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Más sobre el Encuentro Rajoy-ZP

Por Sin Pancarta - 11 de Septiembre, 2005, 3:13, Categoría: General

Empiezo a creer en la imperiosa necesidad de crear una sección de humor en este espacio de libertad y pluralismo. De otra forma es difícil encajar textos como los que firma el tal Tecglen, más conocido como "la momia". Aclaro no es humor por lo que escribe, el humor radica en el mismo y siniestro personaje antaño loador oficial del dictador nacional, siempre en nómina del poder establecido.

Pradera, quién te ha visto (leído más bien) y quien te ve. Antes eras más ingenioso o te currabas más los textos, claro que la vejez… Aconsejar a ZP tiene su lógica pero pretender además diseñar la estrategia de a oposición… Es que es para partirse quieren mandar en el gobierno y en la oposición… El poder, siempre el poder.

Del resto, más de lo mismo, a echarse unas risas que la actualidad viene dramática.

ABC

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

CRUCE DE REPROCHES DE PP Y PSOE TRAS LA REUNIÓN ZAPATERO-RAJOY

La entrevista el pasado lunes en La Moncloa entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, deja un nuevo cruce de acusaciones de populares y socialistas. El propio Rajoy acusó al jefe del Ejecutivo de buscar el aislamiento del primer partido de la oposición en materias de Estado, a causa de sus pactos con los «radicales». A juicio de Rajoy, en la reunión con Zapatero «no pasó nada». «Es la mejor forma de resumirlo. El presidente no me dijo nada nuevo que no conociera, salvo la necesidad de dialogar», explicó en declaraciones a la Cadena Cope.

Por su parte, el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, arremetió contra Zapatero: «Detrás de su talante está el vacío mas absoluto, un barniz mal dado. No hay nada detrás, no hay una propuesta ni una voluntad de consenso o acuerdo».

Sin embargo, para el portavoz del PSOE en la Cámara Baja, Alfredo Pérez Rubalcaba, las manifestaciones de Rajoy y Zaplana ponen en evidencia que los populares mantendrán su oposición al Gobierno en cuestiones de Estado. Rubalcaba llamó la atención sobre el hecho de que Rajoy comentase tras salir de la reunión que no sabía para qué había sido convocado. Esa frase, recordó, es prácticamente la misma que empleó José María Aznar tras una reunión con Felipe González en el palacio de La Moncloa en julio de 1994.

LA RAZON

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

RUBALCABA ACUSA A RAJOY DE USAR LAS FRASES DE AZNAR TRAS SU REUNIÓN CON ZAPATERO

Redacción

Madrid - El portavoz del grupo socialista del Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, echó ayer mano de las hemerotecas para señalar la coincidencia de la frase que pronunció el líder del PP, Mariano Rajoy, tras su entrevista con el presidente del Gobierno, cuando aseguró que no había logrado averiguar para qué le había convocado Zapatero, según Efe. Rubalcaba asemejó esta declaración con una que pronunció Aznar en julio de 1994 cuando éste, como líder de la oposición, fue recibido en Moncloa por el entonces presidente del Gobierno, Felipe González. El portavoz socialista recordó que Aznar dijo entonces que, tras la reunión, seguía sin saber a qué había ido a la Moncloa.

«O el asesor de comunicación es el mismo, cosa que hablaría a favor de la estabilidad de empleo en la calle Génova, o la frase la ha dado el señor Aznar, pero lo que está claro es que la actitud es la misma y que Rajoy llevaba pocas intenciones a la entrevista», añadió. Para Rubalcaba, es difícil pactar con un partido cuyo líder actúa de esta forma y va a la Moncloa con una frase que «ha desempolvado del congelador de Génova». Reprochó a Rajoy peticiones previas para dialogar como la retirada del Estatuto catalán sobre el que se está trabajando y plegarse a todas sus exigencias.

Difícil para los asuntos de Estado. Para el dirigente socialista, el problema de fondo es que es muy complicado ponerse de acuerdo en asuntos de Estado porque el PP ha decidido que su oposición sea fundamentalmente sobre este tipo de asuntos. Eso es consecuencia, a su juicio, de que el PP es incapaz de hacer otro tipo de oposición y no puede centrar sus críticas en la economía, el empleo o las ayudas sociales por la eficaz gestión del Gobierno. Con independencia de ello, Rubalcaba defendió que haya reuniones entre Zapatero y Rajoy, con el fin de que se busquen acuerdos en asuntos de Estado y en cuestiones concretas como la reforma de la Ley de Educación.

Como puntilla, Rubalcaba afirmó también que las «peculiares» teorías del PP como las de Zaplana, con la idea de que el tripartito catalán está detrás de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, es posible que se deban a que los representantes populares se hayan pasado las vacaciones leyendo «El Código Da Vinci».

EL PAIS

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO POLÍTICO

Javier Pradera

La entrevista del presidente del Gobierno con el líder del principal partido de la oposición celebrada anteayer tuvo el desenlace contradictorio propio de este tipo de rituales político-mediáticos. Las versiones dadas por Zapatero -a través de la vicepresidenta del Ejecutivo- y por Rajoy -en persona- acerca de sus dos horas largas de conversación sin testigos tuvieron contenidos muy diferentes: una charla superficial sobre pájaros y flores, según el presidente del PP, y una reflexión profunda en torno al panorama nacional e internacional, según María Teresa Fernández de la Vega. Mientras que la portavoz del Gobierno aseguraba a los periodistas que Zapatero había ofrecido a su interlocutor "un marco estable de relación", Rajoy lamentaba la falta de eco de sus propuestas para consensuar las políticas de Estado.

