El Blog

Calendario

<<   Septiembre 2005  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Desde el País Vasco la Reunión se Cuenta en forma Diferente

Por Narrador - 12 de Septiembre, 2005, 6:45, Categoría: General

En el País Vasco las versiones sobre la reunión mantenida en Moncloa es un tanto diferente a la que nos ha contado el Gobierno, concretamente Jordi Sevilla que fue el encargado de dar la versión (increíble por cierto) del ejecutivo. Les ofrecemos las tres versiones vascas.

EL CORREO

Jueves, 8 de septiembre de 2005

ZAPATERO DA POR HECHO UN ACUERDO SOBRE EL CUPO QUE IBARRETXE PONE EN CUESTIÓN

Lourdes Pérez

El lehendakari reitera su apuesta por el diálogo con todos los partidos, incluida Batasuna, y Sevilla ciñe la normalización al final de ETA

MADRID - La cuarta reunión celebrada en poco más de un año en el palacio de La Moncloa por el presidente del Gobierno y el lehendakari acabó con una impresión común de que la cita ha servido para avanzar en el diálogo institucional, pero con dos versiones públicas de contenido y tono divergentes, sobre todo en lo que se refiere a los tres puntos de fricción pendientes de resolver: el conflicto del Cupo, el pago de las facturas por los gastos ocasionados por la catástrofe del 'Prestige' y la financiación de la ampliación de la Ertzaintza. Al término de las dos horas de entrevista, el Ejecutivo socialista dio por zanjados los dos últimos contenciosos y anunció un desenlace inminente -«en los próximos días»- a la discrepancia sobre el Cupo. Una interpretación optimista que su interlocutor puso en cuestión, a la espera de las explicaciones que ofrezca hoy a mediodía en un acto oficial en San Sebastián la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia.

El resultado del encuentro tuvo una escenificación particular: Zapatero delegó esa tarea en el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que hizo un hueco en el Consejo de Política Fiscal para comparecer en el complejo presidencial antes de regresar a su reunión casi a la carrera; mientras, el lehendakari optó por difundir un comunicado de un folio de extensión, centrado casi en exclusiva en la paz y la normalización, y cuyo último párrafo enfría las expectativas de acuerdo que había alentado minutos antes Sevilla. En él, Ibarretxe se reafirma en su posición previa y le recuerda a su anfitrión que «están pendientes de cumplirse los compromisos por él adquiridos en materia de Cupo, 'Prestige' y Ertzaintza».

El entorno del presidente vasco se ciñó al contenido de la nota, aunque sí reconoció que no dará por bueno un pacto hasta que no se ejecute y comparó la situación, gráficamente, con lo que sucede cuando a alguien le «dicen constantemente 'te quiero', pero nunca llegan a pedirle en matrimonio». A lo largo de la conversación, Ibarretxe escuchó de labios de Zapatero su voluntad de terminar de resolver los contenciosos heredados del anterior Gobierno del PP y que han ido enquistándose a pesar del principio de solución que alcanzaron ambos mandatarios hace un año en una charla telefónica. De cerrarse, éste supondría su primer acuerdo de calado, más allá del restablecimiento de las relaciones institucionales. El Ejecutivo vasco cifra en unos 50 millones de euros el conflicto del Cupo, en alrededor de 60 la deuda por el 'Prestige' y en otros 27 la financiación de la Policía autónoma.

Distinta versión

La versión de Ibarretxe se alejó de la ofrecida por Jordi Sevilla. El ministro arrancó repasando los asuntos que habían estado encima de la mesa y anunció el «desbloqueo» en las tres discrepancias; es más, dio por cerrado el acuerdo sobre el 'Prestige' y la Ertzaintza y adelantó una «solución» en «los próximos días» sobre el Cupo, que vinculó al debate sobre la financiación sanitaria que abordarán todos los presidentes autonómicos, incluido el lehendakari, este sábado en el Senado. Aunque Euskadi disfruta de un régimen específico, de negociación bilateral, el Ejecutivo de Vitoria ya ha advertido de que pedirá el porcentaje que cree que le corresponde -el 6,24%- si el Gobierno socialista habilita una partida extraordinaria para financiar el déficit de la Sanidad.

La interpretación sobre si el País Vasco tiene derecho o no a ser compensado en el supuesto de que se modifique el modelo de financiación constituye, precisamente, el meollo de la discrepancia que separa a ambas administraciones en el conflicto del Cupo. Así lo constató Sevilla, quien señaló a este periódico que el Gobierno está buscando una salida que no implique tener que declarar «lesiva» la decisión administrativa adoptada en su día por el Ejecutivo del PP, de la que arranca el contencioso. No concretó qué fórmula se daría al acuerdo, que se escenificaría, dijo, en la Comisión Mixta de Concierto.

