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Nueva Cotina de Humo de Ibarra

Por Sin Pancarta - 12 de Septiembre, 2005, 7:27, Categoría: Ibarra

El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Ibarra, aseguró ayer, en su discurso con motivo del acto institucional del Día de Extremadura, que transcurridos 27 años desde que se aprobó la Constitución "fue un error considerar antifascistas a los terroristas y leales con una concepción de España a los nacionalistas periféricos". En su opinión, mientras los terroristas "ocultaron su futuro criminal" aceptando la Ley de Amnistía, los otros aceptaron la Constitución "ocultando su instinto independentista". Para Ibarra el Congreso se ha convertido en la "Cámara de los intereses territoriales". Desde el PP, Javier Casado calificó la intervención de Ibarra como "el discurso del ajo nacionalista", mientras que el socialista Luciano Fernández lo consideró una llamada al esfuerzo colectivo para "dar un paso más".

¿Este señor no milita en el PSOE? ¿No gobierna en una Comunidad Autónoma con los votos del PSOE? ¿Ha dimitido y no nos hemos enterado? ¿No es su partido el que ha pactado todo con nacionalistas e independentistas? ¿A quién quiere engañar con su ‘desbarre’ habitual? No nos creemos nada, absolutamente nada de lo que diga este farsante, que mucho hablar y a la hora de la verdad, nada de nada. Si piensa (que no lo creo) como dice que se lo diga a su jefe, a ZP, claro y a la cara, y si no le consideran en su propuesta, pues abandona el partido. Entonces nos creeremos sus disparates. Mientras tanto: humo, bufonadas al sol y farsantería a raudales.

EL MUNDO

Jueves, 8 de septiembre de 2005

IBARRA COMPARA A LOS NACIONALISTAS CON ETA POR SU DESLEALTAD CON EL PACTO DE 1978

Manuel Sanchez

«Los asesinos ocultaron su instinto criminal, y el nacionalismo, su instinto de independencia» - «El Congreso de los Diputados se ha convertido en la Cámara «de los intereses territoriales»

MADRID.- En el discurso central de la celebración del Día de Extremadura (8 de septiembre), el presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, volvió a hablar alto y claro, de forma contundente y hasta un tanto radical.

Si hace un año provocó la marea política interna en su partido con aquello de los «palmeros andaluces» -lo que en buena medida sirvió para abortar la operación interna que podría haber hecho coincidir los intereses del PSC con los del PSOE-A-, el dirigente extremeño volvió ayer sus fobias o fantasmas más habituales: el terrorismo y el nacionalismo, pero enmarcando ambos asuntos en la actualidad política.

Ibarra, en su discurso, denunció que 27 años después de ser aprobada la Constitución, «seguimos inmersos en un sinsentido territorial, consecuencia directa de la falta de lealtad de los menos con los más».

El dirigente extremeño reflexionó que lealtad hubo en la mayoría de los españoles, «cuando acordamos una amnistía que permitió volver a la libertad a quienes legítimamente lucharon contra la dictadura y a quienes lo hicieron desde la violencia o desde el terrorismo».

Y añadió: «También hubo lealtad cuando impulsamos un acuerdo que descentralizaba el Estado y reconocía, amparaba y protegía legal y políticamente la diversidad cierta de los distintos territorios que conforman España».

Pero, para Ibarra, esas lealtades con los terroristas y con los nacionalistas, no han sido correspondidas.

«De igual forma que los etarras aceptaron la amnistía de la democracia ocultando su futuro criminal y su deslealtad con los españoles, algunos dirigentes territoriales aceptaron la Constitución y la amplia descentralización política y administrativa, ocultando su futuro secesionista y su deslealtad con los españoles», afirma el presidente extremeño.

Por ello, Ibarra considera que ambos gestos fueron equivocados.

«Fue un error considerar antifascistas a los terroristas, y fue un error considerar leales con una nueva concepción de España a los nacionalistas periféricos. Ni unos ni otros expresaron con valentía su condición. Los asesinos ocultaron su instinto asesino, y los nacionalistas periféricos ocultaron su instinto independentista», añadió.

El discurso de Ibarra fue, en gran medida, un tanto melancólico, ya que dio a entender que ve pocas salidas a la actual situación, salvo la denuncia sistemática que se compromete a hacer. «Mientras siga en política activa combatiré lo que considero perjudicial para nuestro futuro como españoles. Cuando deje de estar en activo, también lo combatiré».

Y uno de los motivos del callejón sin salida actual, Ibarra lo achacó a la actual situación del Congreso de los Diputados.