El Gobierno socialista, sin embargo, no hubiese podido suscribir los ambiciosos acuerdos genéricos ofrecidos por el líder de los populares sin hacer saltar a la vez por los aires el delicado mosaico de entendimientos con los grupos parlamentarios que le mantienen en el poder: la geometría política tampoco ha resuelto la cuadratura del círculo. Ni siquiera los arbitristas que defienden la idea de una gran coalición capaz de realizar ese programa se toman la hipótesis en serio. Existe, en cambio, un amplio espacio de colaboración posible entre el Gobierno y el PP en provecho propio y del sistema constitucional en su conjunto: socialistas y populares pueden aceitar los engranajes de la maquinaria del Estado, actualmente semibloqueada, fatigada y chirriante como consecuencia de sus feroces enfrentamientos de los últimos meses.

La Constitución de 1978 exige un alto grado de consenso a los dos grandes partidos mayoritarios no sólo para reformar su articulado, sino también para conseguir que el régimen democrático funcione adecuadamente. La renovación de Enrique Múgica como defensor del pueblo mostró que el PSOE y el PP pueden llegar a entenderse -pese a todo- a la hora de votar las designaciones parlamentarias que exigen mayorías cualificadas del Congreso y del Senado. El proyecto de reforma del Estatuto valenciano ejemplifica la posibilidad de alcanzar acuerdos satisfactorios entre ambos partidos incluso en el conflictivo ámbito territorial. Y la división horizontal del poder en el marco del Estado de las autonomías hace inexcusable la colaboración de los Gobiernos autonómicos -sea cual sea su color partidista- si se aspira a resolver problemas tan graves como el déficit sanitario.

A menos que fuesen convocadas elecciones anticipadas para las Cortes Generales o para los Parlamentos de las comunidades que otorgan a sus presidentes la potestad disolutoria, los ciudadanos españoles no serán llamados a las urnas hasta los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2007. Es una etapa demasiado larga como para que la estrategia de la tensión -tal y como ha venido aplicándola el PP tras su derrota del 14-M- no termine volviéndose finalmente contra sus airados promotores. Las prisas son malas consejeras de los aspirantes al poder: si Zapatero llegó a la presidencia del Gobierno el año 2004, tal vez la razón fuese que su meta inicial era el año 2008; en cambio, Rajoy podría quedar fuera de la carrera para 2012 por su estrategia desestabilizadora durante la actual legislatura. El corrimiento de los dirigentes del PP hacia las posiciones de la derecha autoritaria, patriotera y clerical ocupadas en su día por Alianza Popular les asegura la fidelidad de sus votantes tradicionales pero les aleja de los sectores moderados de una sociedad moderna y secularizada. El aislamiento de los populares respecto a las restantes fuerzas políticas les obliga, además, a ganar de forma arrolladora para conquistar el Gobierno; los resultados de las recientes elecciones autonómicas en Galicia ponen de manifiesto que el actual PP está condenado a permanecer en la oposición aunque le falte un solo escaño para disponer de la mayoría parlamentaria absoluta.

EL PAIS

Miércoles, 7 de septiembre de 2005

EL COMPLEJO DE SEGISMUNDO RAJOY

Eduardo Haro Tecglen

Ha comenzado a extenderse por España una preocupación por Rajoy desde que el hombre habló a la salida de su entrevista con Zapatero. Dijo, y repitió, con un ahínco que casi mostraba que lo tenía ya pensado desde antes de ir a visitar al presidente Zapatero (deja-vu), que no había entendido nada. ¡Nada! Esto ha extrañado mucho porque como oímos con frecuencia a Zapatero, y le entendemos, sabemos que da en sus discursos buenos titulares para los periódicos, y para que sus fieles hagan crónicas excelentes. Pero Rajoy no sabía bien dónde estaba, para qué le habían llamado. Como turulato, decimos en Madrid: estupefacto. De una manera más científica diríamos que tenía confusiones, perturbaciones de los sentidos, ligeras amnesias. Esto debe considerarse a la luz de las explosiones asesinas de marzo; no a su ruido, sino al tener que saber cosas que su cerebro no estaba preparado. Debió funcionar este desacuerdo consigo mismo en el momento en que supo aquello que no quería saber. Muchos pacientes sufren esta escisión, que a veces puede aparecer como una esquizofrenia, o disociación de las funciones psíquicas. Es el síndrome de Segismundo, imagino, por el personaje de Calderón: cuando era casi un animal encadenado, se despertó rey; y cuando ya era rey vivió "mandando, disponiendo y gobernando"; para despertar de nuevo en cueva horrible, atado y desesperado y amenazado. Es verdad que vivir durante quince meses negando lo evidente, rodeado de personas que le apartan de las realidades y le elogian por su discreción y su mesura, puede trastornar a cualquiera.

Oyéndole, me inquieté. Puede volver a estar en su lugar cuando sufra otro choque contrario, si la psiquiatría de teatro y cine tienen razón; como Shakespeare cuando hace que los comediantes del palacio de Elsinor representen la realidad oculta para que haga ver la vida verdadera y opere una especie de catarsis en el rey. De otra forma, este hombre melifluo y tranquilo, al que hemos visto cada día abandonar más el mundo de la realidad, y acusar de mentir a los que predican la verdad, puede terminar como terminó Aznar: creyendo que es profesor invitado en una universidad americana. Y sin esperanzas de que vuelva a su estado.