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Annan Asume la Responsabilidad en el Fraude Negándose a Dimitir

Por Narrador - 12 de Septiembre, 2005, 16:07, Categoría: Naciones Unidas

Annan va quedando al descubierto, su verdadera faz ya es difícil disimular. Por mucho que medios como EL PAIS traten de minimizar este escándalo descomunal en el que se ha robado miles y miles de millones de dólares. El gran farsante de la paloma en la solapa “asume la responsabilidad en el fraude” del programa ‘Petróleo por Alimentos’ pero se niega a dimitir ¿Qué responsabilidad es esa? ¿Cómo la de Felipe González? ¿Esta es la legalidad internacional?

EL MUNDO

Jueves, 8 de septiembre de 2005

KOFI ANNAN ASUME LA RESPONSABILIDAD DE LA TRAMA PETROLERA TRAS CONOCERSE EL INFORME INDEPENDIENTE

El secretario general de la ONU admite que el texto es «crítico con su persona» y pide reformas

NUEVA YORK.- El Comité Independiente que investiga la corrupción en el seno del programa Petróleo por alimentos, destinado desde los años 90 a Irak, presentó ayer ante el Consejo de Seguridad de la ONU el informe final que han desarrollado desde hace un año.

El ex presidente de la Reserva Federal de EEUU, Paul Volcker, fue el encargado de leer las conclusiones a las que la comisión que encabeza ha llegado. En su alocución, Volcker aclaró que «la responsabilidad está muy repartida», en su mayoría entre el Consejo de Seguridad y el secretario general, Kofi Annan, además Volcker manifestó el profundo descontrol con el que se ha llevado a cabo el programa humanitario, ya que, aunque en ningún punto se establece qué agencias o comités son los encargados de su supervisión, lo cierto es que el Consejo de Seguridad es el responsable de supervisar en última instancia la ejecución del programa.

A pesar de que no existen pruebas candentes que recaigan sobre el secretario general, Annan se hizo responsable, ante el Consejo, de las irregularidades en la gestión del programa, e instó a los países miembros a reformar el organismo mundial, que cumple 40 años el próximo 14 de septiembre. «Como máximo administrador de la ONU, asumo la responsabilidad de los fallos que se han revelado, tanto en la implementación del programa como en el funcionamiento del Secretariado», sentenció Annan.

Asimismo, el secretario general añadió que el informe era «crítico con su persona», pero aun así insistió en que no hay evidencias de que él hubiera interferido en el proceso de contratación de empresas bajo el programa humanitario. De lo que sí podía haber sido acusado Annan era de haber incurrido en un «conflicto de intereses», ya que la firma Cotecna, en la que trabaja su hijo Kojo, consiguió un contrato para suministrar servicios de inspección en el marco del programa Petróleo por alimentos. Según el informe, el Consejo también falló al no establecer cuáles debían ser «los parámetros, las políticas y las responsabilidades administrativas» del programa.

El texto destaca la necesidad de un «liderazgo ejecutivo fuerte» para prevenir comportamientos «ilícitos, poco éticos y corruptos».Uno de los grandes problemas, aclaró Volcker, fue el hecho de que no se estableció ningún sistema de auditoría, algo que ahora el Comité pone sobre la mesa como una de las medidas a tomar en el futuro.

EL PAIS

Jueves, 8 de septiembre de 2005

KOFI ANNAN ASUME SU RESPONSABILIDAD POR EL FRAUDE EN EL PLAN HUMANITARIO PARA IRAK

Sandro Pozzi

El secretario general de Naciones Unidas descarta dimitir pese a sentirse "avergonzado"

Nueva York - El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, entonó ayer el mea culpa ante el Consejo de Seguridad por las irregularidades y fallos de administrativos destapados en la gestión del programa humanitario Petróleo por Alimentos para Irak, aunque descartó dimitir. El documento presentado por el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Paul Volcker e integrado por 860 páginas en cinco volúmenes pide a la Asamblea General que refuerce la autoridad en el seno del organismo para poder recuperar su legitimidad tras el duro azote del escándalo.

