONU.

Los 191 países miembros están de acuerdo en que la modernización del órgano más poderoso de Naciones Unidas debe completarse. Pero los Estados miembros no son capaces de llegar a un consenso que permita establecer una fecha para cerrar esta parte del paquete de reforma. Unos piden finales de este año, y otros advierten del riesgo de "frustración" en el proceso si no se cumple el calendario.

Así las cosas, lo ideal sería que el viernes se cerrara la cumbre con un documento pactado. Además, se está estudiando la posibilidad de añadirle una declaración más corta, de tres páginas, en la que los líderes mundiales resuman las prioridades políticas.

La delegación española estará encabezada por el Rey y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Además, tiene previsto intervenir ante Naciones Unidas el director gerente del Fondo Monetario Internacional, el también español Rodrigo Rato.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

LOS PAÍSES RICOS INTENTAN IMPONER SUS EXIGENCIAS AL PRESUPUESTO

Sandro Pozzi

Nueva York - Naciones Unidas cuenta con un presupuesto de 3.160 millones de dólares (unos 2.909 millones de euros) para el bienio 2004-2005. Estados Unidos es el principal contribuyente a la organización, con el 22% del presupuesto, de ahí que una de las prioridades de la Casa Blanca con vistas a esta cumbre sea pactar una reforma que permita renovar la gestión administrativa de la ONU y evitar casos de fraude como el destapado en el programa humanitario Petróleo por Alimentos para Irak. Sino, Washington amenaza con una drástica reducción de sus donaciones (341,4 millones).

Los países industrializados del norte son los que ponen el grueso del dinero que permiten funcionar a la ONU y los que intentan imponer sus exigencias. Japón, el segundo donante individual con 263,4 millones (el 19% del total), amena con rebajar su aportación financiera si no se reconoce su peso y por eso quiere un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, para estar a la altura de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Alemania, el tercero con 132 millones, reclama lo mismo. Y Brasil, el único país del Sur que se encuentra entre los 10 primeros (32,2 millones) contribuyentes, también pide otro asiento propio.

España aparece en el octavo lugar con una contribución de 34 millones de dólares, 10 veces inferior a la de Estados Unidos, y representa el 2,5% del total del presupuesto total. Si se tomara como referencia la aportación financiera de la Unión Europea en su conjunto, sería de lejos uno de los principales donantes. Alemania y Francia son los mayores contribuyentes al presupesto de la ONU, con 131,8 millones y 87,3 millones, respectivamente. Los diferentes intereses políticos en Bruselas impiden a España jugar en muchas ocasiones un papel a la altura de su peso financiero en el seno del organismo y hacerse escuchar con una sola voz.

191 Estados miembros

Las contribuciones de los 191 Estados miembros sirven para financiar el presupuesto ordinario de la ONU -gastos administrativos y programas de lucha contra el Sida, educación y asistencia humanitaria-. Se establecen en función de la capacidad de pago de los países, su renta y población. Ningún país puede pagar más del 22% del total. Y si hay atrasos en los abonos, se les puede sancionar con la retirada del derecho de voto en la Asamblea General.

Además, están los fondos que se aportan a las misiones de paz y operaciones humanitarias de emergencia. Los países pobres, por su parte, son los que se encargan de aportar los cascos azules que se despliegan en las misiones de mantenimiento y consolidación de la paz, como Bangladesh y Pakistán. La ONU tiene más de 62.000 militares y policías en este tipo de misiones, en las que participan más de 11.000 civiles. La mayoría están desplegados en África.

OTROS ARTICULOS DE OPINION

“La extrema desigualdad”, Joaquín Estefania. EL PAÍS. Indica que el cumplimiento de los Objetivos del Milenio está intensamente unido al proyecto de Alianza de civilizaciones que presentará Zapatero en la asamblea general de la ONU, y que cuenta con el apoyo de Koffi Annan. Asegura que no se puede establecer una relación directa entre hambre y pobreza, y terrorismo, pero todo el mundo concluye que ambas lacras sociales constituyen un caldo de cultivo que aprovechan los instructores de la violencia para seleccionar a sus falanges. Aunque la pobreza y la desigualdad no son lo mismo, tiene idéntica naturaleza.

“Tantos, y tan pocos”, Andrés Ortega. EL PAÍS. Señala que hay una crisis de líderes que afecta no sólo a Europa. Señala que las cualidades para llegar al poder no siempre coinciden con las que se necesitan para ejercerlo con profundidad. Cree que en las democracias mediáticas y pospolíticas esta brecha puede haberse acentuado con la necesidad de escalar puestos en los partidos políticos, o de poner al desnudo casi toda la vida del aspirante antes de poder optar a llegar. Hay también otro factor, que es la apertura de la carrera política a famosos.