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ONU: Corrupción y Reforma Fallida

Por Sin Pancarta - 15 de Septiembre, 2005, 3:46, Categoría: Naciones Unidas

El tema del día sin duda es el escándalo de la ONU, la corrupción ilimitada asumida por el tal Annan a la vez que se niega a dimitir. La semana próxima tendrá lugar la Asamblea General de Naciones Unidas que entre otras cuestiones debería llevar a cabo una amplia reforma en el funcionamiento de la ONU. Con este corrupto como gran jefe del tinglado me temo que es imposible ningún avance. Les ofrezco hoy dos notas de prensa del Gobierno Americano en el que se da cuenta de las contribuciones de este país al funcionamiento de la ONU así como las prioridades que el Gobierno Bush plantean a la hora de reformar la Naciones Unidas. Dista un poco la realidad de lo que muchas veces escuchamos. Por cierto, curioso que Francia siga apoyando a Annan ¿Cuánto habrán cobrado?

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS - Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales

Viernes, 9 de septiembre de 2005

PRIORIDADES DE EE.UU. PARA UNA ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS MÁS FUERTE Y EFICAZ

Hoja Informativa

Las Naciones Unidas están en uno de sus debates más importantes de su historia: cómo reformarse a sí misma, fortalecerse como institución y asegurar que se ocupa efectivamente de las amenazas y desafíos del siglo 21. Estados Unidos está preparado para ayudar a dirigir la campaña de fortalecimiento y reforma de la ONU. Los siguientes son los temas clave que Estados Unidos ha identificado como prioridades, mientras trabajamos con las ONU y otros estados miembros hacia la meta de una organización fuerte, eficaz y responsable.

Reforma de dirección, presupuesto y administración

La reforma de dirección es necesaria para asegurar que los estados miembros reciben los beneficios más grandes de los recursos y que el personal de la ONU cumple con las normas más altas de conducta ética y responsabilidad. Nuestras propuestas abarcan tres temas: responsabilidad e integridad, mejora de la eficacia y robustecimiento de la relevancia de la ONU en el mundo moderno. Creemos que es necesario implementar las siguientes medidas específicas en esas áreas:

* Debe inculcarse en el personal de la ONU un código de ética estricto y hacerlo cumplir.

*La supervisión interna debe ser más independiente; una junta supervisora con autoridad separada para recomendar niveles de presupuesto podría ayudar a conseguir esto.

* La autoridad del Secretario General y el deber de renunciar a la inmunidad debería afirmarse para que los funcionarios de la ONU sospechados de cometer actividades delictivas puedan ser investigados plenamente y se demande responsabilidad de los individuos culpables.

* Debe examinarse la relevancia continua de las actividades de la ONU como ha instado el Secretario General, y los mandatos de la Asamblea General deben ser revisados periódicamente respecto a su relevancia y eficacia. (Nota: no se trata sólo de eliminar mandatos después que se han logrado sus objetivos, sino también determinar si los mandatos resultaron infructuosos, ineficiente, etc.).

Un Consejo de Seguridad que refleje al mundo de 2005: El enfoque de Estados Unidos

Estados Unidos está abierto a la reforma y ampliación del Consejo de Seguridad como uno de los elementos de la agenda general de reforma de la ONU. Abogamos por un enfoque en base a criterios por los cuales los miembros potenciales deben estar supremamente calificados, teniendo en cuenta factores como: dedicación a la democracia y a los derechos humanos, dimensión económica, población, capacidad militar, contribuciones financieras a la ONU, contribuciones a la ONU para el mantenimiento de la paz e historial contra el terrorismo y la no proliferación. Aunque se considera el equilibrio geográfico general del Consejo, la medida de toda reforma sigue siendo la eficacia.

Comisión de Creación de la Paz

Apoyamos fuertemente el concepto del Secretario General de una Comisión de Creación de la Paz que le permitiría a la ONU impulsar más eficazmente los esfuerzos internacionales para ayudar a los países a recuperarse después de un conflicto. Se necesita urgentemente una comisión así para asegurar mayor coordinación dentro del sistema de la ONU durante la transición de un país del conflicto a la recuperación después del conflicto, para proveer mejor apoyo humanitario y de reconstrucción y para establecer el escenario para el desarrollo a largo plazo.