Paul Volcker dejó claro que no existía una clara línea de mando a la hora de gestionar el programa humanitario, por eso habla de responsabilidad colectiva. El Consejo de Seguridad, como señala el documento, falló a la hora de definir unos parámetros prácticos claros, políticas y las responsabilidades que debían guiar la ejecución administrativa del régimen de ayuda al pueblo iraquí, el más ambicioso puesto en marcha por la ONU.

Por su parte, Naciones Unidas fue incapaz de establecer los controles para identificar y contrarrestar cualquier tipo de mala gestión o de corrupción en el seno de la organización. Esta falta de autoridad permitió, según Volcker, "una evasión de responsabilidades a todos los niveles". Es más, explica que el programa Petróleo por Alimentos carecía de la estructura, del personal y de la capacidad de planificación necesarias para ejecutar un sistema de ayuda que movilizó 100.000 millones de dólares.

"No estaba a la altura del reto", precisa, "lo que se vio agravado por comportamientos poco éticos y corruptos" dentro y fuera de la ONU. Por este motivo, Paul Volcker urgió a los miembros del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General a que acometan una profunda reforma del organismo, para recuperar su legitimidad, confianza y credibilidad. "No son simples aberraciones que deben pasarse por alto o resolverse con parches", remachó.

Por su parte, Kofi Annan dijo ante el Consejo de Seguridad sentirse "avergonzado" por estas revelaciones y aunque evitó dar respuestas prematuras al contenido del informe, aceptó las críticas que se lanzan contra su persona. "Como jefe administrativo debo asumir las responsabilidades por los fallos revelados, tanto en la ejecución del programa como en el funcionamiento del secretariado", afirmó Annan, quien subrayó que la reforma de la organización es "imperativa". Sin embargo, dejó clara su intención de seguir en el puesto: "No creo que nadie vaya a dimitir; seguiremos trabajando".

El hijo de Annan

Annan dejó claro además que las conclusiones del comité de investigación demuestran que no intervino o intentó influir en el concurso que permitió a la empresa de inspecciones suiza Cotecna hacerse con un contrato de la ONU. Su hijo, Kojo, trabajó para la compañía antes de ganar el concurso, lo que podía crear un caso de conflicto de interés.

Volcker precisó que "no hay evidencias lo suficientemente razonables" para culpar al secretario general de cualquier actuación irregular, aunque dejó claro que esto no le exonera. Annan, aunque dijo sentirse "satisfecho", aceptó de nuevo su responsabilidad por no ser "diligente" en este asunto. Pero el informe Volcker deja claro que la responsabilidad por las irregularidades y el fraude destapado en el programa debe ser compartida por todos.

En una reacción preliminar, el embajador de EE UU ante la ONU, John Bolton, dijo que identificar los fallos en la gestión del programa "era necesario", así como perseguir a los corruptos. Y añadió que las conclusiones del informe Volcker deben servir de "catalizador" para proceder a un cambio de gestión administrativa en la ONU. Su homólogo británico, Emyr Jones Parry, insistió en que deben corregirse los fallos y dijo que la cumbre de Jefes de Estado que se celebrará la semana próxima debe proceder a cambios reales para asegurar la "eficiencia, la responsabilidad y la transparencia" del organismo. Bolton insistió en que se necesita una reforma que permita prevenir otro escándalo similar. "El futuro de la ONU depende de ello", remachó.

El embajador francés, Jean-Marc de la Sabliere, se limitó a destacar la complejidad del programa y dijo que la responsabilidad debe ser colectiva. Kofi Annan concluyó diciendo de que no tiene ninguna duda de que la institución saldrá de esta crisis.

