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Inacción de Alonso en Plena Alerta por el 7-J

Por El Observador - 8 de Septiembre, 2005, 16:08, Categoría: Al Qaeda

En su editorial ABC alude a la noticia que publica en portada y dice que la realidad se complace en superar con creces la ficción. Ante las imágenes recurrentes de la avalancha de automóviles para cruzar el Estrecho, muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible mantener un control razonable de ese flujo incesante. La respuesta parece ser la resignación y a confianza en la buena suerte. Pasan 650.000 personas desde África a Europa y sólo la perspicacia de algún policía o la pura casualidad estadística permite detectar a los delincuentes y visitantes indeseables. Como es natural, las mafias de todo tipo están bien informadas y aprovechan a tope esta situación lamentable.

En un fenomenal trabajo de ABC comprobamos cómo el Ministerio de Interior vela por nuestra seguridad: Algeciras se ha convertido en un coladero por el que pasan a Europa 650.000 personas sin control durante la Operación Paso del Estrecho, en plena alerta tras el 7-J. Los filtros para coches no cuentan con ordenadores para verificar la identidad de extranjeros buscados por la Interpol. Los "habituales del puerto de Algeciras saben de sobra que los "filtros" para el control de vehículos son un auténtico coladero", confirmaron a ABC fuentes policiales destinadas al paso fronterizo. Estos ''agujeros'' los conoce el Ministerio del Interior, a cuyo máximo responsable, como presidente del Consejo de Policía , se le dirigió un escrito el 29 de junio del pasado año, en el que la Confederación Española de Policía (CEP) le pedía "medidas urgentes, ante la precaria situación de personas y medios en la frontera sur de Europa". Para evitar males mayores pedía que se procediese "lo antes posible a catalogar la frontera marítimo-terrestre de Algeciras como "unidad" con el personal adecuado y catalogado, para el perfecto funcionamiento del servicio encomendado, al ser uno de los puntos más calientes de entrada de extranjeros en nuestra Península y en el espacio Schengen". La denuncia ponía énfasis en la necesidad de establecer medios adecuados, tanto en factor humano como en el de instalaciones y medios.

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

ESPAÑA DEJA PASAR A EUROPA A 650.000 PERSONAS SIN CONTROL EN PLENA ALERTA POR EL 7-J

Virginia Ródenas

La ausencia de medios luminiscentes impide a la Policía comprobar la veracidad documental de las 15.000 personas que llegan al día en su vehículo desde África

MADRID. Cuatro casetas sin ordenador, pertrechadas únicamente de silla, mesa y el cajón vacío donde alguna vez debió de haber un aparato de aire acondicionado, son los medios materiales. Los humanos, la pericia de dos profesionales del Cuerpo Nacional de Policía y la buena voluntad de cuatro agentes en prácticas por turno. Es todo el contingente del que dispone la Comisaría de Algeciras -puerta sur de Europa- para controlar la Operación Paso del Estrecho, en la que entran por el puerto 650.000 personas que, a bordo de sus vehículos, llegan desde África al territorio Schengen español -zona de libre circulación de la UE-. Una carencia de recursos que convierte en mísera la inspección en el puesto fronterizo y que adquiere mayor gravedad si cabe, según aseveran los propios policías, al producirse en plena «alerta máxima de prevención y protección ante el terrorismo -alerta 3-», decretada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, «de forma indefinida», el pasado 7 de julio, tras los atentados islamistas en Londres.

Cada policía se compra lo suyo

La penuria de medios para afrontar la misión encomendada a los policías es de tal magnitud que los agentes destinados en los «filtros» han de comprar con su propio dinero cuentahilos -que adquieren en la librería Belmonte- para verificar al trasluz, y a pie de coche, los documentos que les muestran. Tampoco disponen de espejos para revisar los bajos de los vehículos. Y en ausencia de tecnología informática para todos los puestos, la comprobación de antecedentes y de reclamaciones a través de Interpol es pura quimera. Por todo ello, «los habituales del puerto de Algeciras saben de sobra que los «filtros» para el control de vehículos son un auténtico coladero», confirmaron a ABC fuentes policiales destinadas al paso fronterizo.

