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Bono y la Defensa Europea

Por Sin Pancarta - 20 de Septiembre, 2005, 16:59, Categoría: Unión Europea

No es que tenga demasiada importancia lo que diga Bono sobre materias de defensa pero nosotros se lo contamos. En un artículo conjunto con su homólogo portugués publicado en EL PAIS abogan por reforzar los instrumentos de cooperación entre ambos países. “Participamos del mismo concepto de seguridad ligada estrechamente a nuestros aliados y nuestros socios europeos.” Lo dicho: no se lo tomen demasiado en serio.

EL PAIS

Lunes, 12 de septiembre de 2005

UN COMPROMISO COMÚN EN LA SEGURIDAD Y DEFENSA EUROPEA

José Bono (ministro de Defensa de España) y Luis Felipe Marques Amado (ministro de Defensa de Portugal)

Los ministros de Defensa de España y Portugal abogan por reforzar los instrumentos de cooperación entre ambos países

Mañana en Berlín, en la reunión informal de ministros de Defensa de los países de la Alianza Atlántica, nos volveremos a encontrar el de España y el de Portugal.

Españoles y portugueses compartimos solar en nuestra Península Ibérica, mas no nos limitamos a mantener unas relaciones excelentes como países vecinos; buscamos además una visión convergente en los asuntos de la defensa y de la seguridad, materias de importancia crucial para el bienestar y el futuro de nuestros países.

Los dos ministros nos hemos reunido en varias ocasiones, en Lisboa y en Madrid, constatando una sintonía plena en los asuntos que nos competen. Tenemos muchas cosas en común; nuestra situación geográfica y nuestra historia determinan parámetros en gran medida coincidentes para el desarrollo de nuestras políticas de defensa respectivas. En primer lugar, somos europeos, solidarios con los demás del continente, lo que nos lleva a participar activamente en la OTAN y en la Unión Europea. Nuestra ubicación geográfica hace que nuestras áreas de interés estratégico vengan a coincidir en lo que respecta al Mediterráneo y a África. La historia nos vincula también a la otra orilla del Atlántico, donde tenemos fuertes lazos culturales y de amistad con los países de Iberoamérica y una larga relación de cooperación con los Estados Unidos.

España y Portugal participamos de un mismo concepto de seguridad, compartida o cooperativa, ligada estrechamente a la de nuestros aliados y socios europeos. En este sentido, nuestra colaboración dentro de la Alianza Atlántica nos garantiza la defensa colectiva. Sin embargo, no nos comportamos como meros receptores de seguridad; Portugal, uno de los fundadores de la OTAN, y España, incorporada en 1982, participamos en las diversas iniciativas aliadas a la vez que contribuimos al fomento de una visión concertada en el seno de la misma.

La cooperación entre nosotros es notable. Mutuamente nos hemos apoyado a la hora de crear los cuarteles generales de la OTAN en Retamares, en las cercanías de Madrid, y en Oeiras, próximo a Lisboa, y cada uno tenemos representantes en el ubicado en el país vecino, destacando entre ellos los respectivos jefes de Estado Mayor. Los dos países estamos implicados en el desarrollo de la Fuerza de Respuesta inmediata, elemento clave de la transformación de la Alianza. Así, desde el 1 de julio al 31 de diciembre de este año, España lidera el componente terrestre de dicha fuerza, a la que Portugal contribuye de una manera importante. En este ámbito, los dos aplaudimos la decisión de atribuir al cuartel general en Oeiras el adiestramiento y la certificación de dicha Fuerza de Respuesta, dentro de una OTAN más atenta a los desarrollos en su flanco sur.

Ambos, igualmente, estamos apostando por el desarrollo de una verdadera Política Europea de Seguridad y Defensa y de las capacidades militares necesarias para la gestión de crisis fuera del territorio de la Unión. Ya hemos dado pasos en la dirección adecuada, tales como definir la capacidad de reacción rápida de la Unión Europea y la creación del sistema de Grupos de Combate en alta disponibilidad. España participará en tres de los trece grupos ofertados por los Estados de la Unión y Portugal se encuentra en pleno proceso de incorporación de capacidades al grupo basado en la Fuerza Anfibia Hispano-Italiana, al tiempo que se prepara para participar en el futuro en un segundo Grupo de Combate de naturaleza terrestre.