EL PAIS

Jueves, 8 de septiembre de 2005

"UN PACTO CON EL DIABLO"

Sandro Pozzi

Nueva York - "Las conclusiones no deben sorprender a nadie", dijo ayer el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, Paul Volcker, al presentar las suyas después de 18 meses de investigación del escándalo para la que contó con un presupuesto próximo a los 35 millones de dólares (28,1 millones de euros). El mandato que le dio el Consejo de Seguridad en abril de 2004 era claro: determinar el alcance de la mala gestión y de la corrupción dentro y fuera de las paredes de la ONU.

"Hemos encontrado las dos", precisó. La conclusión general es simple: la falta de autoridad y de vigilancia tanto por parte del Consejo de Seguridad como del Secretariado General permitieron que el régimen de Sadam Husein utilizara la generosidad de la comunidad internacional para reforzar su autoridad.

Esto permitió comportamientos ilícitos por parte de los contratistas que operaron bajo el programa humanitario y de algunos funcionarios de la ONU. El informe revela que el régimen de Sadam se benefició de hasta 10.200 millones de dólares entre 1997 y 2003, años durante los que estuvo operativo el programa. De ellos, 229 millones provenían de sobrecargos aplicados a las exportaciones de crudo, 8.400 millones al contrabando de petróleo y 1.560 millones a ingresos ilegales obtenidos por los envíos de alimentos, medicinas y otros suministros que recibía el régimen. Sadam se apropió de 2.600 millones antes de que entrara en vigor el programa humanitario.

"No hay que olvidar que Sadam Husein fue el principal culpable de la saga y que corrompió el programa en su beneficio personal", precisó el representante británico, Emyr Jones Parry, aunque reconoció que el "imperativo humanitario" obligó al Consejo de Seguridad y al Secretariado de la ONU a "alcanzar acuerdos poco satisfactorios" con el régimen para asegurarse de que la ayuda llegaba a la población iraquí, afectada por las consecuencias del embargo. Es lo que denominó Paul Volcker como "un pacto con el diablo".

En el marco del programa se movilizaron 64.000 millones de dólares en petróleo y 39.000 millones en alimentos. Pero el informe señala que la mayor parte del fraude se produjo fuera de la ONU, entre las 4.500 empresas privadas que recibieron contratos. Un detalle que puso en evidencia el propio Kofi Annan y sobre el que Paul Volcker presentará un informe en octubre.

ABC

Jueves, 8 de septiembre de 2005

ANNAN Y LA ONU, BAJO SOSPECHA POR EL PROGRAMA «PETRÓLEO POR ALIMENTOS»

P. Rodríguez

WASHINGTON. Dentro del informe sobre la fraudulenta timba en la que degeneró el programa «petróleo por alimentos», organizado por la ONU con el teórico objetivo de facilitar a Irak ayuda humanitaria, no faltan críticas tanto para el Consejo de Seguridad como para el secretario general, Kofi Annan, por lo que se considera demostrada negligencia a la ahora de administrar y controlar un montante de 70.000 millones de dólares plagado de irregularidades y sobornos internacionales.

La pesquisa independiente dirigida por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, ha caracterizado al programa como evidencia de la necesidad de profundas reformas en la Organización de Naciones Unidas, especialmente en lo que respecta a supervisión de sus actividades financieras. Según el informe, «contentarse con menos, permitir retraso y dilación, es una invitación al fallo, a la erosión adicional del respaldo público y el deshonor de los ideales sobre los que se ha construido la ONU».

Los vecinos de Irak, señalados

El informe destaca que vecinos de Irak -como Jordania, Turquía y Siria-violaron sistemáticamente las sanciones económicas de Naciones Unidas prestándose al contrabando de millones de barriles de petróleo en beneficio del régimen de Sadam Husein. Sin que se produjera una intervención decisiva de Estados Unidos al respecto. El documento, de unas mil páginas, también reprocha a miembros clave del Consejo de Seguridad, como Francia y Rusia, por abortar esfuerzos para reformar el fraudulento programa de «petróleo por alimentos».

