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El Sol y la Luna: Realidad frente a Orwell

Por Narrador - 14 de Septiembre, 2005, 18:28, Categoría: Partido Comunista de las Tierras Vascas

Dos mundos opuestos de imposible convergencia. El Nacionalismo Vasco y el PNV consideran la acción de la justicia como un proceso ‘viciado’, mientras el resto tenemos la convicción moral de que el PCTV es Batasuna. Lo peor de todo es que la visión delirante y orwelliana es la que posiblemente se acabe imponiendo.

EL MUNDO

Viernes, 9 de septiembre de 2005

MÁS EVIDENCIAS DE QUE EL PCTV ES BATASUNA

Editorial

El juez Grande-Marlaska acusó ayer al presidente y al secretario general del PCTV de pertenencia a banda armada, por considerar que este partido cumple los mandatos de ETA. El magistrado les impuso medidas cautelares suaves, aunque no así a los tres portavoces del PCTV que declararon el miércoles, contra quienes el juez dictó auto de prisión, eludible con una elevada fianza, por pertenencia a banda armada. Grande-Marlaska deja claro que el entramado ETA-Batasuna mueve los hilos del PCTV. La cuestación anunciada por Otegi, procesado por pertenencia a ETA, para pagar las fianzas de los tres procesados viene a corroborar las tesis de Grande-Marlaska.La instrucción del magistrado deja en situación comprometida al Gobierno y al Fiscal General, que se negaron a impugnar las candidaturas, a pesar de las evidencias a las que ahora el juez da carta de naturaleza jurídica.

DEIA

Viernes, 9 de septiembre de 2005

PROCESO VICIADO 

Editorial

Continúa transmitiendo una penosa sensación el proceso abierto en la Audiencia Nacional por el magistrado Grande-Marlaska contra EHAK. Es una grave práctica la de simultanear criterios penales y políticos en las lógicas procesales. En el caso que nos ocupa, la sucesión de argumentos del magistrado parece sustituir con los segundos la ausencia de evidencias que sustenten los primeros y eso constituye un ejercicio lamentable. Grande-Marlaska ha recuperado la inspiración de aquella máxima que sostenía que toda manifestación sociopolítica y organizativa en torno al discurso independentista del MLNV está inspirada, definida o incluso dirigida por ETA. Máxima apoyada en el inconcluso sumario 18/98 de Baltasar Garzón, que constituye una anormalidad y un factor de descontrol en la acción garantista de la Justicia en toda democracia. La sucesión de acusaciones sostenidas por el informe policial que alimentó esa iniciativa es una espada de Damocles sobre una determinada actividad política que debería resultar insoportable a un modelo democrático en la medida en que no ha sido sometida al arbitrio de un proceso judicial completo.

En el caso de EHAK, ayer asistimos a la paradójica circunstancia de que el juez que instruye el caso no halló en sus promotores fundacionales causa de medida cautelar de entidad, mientras que los responsables de su comunicación, su «gabinete de prensa», recibían la dura sanción a priori de una fianza de 100.000 euros en metálico cada uno si quieren eludir la prisión. Sorprendente por cuanto que se atribuye a cargos de menor rango una presunta responsabilidad de la que no existen pruebas, ni siquiera con carácter subsidiario, contra el presidente. El proceso contra EHAK aparece viciado de origen, cuando la intervención judicial había sido descartada desde la Fiscalía por su convicción de ausencia de delito y, sin embargo, se ha construido todo un proceso paralelo político y de opinión que presiona del mismo modo que propició en su día la ilegalización de Batasuna o de las listas de Aukera Guztiak.

EL MUNDO

Viernes, 9 de septiembre de 2005

LA DURA BATALLA DEL JUEZ MARLASKA

Isabel San Sebastian

No es fácil defender la Ley, la lógica y la Justicia frente a las amenazas de una banda terrorista y los titubeos de un Gobierno claudicante. Requiere mucho valor sostener en solitario la antorcha del Derecho y el coraje democrático, cuando el Estado al que sirves, a través de la Fiscalía, opta por lavarse las manos. Hace falta convicción para aguantar la presión y cumplir con el deber que pesa sobre los hombros de aquel que lleva una toga. Pues bien, el juez Fernando Grande-Marlaska, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, está demostrando habilidad, valentía y grandes cantidades de fuerza moral para librar una batalla en nombre de la dignidad, la democracia y las víctimas del terrorismo.

En la causa que sigue contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas, mero instrumento utilizado por el entramado etarra para eludir las consecuencias de la ilegalización de Batasuna, Grande-Marlaska se enfrenta a mucho más que la conocida pericia de los abogados etarras para retorcer la Ley en su beneficio. En esta ocasión el juez se ha quedado solo, sin el auxilio del fiscal Jesús Alonso, porque el criterio de Conde-Pumpido, fiel reflejo del que guía a Rodríguez Zapatero, es que 150.000 electores no pueden ser privados de las siglas a las que confían su voto. Da igual que el partido en cuestión forme parte de un conglomerado terrorista; que incurra en los supuestos de ilegalización contemplados en la Ley de Partidos; que todos conozcamos la procedencia de sus dirigentes y el origen de la formación; que las pruebas demuestren que sus portavoces reciben instrucciones directas del responsable de comunicación de Batasuna Todo ello resulta irrelevante, mientras puedan cubrirse las apariencias, porque lo democrático, a juicio del Gobierno, es permitir que esos votantes conserven su referente. Si, además, se priva con ello al PNV de la mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria y se refuerza la posición de los socialistas vascos, miel sobre hojuelas.

De modo que ahí están el juez y el demandante, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, luchando con bravura en los tribunales para demostrar lo obvio y exigir que la Ley y la decencia se impongan a la conveniencia política. Que los servidores del terror no sean ni electores ni elegibles dentro del sistema que nos hemos dado. Que la intimidación no encuentre recompensa en quien está obligado a plantar cara. Que los herederos de Otegi, el correveidile de ETA, no sigan contaminando con su presencia la Cámara de representación de los vascos.

Su pelea es nuestro combate. Su triunfo, el de la democracia. Su fracaso, un salivazo a nuestras libertades.