Convención Integral sobre Terrorismo

Los estados miembros deberían proscribir inequívocamente los actos de terrorismo internacional, y es hora de llegar a un acuerdo sobre la Convención sobre Terrorismo Internacional (CCTI). La adopción de la CCTI sería un logro simbólico importante en la campaña mundial de la ONU contra el terrorismo.

Desarrollo

Estados Unidos apoya las metas de desarrollo de la Declaración del Milenio y el presidente Bush ha dejado en claro que la expansión del círculo de libertad y prosperidad son intereses fundamentales de Estados Unidos. El Evento de Alto Nivel de septiembre es una oportunidad de renovar nuestro compromiso colectivo para erradicar la pobreza y promover el desarrollo económico sostenido.

El Fondo de la ONU para la Democracia

Estados Unidos es un fuerte partidario del Fondo de la ONU para la democracia creado recientemente, que proveerá subsidios a organizaciones no gubernamentales, gobiernos y organizaciones internacionales para llevar a cabo proyectos de democratización, particularmente los que ayudan a desarrollar la sociedad civil y las instituciones democráticas. El Fondo se coordinará con otras oficinas de la ONU que promueven la democracia y generará mayor interés y compromiso para el financiamiento y la implementación.

Consejo de Derechos Humanos

Desafortunadamente, la Comisión de Derechos Humanos actual, donde países con un historial de graves violaciones de los derechos humanos como Zimbabwe y Cuba juzgan a países democráticos, ha perdido credibilidad. Apoyamos la iniciativa del Secretario General de reemplazar la Comisión de Derechos Humanos con un Consejo de Derechos Humanos orientado hacia la acción, cuyos miembros no deberían incluir estados con historial de violaciones. El mandato del Consejo debería ser atender las emergencias de derechos humanos y las violaciones más atroces de los derechos humanos, proveer asistencia técnica y promover los derechos humanos como una prioridad mundial.

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS - Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales

Viernes, 9 de septiembre de 2005

PARTICIPACIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN LAS NACIONES UNIDAS CONTRIBUCIONES FINANCIERAS

Hoja Informativa

La participación de EE.UU. en las Naciones Unidas Estados Unidos fue cofundador y sigue apoyando a las Naciones Unidas como un instrumento para fomentar la paz y la seguridad internacionales; combatir la pobreza por medio del desarrollo; erradicar enfermedades, y adelantar la libertad, los derechos humanos y la democracia.

El liderazgo de Estados Unidos es crítico para hacer al mundo más seguro, más democrático y más próspero. Al mismo tiempo, Estados Unidos está dedicado a asegurar la buena administración de los recursos de la ONU para que estas metas universales se satisfagan efectiva y eficientemente.

Contribuciones financieras a las Naciones Unidas Estados Unidos ha sido el contribuyente financiero más grande a las Naciones Unidas cada año desde su creación en 1945. Las contribuciones estadounidenses al sistema de la ONU en 2004 fueron de mucho más de 3.000 millones de dólares. Para el año calendario 2003 la contribución asignada de Estados Unidos a los organismos especializados de la ONU fue de más de 400 millones de dólares. Estados Unidos también contribuyó 1.100 millones de dólares en aportes al presupuesto de mantenimiento de la paz en el año calendario 2004; 72 millones de dólares para apoyar los tribunales internacionales de crímenes de guerra para Rwanda y la ex Yugoslavia, y casi 6 millones de dólares para tareas preparatorias relacionadas con el Plan Maestro de Capital de la ONU. Más aún, cada año Estados Unidos proveer una cantidad importante en contribuciones voluntarias a la ONU y a actividades y organizaciones afiliadas con la ONU, en gran parte para programas humanitarios y de desarrollo.

Estados Unidos es un contribuyente generoso -- en muchos casos el contribuyente más grande -- de programas clave de la ONU. En 2004 Estados Unidos contribuyó:

* 48% del presupuesto del Programa Mundial de Alimentos para ayudar a alimentar a 104 millones de personas en 81 países;

* 17% del presupuesto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para alimentar, vacunar, educar y proteger niños en 157 países;

* 31% del presupuesto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados para salvaguardar los derechos y el bienestar de 19,2 millones de refugiados en 116 países.