A juicio de este dictamen, que ha costado 34 millones de dólares, el sistema de Naciones Unidas se ha visto «debilitado» por toda la corrupción y mala administración generada por este programa en vigor desde 1996 hasta la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003. Gracias a estos manejos, el régimen de Sadam Husein obtuvo una financiación irregular de 17.000 millones de dólares. Según insiste el informe Volcker, el programa de «petróleo por alimentos» fue «un pacto con el diablo y el diablo tenía los medios para manipularlo en su beneficio».

El escándalo ha provocado en Estados Unidos varias intervenciones de la Justicia federal y pesquisas del Congreso federal. La Fiscalía de Nueva York ha procesado a dos ciudadanos rusos, un petrolero de Texas, un búlgaro y un «trader» de Londres. El director del programa, el chipriota Benon Sevan, ha sido acusado de aceptar millonarios sobornos. El informe Volcker también ha documentado una serie de manejos cuestionables por parte de Kojo Annan, hijo del secretario general de la ONU. Se le reprocha el haber abusado de privilegios diplomáticos de su padre en beneficio propio.

Aunque el informe hubiera sobrado para forzar la dimisión de Kofi Annan si fuera el responsable de una empresa privada en EE.UU. en la era post-Enron, éste se ha limitado a asumir responsabilidades de forma genérica. En una intervención ayer ante el Consejo de Seguridad, indicó que «el informe me critica personalmente y yo acepto esas críticas». Según el secretario general, las conclusiones resultan «profundamente embarazosas para todos nosotros». El próximo mes se espera la publicación de otro informe con las empresas privadas que se han beneficiado de esta multilateral corrupción.

LA RAZON

Jueves, 8 de septiembre de 2005

ANNAN ADMITE SU CULPA EN EL FRAUDE IRAQUÍ, PERO NO DIMITE

Pilar Domínguez

Sadam se embolsó 10.990 millones de dólares con la colaboración de dos funcionarios de la ONU

Nueva York- El secretario general de la ONU, Kofi Annan, se responsabilizó ayer de las irregularidades en la gestión del programa humanitario para Iraq e instó a los países miembros a reformar el organismo mundial. Annan participó en una reunión del Consejo de Seguridad, en la que Paul Volcker, presidente de la comisión independiente que investiga el caso de corrupción del programa Petróleo por Alimentos, presentó su último informe.

«Como máximo administrador de la ONU, asumo la responsabilidad de los fallos que se han revelado, tanto en la implementación del programa como en el funcionamiento del Secretariado», dijo Annan. Reconoció que el informe presentado por la comisión es «crítico con su persona», pero que aun así se reafirma en que no existen evidencias de que él hubiera interferido en el proceso de contratación de empresas bajo el programa humanitario para Iraq.

Conflicto de intereses. Annan estaba en el punto de mira de la investigación por un posible caso de «conflicto de intereses», debido a que la firma suiza Cotecna, en la que trabaja su hijo, Kojo, consiguió un contrato para suministrar servicios de inspección en el marco del programa Petróleo por Alimentos. «A principios de año, el comité concluyó que no tuve ninguna influencia o intenté influir en el proceso de contratación. Estoy satisfecho de que en este informe se haya reafirmado esta conclusión», declaró Annan. Sin embargo, se mostró «profundamente decepcionado» porque el documento culpe a un grupo pequeño de empleados de la ONU de haber cometido fraude en la gestión del programa, en referencia a las comisiones ilegales que cobraron algunos de ellos a cambio de conceder contratos multimillonarios a las empresas.

Además, según el informe, Sadam Husein encontró la vía para sacar al mercado petróleo de contrabando a través de sus países vecinos, lo que le reportó 10.990 millones de dólares. El régimen iraquí cobró también un sobreprecio a las empresas interesadas en comerciar legalmente con el petróleo iraquí, lo que le supuso otros ingresos de 1.800 millones de dólares. Por primera vez, los investigadores han desvelado la nacionalidad de las empresas favorecidas por Husein: francesas, chinas y rusas, precisamente los tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad que se opusieron a la invasión del país, en marzo de 2003.