«El Congreso», dijo el dirigente extremeño, «debe ser el sitio donde nuestros representantes sientan en su cabeza y en su corazón el peso de la representación del conjunto de la ciudadanía española. La Cámara de representación de la soberanía española se ha convertido, por causa de la deslealtad, en la Cámara de los intereses territoriales. Vivimos en un país donde el Congreso es el Senado, y donde el Senado no es nada», afirmó.

Ibarra, inmovilista

Como único aspecto de esperanza, Ibarra optó por la posición inmovilista -criticada por Zapatero en el último Comité Federal- de que todo continúe como está.

A este respecto, Rodríguez Ibarra afirmó: «España es un gran país. En 27 años de democracia constitucional los españoles hemos recorrido un camino que, los que lo ven, aún andan restregándose los ojos para salir de su asombro. Es una irresponsabilidad apartarse de esta senda por puros intereses electorales o por intereses secesionistas que tanto nos dañan y nos anquilosan».

Por ello, Ibarra insiste en que la Constitución de 1978, «además de un instrumento que garantiza la vida democrática de los españoles, fue un acuerdo leal para la convivencia en la diversidad y la descentralización», dijo.

Antes del discurso más político, Juan Carlos Rodríguez Ibarra reivindicó -en la entrega de Premios de Extremadura a la Creación 2005-, una mayor influencia de los creadores, de los artistas y literatos en la sociedad, una influencia similar a la que tenían los enciclopedistas franceses.

Rodríguez Ibarra se refirió especialmente a una de las premiadas, la cantante extremeña Bebe, nominada a cinco Grammys por su disco Pafuera Telarañas, al que se refirió el dirigente extremeño y, en concreto, a la canción Malas, de la que dijo: «Ha hecho más por combatir el maltrato hacia las mujeres que todas las leyes integrales». Y pareció un piropo.

EL PAIS

Jueves, 8 de septiembre de 2005

IBARRA COMPARA A NACIONALISTAS Y TERRORISTAS DE ETA POR SU DESLEALTAD

C. E. C.

Unos ocultaron su "instinto criminal" y otros su "instinto independentista"

Madrid - El presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, aprovechó ayer un discurso institucional del día de su comunidad para lanzar un ataque contra los "nacionalismos periféricos", sin más concreción, a los que comparó con los terroristas de ETA. Mientras éstos, en 1977, al aceptar la Ley de Amnistía, "ocultaron su instinto criminal", los otros aceptaron la Constitución "ocultando su instinto independentista".

Ibarra se cuidó mucho en su discurso de ofrecer nombres o siglas de partidos concretos, pero lo cierto es que pocas horas después de que el presidente del Gobierno y líder de su partido, José Luis Rodríguez Zapatero, recibiera en La Moncloa al lehendakari, Juan José Ibarretxe, con quien negoció el apoyo a los Presupuestos, el extremeño señaló: "De igual forma que los etarras aceptaron la amnistía de la democracia ocultando su futuro criminal y su deslealtad con los españoles, algunos dirigentes territoriales aceptaron la Constitución y la amplia descentralización política y administrativa, ocultando su futuro secesionista y su deslealtad con los españoles".

Ibarra comenzó su reflexión con un recorrido histórico, para señalar que 27 años después de la aprobación de la Constitución, los españoles siguen "inmersos en un sinsentido territorial, consecuencia directa de la falta de lealtad de los menos con los más".

Para el presidente extremeño, la propia Constitución "fue un acuerdo leal para la convivencia en la diversidad y en la descentralización". "Lealtad hubo, y hay, en la mayoría de los españoles cuando acordamos una amnistía que permitió volver a la libertad a quienes legítimamente lucharon contra la dictadura y a quienes lo hicieron desde la violencia y desde el terrorismo [...]. Los terroristas aprovecharon nuestro sentido democrático para responder deslealmente, volviendo, desde la libertad concedida, al asesinato y a la masacre".

Su comparación entre etarras y nacionalistas siguió. "Fue un error considerar antifascistas a los terroristas y fue un error considerar leales con una nueva concepción de España a los nacionalistas periféricos. Ni unos ni otros expresaron con valentía su condición. Los asesinos ocultaron su instinto criminal y los nacionalistas periféricos ocultaron su instinto independentista".

Ibarra cree que el Congreso se ha convertido, por culpa de los nacionalistas, en la "Cámara de los intereses territoriales". Frente a eso, el líder extremeño señala que no puede "evitar imaginar" a España "sin terrorismo etarra y sin nacionalistas periféricos". De hecho concluyó su discurso planteando este sueño y mirando al público para preguntar: "¿Se imaginan?". Poco antes, Ibarra asumió las críticas que estas frases le reportarán: "Sé que con discursos como éste mi devenir político se cierra en el círculo extremeño. Mi conciencia siempre estuvo por encima de mis intereses".