LA RAZON

Viernes, 9 de septiembre de 2005

ESPAÑA CREE QUE NO HABRÁ ACUERDO PARA LA REFORMA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD

Madrid - El Gobierno español considera que no se alcanzará un consenso la próxima semana en Naciones Unidas sobre la reforma en la composición del Consejo de Seguridad de la organización, según explicaron fuentes gubernamentales. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, quiere que la presencia de la práctica totalidad de los jefes de Estado y de Gobierno del mundo en la apertura de la sesión anual de la Asamblea General, permita cerrar un acuerdo que abra la puerta a una serie de modificaciones en el funcionamiento de la organización.

Sin embargo, las negociaciones sobre el punto concreto de la reforma del Consejo de Seguridad, principal órgano de decisión de la ONU, están lejos de un consenso y «a lo máximo» que se podría llegar en la declaración de los jefes de Estado y de Gobierno es a poner una fecha tope para que los países busquen un acuerdo a nivel de embajadores.

Un Consejo anquilosado. Annan propuso el pasado año una remodelación del Consejo de Seguridad para adaptarlo a la realidad geoestratégica actual y abandonar definitivamente la composición surgida de la Segunda Guerra Mundial, con las cinco potencias vencedoras como miembros permanentes con derecho a veto. Desde entonces surgieron varios grupos de países para defender sus reclamaciones.

El más importante es el denominado G-4 con Alemania, Japón, India y Brasil, que pretenden entrar en el selecto grupo de los permanentes con veto. Como reacción al G-4 se formaron el grupo de Unidos para el Consenso, del que forma parte España, que propugna por ampliar el Consejo de Seguridad con diez miembros más no permanentes, así como el grupo africano liderado por Sudáfrica, Nigeria y Egipto, que quiere un sitio para el continenteafricano entre los permanentes con derecho a veto.

Una reforma de estas características requeriría, después del acuerdo político de los mandatarios, una votación favorable en la Asamblea General de la ONU que contase con el apoyo de 9 de los 15 actuales miembros del Consejo de Seguridad junto y al menos dos terceras partes de los miembros de la Asamblea, entre los que deberían estar las cinco potencias con derecho de veto, de ahí la complejidad de un acuerdo.

LA RAZON

Viernes, 9 de septiembre de 2005

FRANCIA REITERA SU APOYO AL SECRETARIO GENERAL DE LA ONU TRAS EL INFORME VOLCKER

A. L.

París - Francia reafirmó ayer su «apoyo y confianza» en el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que ha sido criticado en un informe sobre la mala gestión del programa Petróleo por Alimentos en Iraq. En el documento, la Comisión de investigación dirigida por Paul Volcker criticó a Annan por no haber puesto freno a la corrupción y el fraude en la aplicación del programa. Tras reafirmar el «apoyo y la confianza» de Francia en el secretario general, un portavoz del ministerio francés de Exteriores señaló que «ahora nos incumbe sacar las conclusiones» del informe, especialmente en cuanto a «la necesidad de reforzar la eficacia del funcionamiento de la ONU» y, con ello, permitirle que pueda «cumplir plenamente su misión». Se trata de uno de los temas de la Cumbre de la ONU en Nueva York, la semana próxima.

Señaló que Francia «no escatima esfuerzos» para que esa cumbre sea un «éxito» en éste y otros puntos, y «apoya los esfuerzos» de Annan en ese sentido. El portavoz señaló que estaba «plenamente justificada» la creación de la comisión, «por iniciativa» de Annan, para investigar las alegaciones de irregularidades en el programa. Un programa que permitió a la población iraquí evitar «una crisis humanitaria», pero en el que, según el informe, hubo importantes disfunciones, agregó. Efe

EL MUNDO

Viernes, 9 de septiembre de 2005

LASTRE DE CREDIBILIDAD EN LA ONU

Editorial

La Cumbre Mundial 2005 de las Naciones Unidas, que comenzará el próximo miércoles en Nueva York, tiene ante sí una tarea ímproba si de verdad toma tan en serio como debería el informe presentado anteayer por la comisión independiente que ha investigado la corrupción en el seno del programa Petróleo por alimentos.