Agujeros que conoce el Ministerio del Interior, a cuyo máximo responsable, como presidente del Consejo de Policía, se le dirigió un escrito el 29 de junio del pasado año, en el que la Confederación Española de Policía (CEP) le pedía «medidas urgentes, ante la precaria situación de personal y de medios en la frontera sur de Europa. Para evitar males mayores, que se proceda lo antes posible a catalogar la frontera marítimo-terrestre de Algeciras como «unidad», con el personal adecuado y catalogado, para el perfecto funcionamiento del servicio encomendado, al ser uno de los puntos más calientes de entrada de extranjeros en nuestra Península y en el espacio Schengen».

La denuncia elevada al máximo responsable de Interior ponía énfasis en que «la necesidad de establecer medios adecuados, tanto en factor humano como en el de instalaciones y medios, no sólo debemos pensarlo nosotros». Y precisaba: «En 2003, se efectuó una inspección por una comisión de parlamentarios europeos, y para la ocasión se montaron veinticuatro terminales informáticos, repartidos en diecisiete filtros de control, aunque dos semanas después de la visita se fueron retirando», quedando un año después cinco, y, a día de hoy, uno para ocho puestos (cuatro de entrada y cuatro de salida). Como concluía la denuncia, el «único ordenador» que quedaba, «para la comprobación policial de que el extranjero que pretende entrar en Europa no tiene pendiente reclamaciones por la comisión de delitos y no está en busca y captura», fue apagado el pasado 25 de agosto -como confirmó uno de los agentes- «por órdenes superiores, a la vista de la lentitud con la que pasaba la interminable fila de vehículos» procedentes de Tánger.

Treinta y seis ferrys diarios

El «ritmo habitual» de paso sólo permite que de las 500 personas que descienden de cada barco en vehículos se chequeen a una media de tres o cuatro, en una afluencia de llegada de 36 ferrys diarios. La noche del miércoles, último día del mes de agosto y fecha clave en la Operación Paso del Estrecho, de los 7.000 extranjeros que penetraron en Europa en sus coches a través de Algeciras, sólo a 25 se les pudo comprobar por medios informáticos si estaban «limpios».

Respecto a los vehículos procedentes de Ceuta, «pasan directamente por un filtro clausurado, cuya caseta con los cristales tintados, y una barra de hierro atravesada en la puerta para engrilletar a los detenidos, se usa como calabozo provisional cuando se pilla a un polizón, de los que encuentra a una treintena cada día procedente de Marruecos. Allí se les recluye a la espera del coche celular que les traslade a dependencias policiales para extranjeros o de que sean devueltos en barco. Esta afluencia de polizones -añadieron informantes de la comisaría algecireña- es un dato más sobre la falta de colaboración de la Gendarmería marroquí, que, también en estos casos, hace la vista gorda».

Cuando el pasado 7 de julio, a raíz de los atentados de Londres, el Gobierno de Rodríguez Zapatero activó la alerta de nivel 3 del plan de prevención y protección antiterrorista, «con carácter indefinido y vigente hasta nueva orden», en el puesto fronterizo pensaron que las cosas cambiarían. Sin embargo, no ha habido incremento de medios, ningún ordenador para comprobaciones ha llegado, absolutamente nada ha cambiado en el «paso ligero» por la frontera sur con Marruecos. Y lo cierto es que no hacía falta llegar a esa tercera y última fase de la alarma, porque ya en el primer grado se prevén refuerzos en el control fronterizo, que en Algeciras aún esperan.

Exactamente, desde Interior se declaró al activar la emergencia: «Vamos a poner en la calle todo lo que necesitemos poner, todo lo que podamos». Y así empezaba a andar un plan aprobado en marzo por el Comité Ejecutivo para el Mando Unificado. Desde el momento de la activación, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, sería el encargado de transmitir las instrucciones a los delegados del Gobierno de todo el país, «que diariamente -informó- presentarán un informe de sus actuaciones».