Aun así, Annan subrayó que «la mayor corrupción dentro del programa se produjo entre las compañías privadas, manipuladas por el Gobierno» del presidente iraquí derrocado, Sadam Husein. Esto demuestra, a su juicio, que parte de la responsabilidad por la mala gestión del programa la tiene el Consejo de Seguridad, cuyo Comité 611 se encargó de supervisar la contratación de compañías bajo el régimen de sanciones impuestas a Iraq tras invadir Kuwait. «El informe revela que los problemas provienen de una demarcación poco clara de los papeles y responsabilidades del Consejo de Seguridad, el Comité 611 y el Secretariado», puntualizó.

Por ello, insistió en la necesidad de «aprender lecciones» del informe y tomar en serio las recomendaciones de Volcker, sobre todo en lo que se refiere a la necesidad de llevar a cabo reformas para supervisar la gestión administrativa y actuar cuando se detecten irregularidades. Entre las reformas, destacó la necesidad de crear una estructura de supervisión que sea independiente del Secretariado y de cualquier interferencia política de los Estados miembros. También recomendó dar una mayor autoridad y flexibilidad al secretario general para que pueda tomar decisiones a diario sobre la asignación de empleados y recursos, sin que tenga que aprobarlo antes la Asamblea General o el Consejo de Seguridad. Efe

EL PAIS

Jueves, 8 de septiembre de 2005

LA ONU, DEBILITADA

Editorial

Las Naciones Unidas salen debilitadas del escándalo de corrupción del programa Petróleo por Alimentos, como bien señala el informe acusador elaborado a lo largo de un año de investigación por Paul Volcker, antiguo presidente de la Reserva Federal de EE UU. Éste ha señalado "serios casos de conducta ilícita, contraria a la ética y corrupta". Aunque ha dirigido el dedo acusador contra Kofi Annan como administrador jefe de la ONU, ha exonerado, sin embargo, al secretario general de inmoralidad. El propio Annan ha asumido su "responsabilidad", pero nadie le ha pedido la dimisión (su segundo mandato acaba a finales de 2006), pues también el Consejo de Seguridad tiene parte de culpa en el descontrol de esas cuentas gigantescas.

Annan pierde respetabilidad en unos momentos cruciales, cuando la semana próxima se va a celebrar la cumbre a la que asistirán más de 170 mandatarios para celebrar el 60º aniversario de la ONU, que tiene sobre la mesa una reforma en profundidad de la organización que puede quedar en papel mojado. El peligro es que se limite a la gestión interna y no aborde un proyecto más ambicioso para adaptar la institución, eje central para un multilateralismo eficaz del que recela la Administración de Bush, a los retos del siglo XXI.

El programa Petróleo por Alimentos estaba inspirado por fines humanitarios. Se trataba de permitir al Irak de Sadam Husein, bajo embargo internacional, vender una parte limitada de su petróleo para comprar alimentos y medicinas con los que aliviar el sufrimiento de la población. De 1996 a 2003, año en que terminó tras la ocupación militar norteamericana, el programa manejó 64.000 millones de dólares, pero se desviaron de forma corrupta unos 17.000 millones. Si se compara con el presupuesto anual de 10.000 millones de dólares de la ONU y todas sus agencias, es evidente que Naciones Unidas no estaba preparada para gestionar bien tales cantidades. Se creó un monstruo del que se aprovecharon muchos, desde Sadam hasta los que hicieron negocios con él, entre ellos, según parecen confirmar las investigaciones, el hijo de Annan cuando trabajó para una empresa petrolera. La mala fama del hijo agrava, por desgracia, la responsabilidad del padre.

Las carencias de Annan como administrador jefe son aún más lamentables ante el hecho de que es el primer secretario general emanado de la propia burocracia de la organización. Bien es verdad que en estos años Annan se ha convertido en una referencia diplomática y política antes que funcionarial. Y que, al cabo, Irak ha debilitado a la ONU: por este programa y por la ilegal invasión. Lo que ponen de relieve estos episodios es que reformar a fondo la institución es indispensable para la gobernanza mundial.