Portugal y España concebimos nuestras políticas de defensa como uno de los caminos fundamentales para salvaguardar y proteger nuestros respectivos intereses nacionales, a la vez que como un compromiso con la paz y la seguridad internacionales, reconociendo el papel de Naciones Unidas como organización depositaria de la legalidad internacional, en cuyo marco deben tratarse las intervenciones para la gestión de crisis. Así, al amparo de la ONU, contribuimos, en la medida de nuestras posibilidades, en cuantas iniciativas y operaciones para el mantenimiento de la paz nos es posible, ya sea independientemente, bajo la bandera de la UE o como aliados de la OTAN.

Con bandera europea, trabajamos en la pacificación y reconstrucción de Bosnia-Herzegovina; como miembros de la OTAN estamos en Kosovo para asegurar un entorno estable, de convivencia pacífica y democrática, y en Afganistán, en pos de una estabilización que permita al Gobierno afgano democráticamente elegido asumir el control y crear así condiciones de paz y desarrollo. Sirva como ejemplo de nuestra cooperación en estos mismos teatros de operaciones, ahora que Portugal ha destacado su contingente en Afganistán, la cesión de las instalaciones españolas en Kabul para favorecer el despliegue portugués. De forma independiente, y también en el marco de Naciones Unidas, hemos contribuido a la paz y estabilidad internacional en Timor, por parte portuguesa, y actualmente en Haití, donde España mantiene un contingente con participación de Marruecos.

Nuestros intereses comunes son muchos e importantes, y especialmente en el área mediterránea, de gran valor estratégico. Para nosotros, el Mediterráneo constituye un espacio único que merece atención preferente e iniciativas específicas, como hemos defendido en todos los foros posibles: en la Alianza Atlántica, abogando por el fortalecimiento del diálogo político, las medidas de confianza y la cooperación militar, dando lugar a lo que se conoce como Diálogo Mediterráneo de la OTAN; en la Unión Europea, propiciando el denominado Proceso de Barcelona, sobre el cual hemos de reconocer que se ha progresado más en el campo del diálogo político que en el de seguridad; pero seguimos esforzándonos, como lo demuestra nuestro apoyo claro a la Iniciativa 5+5 (cinco países de la ribera norte: Portugal, España, Francia, Italia y Malta, más cinco de la ribera sur: Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia), encaminada a promover seguridad en el Mediterráneo Occidental.

Por otra parte, tanto Portugal como España mantenemos una gran relación con Iberoamérica. Desde sus inicios, en 1991, venimos participando en las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, cuyo objetivo es mantener el diálogo y la cooperación entre los Estados de lengua española y portuguesa de América y de Europa. El proceso de constitución de la Comunidad Iberoamericana de Naciones acaba de dar un salto importante: el nombramiento de un secretario general Iberoamericano en la reunión Plenaria de los Ministros de Asuntos Exteriores el pasado mes de mayo en Portugal. La XV Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Salamanca los próximos 14 y 15 de octubre, supondrá un nuevo paso en el proceso de institucionalización de las mismas y una profundización de las relaciones, incluyendo el ámbito de la defensa, entre todos sus miembros.

Finalmente, Portugal y España seguimos trabajando por la presencia de África en la agenda política de seguridad y defensa de las organizaciones de las que formamos parte, apoyando cuantos progresos se registran en cuanto a la prevención y resolución de conflictos, y señaladamente a través de procesos de integración regional.

La reunión de mañana en Berlín queremos que sea un paso más en la continuación de un esfuerzo: avanzar con ideas renovadas, espíritu constructivo y sentido solidario en la promoción de nuestros intereses comunes, reforzando los instrumentos de cooperación de los que nos hemos dotado, contribuyendo así a la paz y la seguridad internacionales y a un mejor y más profundo entendimiento entre los pueblos.