Pero Ignacio López, secretario general de la Confederación Española de Policía, ha asegurado a ABC que «si los policías tienen noticia de la activación de esa máxima alerta 3, es porque lo han oído en la tele». El responsable de CEP subrayó: «El Cuerpo Nacional de Policía, responsable de la entrada de extranjeros en España, no puede garantizar el control de fronteras en Algeciras. Los agentes asisten impotentes al paso de cientos de vehículos sin que puedan comprobar la validez de los documentos que portan sus ocupantes, porque se carece de los mínimos medios para ello y sin cotejar sus datos por informática para ver si se trata de individuos reclamados, como sería de rigor. La situación es tercermundista. ¿Alguien podría imaginarse que en el aeropuerto internacional de Madrid-Barajas el policía que está en el control de pasaportes no dispusiera de un terminal y medios luminosos con los que determinar que el documento aportado no es falso y que no pesa sobre su propietario reclamación alguna? Pues eso pasa en la frontera sur de Europa con los miles de coches que llegan desde Marruecos y de cuyo control España debe responder ante sus socios de la UE».

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

LOS POLICÍAS DENUNCIAN QUE SE HAN COLADO RADICALES ISLAMISTAS POR LA FALTA DE MEDIOS

El pasado 20 de abril, un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía y secretario local de la Confederación Española de Policía (CEP) denunció en un escrito dirigido al comisario de Algeciras, con entrada de registro 2753, la «insostenible situación» que provoca la falta de control de los extranjeros que, a bordo de sus vehículos, penetran en Europa por el puerto gaditano. En su misiva, advertía de que «individuos pertenecientes a grupos extremistas han pasado por esta frontera sin poder ser detectados por falta de recursos».

Precisamente, como publicó ABC el pasado 25 de octubre, la célula terrorista del 11-M tenía en Algeciras un piso franco que sirvió como «punto de acogida» o «primera parada segura» en los desplazamientos que varios de sus miembros hacían entre Marruecos y España.

El principal morador de la vivienda de la calle Carlos de Luna era Abdennabi Kounjaa, uno de los siete terroristas que se quitaron la vida en Leganés y que fue, también, uno de los autores materiales de la matanza. Según los investigadores, este criminal era uno de los encargados de montar «una estructura de seguridad» para los terroristas en Madrid y Andalucía.

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

COLADERO EN LA FRONTERA

Editorial

La noticia que hoy publica ABC acerca de la precariedad de medios en la frontera de Algeciras hace referencia a hechos de la máxima gravedad. No basta con recrearse en las anécdotas, algunas muy jugosas, como la instalación o desmontaje de terminales informáticos en función de la visita de parlamentarios europeos. La puerta más sensible de acceso a nuestro país (y, por tanto, al espacio Schengen) es un auténtico coladero, en estos tiempos de abierto desafío por parte del terrorismo internacional y de la delincuencia organizada. Al parecer, los agentes adquieren con cargo a su propio bolsillo medios artesanales de control, utilizan barras de hierro para reforzar los puestos e incluso se enteran por televisión de la declaración de alerta en los planes de prevención antiterrorista.

La realidad se complace en superar con creces a la ficción. Ante las imágenes recurrentes de la avalancha de automóviles para cruzar el Estrecho, muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible mantener un control razonable de este flujo incesante. La respuesta parece ser la resignación y la confianza en la buena suerte. Pasan 650.000 personas desde África a Europa y sólo la perspicacia de algún policía o la pura casualidad estadística permiten detectar a los delincuentes y visitantes indeseables. Como es natural, las mafias de todo tipo están bien informadas y aprovechan a tope esta situación lamentable. El optimismo antropológico y la Alianza de Civilizaciones quedan muy bien para los discursos retóricos, pero la vida real exige una gestión eficaz y rigurosa de las responsabilidades políticas, y, en este caso, el Ministerio del Interior incurre en una notable ligereza inadmisible. No sirve de nada rasgarse las vestiduras cuando ya es demasiado tarde. La seguridad de España y del conjunto de la Unión Europea requiere que las autoridades adopten medidas urgentes para reforzar los medios personales y materiales en la frontera de Algeciras, tal vez la más vulnerable entre las que separan dos continentes y dos modos de vida.