El ministro también anunció una próxima reunión con la vicelehendakari para abordar las competencias pendientes, aunque ya avisó de que mientras en algunos casos será «fácil» transferirlas, en otros no habrá entendimiento posible; este último es el caso de Prisiones, exigencia recurrente del Ejecutivo vasco. Junto a ello, dejó claro que el Gobierno de Zapatero atisba una posibilidad de que el PNV acabe avalando los Presupuestos Generales del Estado. Sevilla valoró «la predisposición bastante clara» de los jeltzales de explorar un acuerdo y, aunque remarcó que son «cosa aparte», sí dijo ver una disposición en paralelo del PSE a propiciar un entendimiento sobre las Cuentas de Euskadi. Zapatero e Ibarretxe hablaron del aumento en la dotación para infraestructuras en Euskadi, uno de los puntales de la negociación para el PNV. Sevilla no especificó en qué podría traducirse esa exigencia, pero sí confió en que el proyecto del Gobierno central «dará respuesta a las necesidades más perentorias del País Vasco».

Conclusiones precipitadas

Todas estas cuestiones no encontraron espacio en el comunicado de Ibarretxe, que recomendó no efectuar «conclusiones precipitadas» de la reunión. El lehendakari volvió a ofrecer a su interlocutor «diálogo sincero y discreto» en favor de la paz y la normalización, aunque con la advertencia de que no existen «recetas mágicas» para conseguir ambos objetivos. Sólo cabe, insistió, promover el diálogo con todos los partidos, al tiempo que confirmó a Zapatero su intención de celebrar su anunciada ronda para intentar constituir una mesa de resolución, previa «ausencia de violencia y sin exclusiones.

Aunque el PSE atenderá la llamada del lehendakari, descartan a Batasuna como interlocutor al estar ilegalizada y siguen considerando «condición inexcusable» que ETA deje las armas. Así lo sentenció Sevilla, que acotó la normalización a que la violencia acabe y se dijo convencido de que lo entienden también de esa forma «el lehendakari, el presidente y todos los vascos».

DEIA

Jueves, 8 de septiembre de 2005

ZAPATERO VUELVE A PROMETER ACUERDOS SOBRE CUPO, ERTZAINTZA Y "PRESTIGE"

Joseba Arruti

El encuentro que mantuvieron durante la tarde de ayer en el palacio de La Moncloa el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, se saldó con un nuevo compromiso por parte del primero para desbloquear de manera inmediata la financiación para la ampliación de la Ertzaintza y el pago de los gastos derivados del hundimiento del "Prestige". Se trata del pago de los gastos por la limpieza del fuel del buque hundido en aguas gallegas y de la ampliación de la Policía vasca en 500 agentes, que está acordada entre los responsables de Interior pero que adolece de un pacto sobre su financiación que depende de las respectivas Haciendas.

Además, se anunció que en los próximos días se solventará la polémica del Cupo, «heredada» del PP, ya que, en palabras del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, tiene que ver con la resolución del problema de financiación de la Sanidad que se abordará en la Conferencia de Presidentes Autonómicos del sábado. El conflicto generado entre los Ejecutivos central y vasco por 52 millones de euros ha durado más de dos años. Fue en mayo de 2003 cuando se iniciaron los descuentos y los 32 millones de euros que estaban en discusión aumentaron con el tiempo, hasta llegar a los 52,9 millones en disputa.

Rodríguez Zapatero ya se comprometió el año pasado a resolver todos estos asuntos a cambio de un apoyo del PNV que resultaba imprescindible en el Senado para aprobar los objetivos de estabilidad presupuestaria. El presidente del Gobierno conversó telefónicamente con el lehendakari Ibarretxe minutos antes de producirse la votación en la Cámara Alta y le aseguró que las tres cuestiones objeto de discusión se resolverían en base a los criterios de la parte vasca. El incumplimiento posterior había llevado al PNV a comunicar a los socialistas que la resolución satisfactoria de estos problemas era una condición indispensable para poder negociar los Presupuestos del Estado del año que viene. El propio lehendakari recordó durante la reunión a Zapatero que no se había llevado a cabo lo acordado por ambos un año antes.

«Diálogo sincero y discreto»

A lo largo de su encuentro, ambos mandatarios hablaron también sobre el proceso de normalización política y pacificación en Euskadi y, en este sentido, Juan José Ibarretxe transmitió a su interlocutor que la búsqueda de soluciones pasa por abrir un proceso de «diálogo sincero» entre todos los agentes políticos e institucionales. Así, le ofreció un «diálogo sincero y discreto» para buscar avances hacia la definitiva resolución del conflicto existente en Euskadi.