La conclusión de esta Comisión, encabezada por el ex presidente de la Reserva Federal de EEUU Paul Volcker, es que el programa destinado a permitir a Sadam Husein vender petróleo iraquí para comprar alimentos y medicinas para la población se convirtió en un nido de fraudes y corruptelas que provocaron el desvío de 17.000 millones de dólares. La responsabilidad, según Volcker, reside tanto en el secretario general de la ONU, Kofi Annan, como en el Consejo de Seguridad, pues ambos fallaron a la hora de aplicar los controles que estaban a su alcance para frenar las irregularidades.

Inmediatamente después de conocerse el informe, varios embajadores se apresuraron a clamar por la reforma a fondo que necesita la ONU. Sin embargo, es difícil percibir en esta organización un afán de cambio cuando el capitán que ha pilotado la nave en el curso de todos los escándalos se empeña en permanecer al mando.

Aunque la comisión investigadora no haya encontrado indicios de que Annan beneficiase directamente a la empresa donde trabajaba su hijo Kojo, poseedora de un contrato millonario para supervisar la entrada de mercancías en Irak, eso no va a diluir la sospecha de escandaloso nepotismo y debería bastar para determinar su marcha. Pero es que, además, la Comisión sí achaca abiertamente al secretario general errores de gestión y laxitud en los controles que demuestran su incapacidad como administrador jefe.

Si la ONU está necesitada de algo después de todo lo acontecido en torno a Irak, es de una considerable inyección de credibilidad. El informe de Volcker destaca que la organización está necesitada de un «liderazgo ejecutivo fuerte» que prevenga comportamientos «ilícitos, poco éticos y corruptos». ¿Es que alguien puede pensar que, después de las acusaciones que los investigadores vierten sobre Annan y que éste acepta, la comisión ve en su persona alguna idoneidad para esa tarea? Desde luego, la sustitución de Annan no será la solución a los problemas de la ONU, pero sí constituiría un primer paso, simbólico y la vez necesario, para demostrar que se quiere emprender una nueva etapa sin temor a los cambios.

EL PAIS

Viernes, 9 de septiembre de 2005

UNA CUMBRE DEMASIADO IMPORTANTE PARA FRACASAR

Kevin Watkins

El autor alerta sobre el peligro de que la próxima asamblea de la ONU no logre implicar a los países ricos en el avance hacia los Objetivos del Milenio contra la pobreza y un comercio más justo con el Sur.

Martin Luther King comparaba la Constitución norteamericana a un pagaré que ofrecía justicia social e igualdad de oportunidades para todos. Parado frente al monumento a Lincoln en Washington DC hace 42 años decía que él acusaba a sucesivos gobiernos por no ser capaces de cumplir la promesa. "Para los afro-americanos, este pagaré se ha transformado en un cheque sin fondos" y continuaba "nos negamos a creer que la cuenta bancaria de la justicia esté en bancarrota".

La próxima semana se llevará a cabo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la cumbre mundial que reunirá a la mayor cantidad de jefes de Estado y de Gobierno del mundo para discutir sobre otro pagaré. Ese pagaré es la Declaración del Milenio.

La Declaración del Milenio establece el compromiso internacional de acabar con la pobreza. Esta promesa está refrendada por metas cuantificables expresadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Algunas personas cuestionan la validez de las cumbres internacionales, otras cuestionan la validez de los ODM como un marco útil para guiar la cooperación internacional. Estas concepciones están profundamente, incluso peligrosamente, equivocadas. Los flagelos de la extrema pobreza y de las profundas desigualdades representan el desafío ético de nuestro tiempo. En un mundo interdependiente, éstos representan también una amenaza para la seguridad colectiva y la prosperidad. Un imperativo moral, así como el interés propio indican que la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas 2005 es demasiado importante para fracasar y que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son demasiado importantes para ser desestimados.

Mientras los Gobiernos preparan el documento final de la Cumbre es necesario que se abstengan de negociar cláusula por cláusula y se pongan a reflexionar sobre lo que está en juego. Como lo indica el Informe de desarrollo humano que se publica el 7 de septiembre de 2005, una continuación de las actuales tendencias conducirá a resultados poco esperanzadores.