ABC

Jueves, 8 de septiembre de 2005

IBARRA: «FUE UN ERROR CREER ANTIFASCISTAS A LOS TERRORISTAS Y LEALES A LOS NACIONALISTAS»

En un duro discurso por el día de la región, el presidente de Extremadura arremete contra «aquellos que aceptaron la Constitución ocultando su futuro secesionista»

MÉRIDA. El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, denunció anoche que veintisiete años después de contar con una Constitución, seguimos inmersos en un «sinsentido territorial, consecuencia directa de la falta de lealtad de los menos con los más». Ibarra, que se ha destacado por no escatimar críticas hacia las aspiraciones de los nacionalistas, arremetió, una vez más y de manera velada, contra el tripartito catalán que preside su compañero de partido Pasqual Maragall y que está poniendo en jaque al Gobierno de Zapatero con las ambiciones del nuevo Estatuto.

Aunque no muy alejado de su tono habitual, su discurso de ayer, pronunciado por el día de Extremadura, que se celebra hoy, fue especialmente contundente: «Fue un error considerar antifascistas a los terroristas y fue un error considerar leales con una nueva concepción de España a los nacionalistas periféricos. Ni unos ni otros expresaron con valentía su condición. Los asesinos ocultaron su instinto criminal y los nacionalistas, su instinto independentista».

«Lealtad hubo en la mayoría de los españoles cuando impulsamos un acuerdo que descentralizaba al Estado y reconocía, amparaba y protegía legal y políticamente la diversidad cierta de los distintos territorios que conforman España», no en quienes aceptaron la Constitución «ocultando su futuro secesionista», aseveró.

En este sentido, afirmó que el lugar de discusión política debe ser el Congreso, «el sitio donde nuestros políticos sientan en su cabeza y en su corazón» la representación de los españoles. Sin embargo, para Ibarra, el Parlamento se ha convertido, «por causa de la deslealtad, en la Cámara de los intereses territoriales. Vivimos en un país, donde el Congreso es el Senado y donde el Senado no es nada».

«Tremendo error»

También tuvo palabras para los etarras, a quienes tachó de «canallas», al considerar que con la amnistía concedida en la transición «los terroristas aprovecharon nuestro sentido democrático para responder deslealmente, volviendo, desde la libertad concedida, al asesinato y a la masacre. Fue un tremendo error».

Para cerrar su intervención, el presidente extremeño alabó la capacidad de los españoles para «hacer avanzar a nuestro país» en los últimos veintisiete años, «cualquiera que haya sido su gobierno», y calificó de «irresponsabilidad» apartarse de esa senda «por puros intereses electorales o por intereses secesionistas que tanto nos dañan y nos anquilosan».

Y no faltó un último aviso para los virtuales críticos: «Sé que esta manera de pensar y de expresarme respecto a mi país me supondrá la inquina de quienes no me perdonan mi concepción de España. Sé que con discursos como éste mi devenir político se cierra en el círculo extremeño». Ni tampoco una predicción optimista: «Nunca puedo evitar imaginar a mi país sin terrorismo etarra y sin nacionalistas periféricos. ¿Se lo imaginan?».

LA RAZON

Jueves, 8 de septiembre de 2005

IBARRA VUELVE A LA CARGA Y COMPARA A LOS NACIONALISTAS PERIFÉRICOS CON LOS TERRORISTAS

E. L. Palomera

Considera ambos un error, consecuencia de las concesiones que los demócratas hicieron en la Transición

Madrid - 7 de septiembre, día de Extremadura. El discurso del presidente autonómico incluye, por segundo año consecutivo, referencias y alusiones al ruedo nacional de la política, concretamente a los dos asuntos más polémicos de lo que va de legislatura: la política antiterrorista y el modelo territorial. Ni en lo uno no en lo otro parece muy de acuerdo Ibarra con lo que practica el Gobierno de Zapatero, pero sobre todo se lamenta de las concesiones que los demócratas hicieron en estos dos asuntos para llevar a buen puerto la Transición.

Y, como Juan Carlos Rodríguez Ibarra no tiene pelos en la lengua, apenas cuatro días después del Comité Federal del PSOE en el que hubo duras críticas al PSC y alguna que otra al Gobierno central por su dependencia de los nacionalistas, quiso entonar la canción que no tarareó en primera persona –aunque sí por boca de la delegación extremeña– ante el cónclave socialista.

¿Su intención? Alertar de algunos de los riesgos que se avecinan. Primero, comparó a los nacionalismos periféricos con los terroristas, pues de ambos censuró su deslealtad a la Constitución y a la Transición que puso fin a la dictadura. Esa falta de lealtad «de los menos con los más» ha sumido a este país, después de 27 años de aprobada la Constitución, «en un sinsentido territorial».