En concreto, Ibarretxe expuso al presidente que «no hay recetas mágicas para la consecución de la paz y la búsqueda de acuerdos en materia de normalización política». Por eso, le dio cuenta de su voluntad para iniciar un proceso de diálogo con todos los partidos vascos, con el fin de generar las condiciones que permitan poner en marcha un instrumento de diálogo que haga posible conseguir acuerdos «que nos conduzcan a la normalización política» y permitan abrir, por tanto, «una fase de diálogo resolutivo en el que -en ausencia de violencia y sin exclusiones- todos los proyectos políticos puedan ser presentados y, en su caso, materializados, siempre desde el respeto a la voluntad de los ciudadanos vascos expresada libre y democráticamente».

En un comunicado hecho público por Lehendakaritza, se hizo referencia a que Ibarretxe no es partidario de sacar «conclusiones precipitadas sobre una reunión que, tal y como se manifestó en mayo pasado, -en el anterior encuentro ente ambos-, forma parte de otras muchas más, que, tanto de forma pública como privada, deberán producirse en el futuro. Un primer paso al que deberán seguir otros», concluyó el texto.

Ibarretxe también realizó una petición formal para lograr distintas transferencias a la Comunidad Autónoma Vasca, entre las que se incluye la de Prisiones, aunque en la posterior rueda de prensa del ministro de Administraciones Públicas para dar cuenta de lo tratado en la entrevista, Jordi Sevilla ya aseguró que el traspaso de dicha competencia es de las «muy complicadas» de realizar, por las mismas razones que no se ha podido efectuar en los últimos 20 años con distintos Gobiernos.

Sevilla afirmó que Ibarretxe y Zapatero no habían abordado en su encuentro el asunto de la política penitenciaria del Ejecutivo socialista y, por tanto, no se trató la reclamación del Gobierno vasco del acercamiento de presos de ETA. En cuanto a las transferencias pendientes, Sevilla indicó que tiene previsto reunirse próximamente con la vicelehendakari Idoia Zenarrutzabeitia para ver cómo se pone en marcha el proceso de análisis conjunto, avanzando que de las pedidas hay un grupo que resultará relativamente fácil de traspasar, otro de peticiones muy complicadas y otras sobre las que seguramente no habrá posibilidad de acuerdo «como no ha podido ser en los últimos 20 años».

Interrogado sobre si se iba a trasladar el contenido de la reunión de ayer a Mariano Rajoy, el ministro dijo que lo desconocía pero que lo sabría «en las próximas horas». Precisamente, el PP exigió a ambos dirigentes que «los temas de que hablen y los acuerdos a los que lleguen» avancen «en el cumplimiento de la ley» y no «en la invención de caminos».

DEIA

Jueves, 8 de septiembre de 2005

EL GOBIERNO ESPAÑOL CREE QUE «LO ÚNICO ANORMAL» EN EUSKADI ES LA VIOLENCIA

José Luis B. Benayas

Sevilla aseguró que en la reunión no se trató la puesta en marcha de la mesa de partidos 

Madrid - Ibarretxe y Zapatero hablaron en su reunión sobre el nuevo marco jurídico-político en Euskadi y las posibilidades de pacificación y, a este respecto, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, quiso ser muy precavido pero afirmó que ambos mandatarios «comparten la necesidad de que desaparezcan el terrorismo y la violencia para el proceso de normalización». De hecho, «lo único anormal es la violencia», apuntó.

Sevilla aseguró que ni el lehendakari ni el presidente español abordaron la posibilidad de una mesa de diálogo entre todas las formaciones políticas de Euskadi. Preguntado por las últimas declaraciones de dirigentes de Batasuna, haciendo referencia a la «caducidad» del proceso de paz, el ministro manifestó que «el Gobierno no está condicionado por lo que dice un dirigente de una formación ilegal».

En palabras de Sevilla, la reunión fue «cordial» y, en su cuarto encuentro a lo largo de la legislatura, ambos líderes hablaron sobre financiación sanitaria, pacificación en Euskadi, y sobre algunos de los conflictos que mantienen administración central y vasca. Además, el Gobierno pretende, por medio de contactos como el de ayer, aumentar su posición de mayoría de cara a los Presupuestos Generales del Estado. A este respecto, el ministro Sevilla afirmó que, «al menos, no tenemos un no a priori», admitiendo así que existe «una predisposición por parte del Grupo Vasco de llegar a un acuerdo». Aún así, el titular de Administraciones Públicas aceptó que las cosas «no están hechas» todavía, y que todo dependerá de lo que finalmente figure en los Presupuestos.