Tal es el caso de la mortalidad infantil. En el 2015 el mundo estaría cuatro millones de muertes por debajo de la meta. Esto equivale a la población conjunta de Nueva York, Tokio y Londres menor de cinco años. Según la tendencia actual, África subsahariana alcanzaría la meta en el año 2115, es decir, un siglo más tarde.

De manera superficial, la perspectiva de reducir la pobreza a la mitad es más positiva, en gran medida, por el empeño de China e India. Sin embargo, más allá de los datos agregados globales, cuando se mide país por país el panorama es más sombrío: 400 millones de personas seguirían, sin alcanzar los ODM, bajo la línea de pobreza. Y si bien una mirada al objetivo de garantizar educación primaria universal a todos los niños es esperanzadora, bajo las tendencias actuales, 46 millones de niños se quedarían sin ir a la escuela.

Estas proyecciones son basadas en tendencias. Felizmente las tendencias no son el destino. Aún queda tiempo para poner en práctica políticas e invertir recursos para alcanzar los ODM, pero las agujas del reloj marcan su paso y el tiempo se está acortando. Lo que queda claro es que una década de business as usual no permitirá alcanzar los ODM, con las implicaciones que esto tiene en términos de sufrimiento humano.

Sería poco realista esperar que una reunión internacional de esta naturaleza produzca un plan de acción para acelerar el avance hacia el logro de los ODM. Sin embargo, es importante que los participantes aprovechen la oportunidad que tienen para profundizar la agenda anti-pobreza. Una declaración sustantiva puede marcar el inicio de una década por el desarrollo y hacer los ODM alcanzables.

De la misma manera, si la reunión de jefes de Estado y de Gobierno produce un comunicado desprovisto de contenido sustantivo se enviará al mundo una señal equivocada. Un resultado de esa naturaleza dejará a los gobiernos nadando contra corrientes de gran presión pública como la campaña "convirtiendo a la pobreza en historia".

Entonces, ¿qué puede hacer la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas para recuperar el curso deseado?

Para comenzar, fortalecer el impulso generado en la reunión del G-8. En la reunión de julio en Gleneagles, los países ricos del mundo se reunieron con líderes de África para definir medidas decisivas de incremento de la ayuda al desarrollo y reducción de la deuda externa.

El comercio internacional representa un desafío más grande. Cuatro años después, las negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) no avanzan. El problema es: los países ricos están pidiendo mucho y dando muy poco. Algunos de los países más pobres se enfrentan a barreras más altas en el comercio con los países ricos, los subsidios agrícolas están subiendo y los países pobres se ven presionados a aplicar acuerdos sobre inversión, propiedad intelectual y liberalización que pueden comprometer sus esfuerzos de reducción de pobreza.

A menos que se produzcan cambios, la reunión ministerial programada para diciembre de este año fracasará. Un resultado con consecuencias devastadoras para la legitimidad del sistema multilateral de normas.

La agricultura es una prioridad. Actualmente los Gobiernos del norte gastan mil millones de dólares por año en ayuda al desarrollo rural de países pobres y la misma cifra por día en subsidios a sus propios productores agrícolas. Estos subsidios, sumados a las altas tarifas de importación, son indefendibles. Sistemáticamente perjudican a productores pequeños de países en desarrollo en mercados globales e incluso en mercados locales, al bajar los precios, cerrar oportunidades y reforzar la pobreza.

Las potencias subsidiadoras de la Unión Europea y de los Estados Unidos podrían usar la Cumbre de las Naciones Unidas para mandar una señal clara a la Ronda de Doha. El primer ministro británico, Tony Blair ya hizo un llamamiento para eliminar los subsidios a las exportaciones en un plazo de cinco años. Complementado por un compromiso de hacer recortes más profundos de soportes y tarifas, éste puede ser un cambio en el ambiente de funeral de la OMC y así desbloquear el proceso de negociación en otras áreas.

La seguridad es otra área de acción prioritaria. Los conflictos violentos continúan siendo una de las más poderosas barreras para alcanzar los ODM, ya que el mundo carece de una estructura institucional capaz de integrar la prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz y la reconstrucción postconflicto. Ésa es la razón por la cual el secretario general ha dado prioridad al establecimiento de una nueva Comisión de Construcción de Paz y la razón por la que la cumbre debe respaldar, sin ambigüedades, el principio de la "responsabilidad de proteger" a las poblaciones vulnerables.