El error de la amnistía. El barón más polémico del socialismo español recordó la «lealtad que hubo, y hay, en la mayoría de los españoles cuando acordamos una amnistía que permitió volver a la libertad a quienes legítimamente lucharon contra la dictadura y a quienes lo hicieron desde la violencia y desde el terrorismo». El error, según sus palabras, «fue creer que los segundos peleaban por los mismos objetivos que los primeros. No era así. Los terroristas aprovecharon nuestro sentido democrático para responder deslealmente, volviendo, desde la libertad concedida al asesinato y a la masacre».

Ponía el dedo en la pústula, precisamente, el día en que se conocía un polémico escrito del Gobierno en respuesta a una pregunta sobre derechos fundamentales de los acusados de terrorismo en régimen de incomunicación. Pero, también en un instante en el que cada vez son más intensos los rumores que apuntan a una supuesta revisión de la política penitenciaria para los presos de ETA.

Aquella amnistía, la de la Transición, fue para el presidente extremeño «un tremendo error. Pensábamos que con el fin de la dictadura se acababa el terrorismo etarra. Hoy, sabemos que no fue así. Fueron doblemente canallas. Canallas porque han seguido matando sin que avisaran de su sanguinaria intención cuando la democracia les abrió la puerta de la libertad. Y canallas porque nunca explicitaron que entre dictadura y democracia no veían diferencias para sus sanguinarios fines».

Idéntico reproche que a los terrorista hizo Ibarra a los nacionalismos, con quien la mayoría de los españoles fue leal cuando impulsó un acuerdo que descentralizaba el Estado y reconocía, amparaba y protegía legal y políticamente la diversidad cierta de los distintos territorios que conforman España. «Desde esa lealtad –subraya–, desde esa convicción, los españoles hemos sidos capaces de hacer avanzar a nuestro país como nunca lo había hecho», al margen del color de los gobiernos.

¿Cuál es la razón que asiste a algunos para pretender alterarlo todo de manera irresponsable?, se pregunta el presidente extremeño. Él mismo tiene la respuesta: «La deslealtad. Igual que los etarras aceptaron la amnistía de la democracia ocultando su futuro criminal y su deslealtad con lo españoles, algunos dirigentes territoriales aceptaron la Constitución y la amplia descentralización política y administrativa, ocultando su futuro secesionista y deslealtad con los españoles».

Conclusión: «Fue un error considerar antifascistas a los etarras y fue un error considerar leales con una nueva concepción de España a los nacionalistas periféricos. Ni unos ni otros expresaron con valentía su condición. Los asesinos ocultaron su instinto criminal y los nacionalistas periféricos ocultaron su instinto independentista».

Cámara de intereses territoriales. La realidad actual es que el Congreso de los Diputados se ha convertido, «por causa de la deslealtad» en la Cámara de los intereses territoriales y que «vivimos en un país donde el Congreso es el Senado y donde el Senado no es nada».

Juan Carlos Rodríguez Ibarra reparó en que sus palabras le supondrán la inquina de quienes no le perdonan su concepción de España y dijo ser consciente de que con discursos como el que ayer pronunció su devenir político se cierra en el círculo extremeño». Pero, sostiene que su conciencia siempre estuvo por encima de sus intereses y que seguirá combatiendo lo que cree perjudicial para los españoles: el terrorismo y los nacionalismos.

LA RAZON

Jueves, 8 de septiembre de 2005

«OCULTARON SU INSTINTO CRIMINAL Y SU INSTINTO INDEPENDENTISTA»

«Veintisiete años después de aprobar la Constitución, seguimos inmersos en un sinsentido territorial, consecuencia de la falta de lealtad de los menos con los más».

«Fue un error acordar una amnistía (...) Los terroristas aprovecharon nuestro sentido democrático para responder deslealmente, volviendo, desde la libertad concedida, al asesinato y la masacre».

«Fueron doblemente canallas porque han seguido matando sin avisar de su sanguinaria intención cuando la democracia les abrió la puerta a la libertad y porque no explicitaron que entre dictadura y democracia no veían diferencias para sus sanguinarios fines».

«¿Cuál es la razón que les asiste a algunos para pretender alterarlo todo de una manera irresponsable?»

«Igual que los etarras aceptaron la amnistía ocultando su futuro criminal, algunos dirigentes territoriales aceptaron la Constitución y la descentralización, ocultando su futuro secesionista y su deslealtad con los españoles».

«Fue un error considerar antifascistas a los terroristas y fue un error considerar leales a los nacionalistas periféricos».

«Los asesinos ocultaron su instinto criminal y los nacionalistas su instinto independentista»

«El Congreso se ha convertido en Cámara de intereses territoriales».