GARA

Jueves, 8 de septiembre de 2005

MONCLOA Y LEHENDAKARITZA OFRECEN DOS VISIONES DISTINTAS DEL MISMO ENCUENTRO

Después de dos horas y cuarto de reunión en La Moncloa entre el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el lehendakari Juan José Ibarretxe, ambos ejecutivos emitieron dos visiones distintas de lo hablado. Madrid ofreció la imagen de un encuentro técnico centrado en la resolución de asuntos pendientes entre ambas administraciones, mientras que la nota de Lehendakaritza destaca cuestiones referidas a paz y normalización.

Madrid y Lakua dieron pocas explicaciones sobre lo tratado por José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe en su reunión de ayer, y las pocas que dieron resultan divergentes. Al término del encuentro, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, compareció en La Moncloa ante los periodistas para tratar de fijar como titular de la cita una próxima resolución de los conflictos sobre el Cupo, el pago de los gastos originados por el hundimiento del Prestige y la financiación del incremento de la plantilla de la Ertzaintza. Minutos después, Lehendakaritza hacía pública una nota en la que dedicaba veintiún líneas a hablar de cuestiones relacionadas con la paz y la normalización, y las dos últimas a asegurar que el lehendakari recordó al presidente español que «están pendientes de cumplirse los compromisos por él adquiridos en materia de Cupo, Prestige y Ertzaintza».

Juan José Ibarretxe llegó a La Moncloa a la hora prevista, las 16.30. Y tras los saludos y fotos de rigor se encerró con José Luis Rodríguez Zapatero hasta las 18.45. De lo hablado realmente entre ellos poco se sabe. Lo que sí quedó patente es que ambos gobiernos quisieron ofrecer una imagen muy distinta de la reunión, de sus motivaciones y de sus consecuencias.

En sintonía con lo que ya había venido filtrándose desde el Ejecutivo español y de lo que él mismo había declarado por la mañana en una emisora de radio, el ministro Jordi Sevilla centró el encuentro en asegurar que en los próximos días podrá anunciarse un acuerdo con Lakua en torno a los 52 millones de euros en disputa en el Cupo y otros sobre los gastos del Prestige y la Ertzaintza.

Ni presos, ni mesa

Después de esto derivó hacia el hecho de que el PNV no rechazara a priori los Presupuestos Generales del Estado, lo que deja campo abierto a la negociación, y también comentó que se había abordado la cuestión de las transferencias pendientes, sobre lo que próximamente se reunirá con la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia.

En torno al proceso de paz y de normalización política, Jordi Sevilla destacó que entre Zapatero e Ibarretxe «hay una identidad de puntos de vista sobre la necesidad del fin de la violencia de ETA», a lo que añadió que «la normalización exige el final de ETA porque lo único anormal que hay en el País Vasco es su violencia». A preguntas de los periodistas respondió que «no se ha tratado nada relacionado con la política penitenciaria», ni se habló de mesas de partidos. También se quitó de encima un pregunta sobre palabras del dirigente de Batasuna Pernando Barrena asegurando que el Gobierno no responde a partidos ilegalizados.

La versión del encuentro que ofreció Lehendakaritza a través de una nota después de oídas las explicaciones de Jordi Sevilla resulta bien distinta. Su titular destaca que «el lehendakari ofrece a Zapatero diálogo sincero y discreto para buscar soluciones», y el texto se centra en esta materia. Sobre los supuestos acuerdos alcanzados, lo único que señala es que Ibarretxe le recordó a Zapatero que están por cumplir los compromisos que éste adquirió hace ya un año en una conversación telefónica.

En cuanto a la búsqueda de la paz, el comunicado señala que el lehendakari expuso al presidente que «no hay recetas mágicas» para su consecución y que «la búsqueda de soluciones pasa por abrir un proceso de diálogo sincero entre todos los agentes políticos e institucionales», que es lo que Ibarretxe ofreció a Zapatero.

«El lehendakari ­señala textualmente la nota­ no es partidario de realizar conclusiones precipitadas sobre una reunión que, tal y como se manifestó en mayo pasado, forma parte de otras muchas que, tanto de forma pública como privada, deberán producirse en el futuro. Un primer paso al que deberán seguir otros muchos».

Contradicción flagrante sobre la mesa de partidos

En lo que existe una contradicción abierta entre lo dicho por Jordi Sevilla y Lehendakaritza es en lo relativo a si se habló o no de la mesa de partidos. El ministro dijo textualmente que «no se ha hablado de una mesa de partidos». La nota de Lakua afirma que el lehendakari transmitió a Zapatero «su voluntad de iniciar un proceso de diálogo con todos los partidos políticos vascos» que pueda dar lugar a «un instrumento de diálogo que haga posible conseguir acuerdos que nos conduzcan a la normalización política» y a una fase de diálogo resolutivo en el que todos los proyectos puedan ser presentados y materializados.