Finalmente, la cumbre de la próxima semana es sobre algo más que los ODM y la propia reforma de las Naciones Unidas. Hace cinco años, los líderes del mundo hicieron una promesa a sus ciudadanos más vulnerables. Si no podemos trabajar conjuntamente como comunidad global para mantener esta promesa, ¿qué esperanza podemos tener de afrontar las serias amenazas que plantean el cambio climático, la proliferación de armas nucleares, las epidemias y el terrorismo internacional?

El unilateralismo no es una verdadera alternativa, ni aun para los países más poderosos. No hay otra alternativa que la cooperación internacional basada en normas si deseamos construir un mundo más estable, más seguro y menos dividido. La cumbre de las Naciones Unidas es una prueba ácida para el compromiso de la cooperación internacional. La cumbre es muy importante como para arriesgar un fracaso. Es por ello, que necesitamos asegurarnos que los ODM, como pagaré, no vengan con un sello que diga "sin fondos".

Martin Luther King comparaba la Constitución norteamericana a un pagaré que ofrecía justicia social e igualdad de oportunidades para todos. Parado frente al monumento a Lincoln en Washington DC hace 42 años decía que él acusaba a sucesivos gobiernos por no ser capaces de cumplir la promesa. "Para los afro-americanos, este pagaré se ha transformado en un cheque sin fondos" y continuaba "nos negamos a creer que la cuenta bancaria de la justicia esté en bancarrota".

La próxima semana se llevará a cabo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la cumbre mundial que reunirá a la mayor cantidad de jefes de Estado y de Gobierno del mundo para discutir sobre otro pagaré. Ese pagaré es la Declaración del Milenio.

La Declaración del Milenio establece el compromiso internacional de acabar con la pobreza. Esta promesa está refrendada por metas cuantificables expresadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Algunas personas cuestionan la validez de las cumbres internacionales, otras cuestionan la validez de los ODM como un marco útil para guiar la cooperación internacional. Estas concepciones están profundamente, incluso peligrosamente, equivocadas. Los flagelos de la extrema pobreza y de las profundas desigualdades representan el desafío ético de nuestro tiempo. En un mundo interdependiente, éstos representan también una amenaza para la seguridad colectiva y la prosperidad. Un imperativo moral, así como el interés propio indican que la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas 2005 es demasiado importante para fracasar y que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son demasiado importantes para ser desestimados.

Mientras los Gobiernos preparan el documento final de la Cumbre es necesario que se abstengan de negociar cláusula por cláusula y se pongan a reflexionar sobre lo que está en juego. Como lo indica el Informe de desarrollo humano que se publica el 7 de septiembre de 2005, una continuación de las actuales tendencias conducirá a resultados poco esperanzadores.

Tal es el caso de la mortalidad infantil. En el 2015 el mundo estaría cuatro millones de muertes por debajo de la meta. Esto equivale a la población conjunta de Nueva York, Tokio y Londres menor de cinco años. Según la tendencia actual, África subsahariana alcanzaría la meta en el año 2115, es decir, un siglo más tarde.

De manera superficial, la perspectiva de reducir la pobreza a la mitad es más positiva, en gran medida, por el empeño de China e India. Sin embargo, más allá de los datos agregados globales, cuando se mide país por país el panorama es más sombrío: 400 millones de personas seguirían, sin alcanzar los ODM, bajo la línea de pobreza. Y si bien una mirada al objetivo de garantizar educación primaria universal a todos los niños es esperanzadora, bajo las tendencias actuales, 46 millones de niños se quedarían sin ir a la escuela.

Estas proyecciones son basadas en tendencias. Felizmente las tendencias no son el destino. Aún queda tiempo para poner en práctica políticas e invertir recursos para alcanzar los ODM, pero las agujas del reloj marcan su paso y el tiempo se está acortando. Lo que queda claro es que una década de business as usual no permitirá alcanzar los ODM, con las implicaciones que esto tiene en términos de sufrimiento humano.

Sería poco realista esperar que una reunión internacional de esta naturaleza produzca un plan de acción para acelerar el avance hacia el logro de los ODM. Sin embargo, es importante que los participantes aprovechen la oportunidad que tienen para profundizar la agenda anti-pobreza. Una declaración sustantiva puede marcar el inicio de una década por el desarrollo y hacer los ODM alcanzables.

De la misma manera, si la reunión de jefes de Estado y de Gobierno produce un comunicado desprovisto de contenido sustantivo se enviará al mundo una señal equivocada. Un resultado de esa naturaleza dejará a los gobiernos nadando contra corrientes de gran presión pública como la campaña "convirtiendo a la pobreza en historia".

Entonces, ¿qué puede hacer la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas para recuperar el curso deseado?

Para comenzar, fortalecer el impulso generado en la reunión del G-8. En la reunión de julio en Gleneagles, los países ricos del mundo se reunieron con líderes de África para definir medidas decisivas de incremento de la ayuda al desarrollo y reducción de la deuda externa.

El comercio internacional representa un desafío más grande. Cuatro años después, las negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) no avanzan. El problema es: los países ricos están pidiendo mucho y dando muy poco. Algunos de los países más pobres se enfrentan a barreras más altas en el comercio con los países ricos, los subsidios agrícolas están subiendo y los países pobres se ven presionados a aplicar acuerdos sobre inversión, propiedad intelectual y liberalización que pueden comprometer sus esfuerzos de reducción de pobreza.

A menos que se produzcan cambios, la reunión ministerial programada para diciembre de este año fracasará. Un resultado con consecuencias devastadoras para la legitimidad del sistema multilateral de normas.

La agricultura es una prioridad. Actualmente los Gobiernos del norte gastan mil millones de dólares por año en ayuda al desarrollo rural de países pobres y la misma cifra por día en subsidios a sus propios productores agrícolas. Estos subsidios, sumados a las altas tarifas de importación, son indefendibles. Sistemáticamente perjudican a productores pequeños de países en desarrollo en mercados globales e incluso en mercados locales, al bajar los precios, cerrar oportunidades y reforzar la pobreza.

Las potencias subsidiadoras de la Unión Europea y de los Estados Unidos podrían usar la Cumbre de las Naciones Unidas para mandar una señal clara a la Ronda de Doha. El primer ministro británico, Tony Blair ya hizo un llamamiento para eliminar los subsidios a las exportaciones en un plazo de cinco años. Complementado por un compromiso de hacer recortes más profundos de soportes y tarifas, éste puede ser un cambio en el ambiente de funeral de la OMC y así desbloquear el proceso de negociación en otras áreas.

La seguridad es otra área de acción prioritaria. Los conflictos violentos continúan siendo una de las más poderosas barreras para alcanzar los ODM, ya que el mundo carece de una estructura institucional capaz de integrar la prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz y la reconstrucción postconflicto. Ésa es la razón por la cual el secretario general ha dado prioridad al establecimiento de una nueva Comisión de Construcción de Paz y la razón por la que la cumbre debe respaldar, sin ambigüedades, el principio de la "responsabilidad de proteger" a las poblaciones vulnerables.

Finalmente, la cumbre de la próxima semana es sobre algo más que los ODM y la propia reforma de las Naciones Unidas. Hace cinco años, los líderes del mundo hicieron una promesa a sus ciudadanos más vulnerables. Si no podemos trabajar conjuntamente como comunidad global para mantener esta promesa, ¿qué esperanza podemos tener de afrontar las serias amenazas que plantean el cambio climático, la proliferación de armas nucleares, las epidemias y el terrorismo internacional?

El unilateralismo no es una verdadera alternativa, ni aun para los países más poderosos. No hay otra alternativa que la cooperación internacional basada en normas si deseamos construir un mundo más estable, más seguro y menos dividido. La cumbre de las Naciones Unidas es una prueba ácida para el compromiso de la cooperación internacional. La cumbre es muy importante como para arriesgar un fracaso. Es por ello, que necesitamos asegurarnos que los ODM, como pagaré, no vengan con un sello que diga "sin fondos".

Kevin Watkins es director del Informe de desarrollo humano 2005 del PNUD (Programa de Desarrollo de la ONU).