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El Estatuto Catalán Genera Profunda División

Por Narrador - 8 de Septiembre, 2005, 7:36, Categoría: Estatuto Catalán

Diversidad absoluta de interpretaciones como verán en los editoriales. Para EL MUNDO, "Zapatero advierte al PSC contra "las aventuras egoístas e insolidarias" En ABC, "Zapatero aglutina al PSOE y al PSC para no embarrancar en las reformas estatutarias" y en LA RAZÓN se destaca que "Zapatero avisa a Maragall que no permitirá "aventuras egoístas e insolidarias"; en EL PAÍS se dice que "Zapatero muestra su convencimiento de que habrá consenso para el Estatuto catalán. La versión oficial del gobierno señala que el presidente del Gobierno se mostró ayer convencido en el Comité Federal del PSOE de que habrá consenso para reformar el Estatuto de Cataluña y preciso cual es la postura de los socialistas ante los procesos de modificación estatutarios: "Ni inmovilismos ni aventuras egoístas e insolidarias". Su intervención se refleja en toda la prensa, tanto en portada como en interiores como pueden comprobar. Pasqual Maragall pidió confianza en el PSC. "Estamos en un momento crucial, pero el Estatuto va a salir adelante y bien. Como comunidad podríamos pedir un cambio de la Constitución, pero no lo vamos a hacer. Haremos un Estatuto socialmente ambicioso, políticamente realista y jurídicamente constitucional". Maragall recordó que hasta ahora la reforma estaba en el ámbito parlamentario catalán, pero, dijo, ahora él se implicará como presidente de la Generalitat para que salga adelante. EL PAÍS dice que Maragall intenta que CiU pacte la reforma estatutaria la próxima semana. Mientras, en ABC se dice que el informe del Consejo Consultivo sobre el Estatuto ahonda la división política en Cataluña… No se crean nada que no va por ahí la historia.

Mientras tanto Angel Acebes, acusó ayer al Gobierno socialista de "crear problemas donde no los había y que no preocupaban a nadie" y destacó como ejemplo el Estatuto de Cataluña que, a su juicio, "busca el desguace de España". Acebes aseguró en unas jornadas del PP sobre la inmigración en Valencia que el proyecto de reforma estatutaria de Cataluña "ha provocado división, enfrentamiento" y una "sensación de riesgo", porque los socios más cercanos que sostienen al Gobierno siguen adelante en un proyecto para desguazar España". La propuesta de Estatuto se ha convertido para los populares en un "caballo de Troya dentro de la Constitución de todos los españoles, que ha traído convivencia, cohesión y solidaridad", afirmó Acebes tras citar el informe del Consejo Consultivo de la Generalitat que considera inconstitucionales total o parcialmente 20 artículos. Por otro lado, la secretaria ejecutiva de Política Autonómica del PP, Soraya Sáenz de Santamaría aseguró ayer que el presidente del Gobierno no es "ningún árbitro" en el debate estatutario y le exigió que diga "cuál es su idea de España". Sáenz dijo que Zapatero en este debate "no puede ser Don Tancredo".

EL MUNDO

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

ZAPATERO ADVIERTE AL PSOE CONTRA LOS «INMOVILISMOS» Y AL PSC FRENTE A LAS «AVENTURAS EGOÍSTAS E INSOLIDARIAS»

Manuel Sanchez

MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero fijó posiciones. Marcó los límites de las reformas estatutarias. Dijo las cosas claras.Puso a cada partido en su sitio. Pero ni esto sirvió para evitar que en el Comité Federal del PSOE, celebrado ayer en Madrid, se visualizara un claro enfrentamiento interno entre la inmensa mayoría de las federaciones socialistas y el socialismo catalán.

Ni siquiera otros temas de más actualidad, como la financiación sanitaria, lograron eclipsar el único debate que hubo ayer en el órgano socialista más importante entre congresos: la reforma del Estatuto catalán.

Zapatero, sabedor de este asunto, lo quiso abortar en su discurso inicial dando una de cal y una de arena a cada postura del partido. Recordó que las condiciones del proceso de reformas estatutarias están contempladas en el programa electoral, y las repitió: amplio consenso, y respeto al marco constitucional. «Respeto», añadió, para hacer un guiño al PSC, a todo el marco constitucional, en el que también se consagra la diversidad y se mandata «al respeto de las culturas, tradiciones, lenguas e instituciones de los pueblos de España».

Y, a continuación, vino un guiño al PSOE -junto a una regañina- y un serio toque al PSC. «Esta es la postura de los socialistas de España, y vale tanto para el PSOE como para el PSC: ni inmovilismo, ni aventuras egoístas e insolidarias. Fuerte avance en el autogobierno dentro de la Constitución y solidaridad entre españoles, igualdad de derechos y libertades».

Pero, quizá por primera vez desde que es secretario general del PSOE, Zapatero no calmó con su discurso las intenciones previas de unos y otros. En total, 24 peticiones de palabra -el doble que en el anterior Comité Federal-, casi todos los primeros espadas y un largo debate por delante.

El buen tono o el talante, según las fuentes consultadas, sí impregnó todas las intervenciones, pero las críticas de los dirigentes de Andalucía, Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha a las posturas de los socialistas catalanes fueron demoledoras.

Andaluces y extremeños, a través de Luis Pizarro y Paco Fuentes, respectivamente -Manuel Chaves y Juan Carlos Rodríguez Ibarra evitaron hablar por estar en la Ejecutiva- denunciaron que el debate sobre el Estatuto catalán no sólo solapa cualquier otra labor del tripartito catalán -tal y como denunció José Blanco hace unas semanas-, sino que, en su opinión, está ensombreciendo la labor social del propio Gobierno.

Fuentes, en concreto, afirmó que «es un grave error político que algunos intenten sustituir los derechos de los ciudadanos por la jerga de las identidades y de los territorios».

Además, el dirigente extremeño indicó que «es un mal asunto que en este partido se mande callar al presidente del mismo y a su secretario de Organización».

Más duro, aunque con «simpatía a mis compañeros catalanes» -según dijo él mismo- estuvo el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. El dirigente castellano-manchego, con buen talante, criticó los dos puntos básicos del Estatuto catalán. Sobre los derechos históricos afirmó: «Ninguna comunidad tiene derechos pre-existentes a la Constitución». Y sobre el concepto de nación puntualizó: «Ya dijo Prat de la Riba que toda nación necesita un Estado».

También Rafael Simancas, como secretario general del PSOE de Madrid, advirtió sobre el curso que está tomando la reforma estatutaria y pidió «diligencia y sentido común». «Este debate no se debe eternizar porque nos aleja de los sectores sociales», dijo el dirigente madrileño, quien también defendió que todo el mundo pueda opinar, «y que aquí nadie mande callar a nadie».

Para el previsible alud de críticas, el PSC preparó una clara estrategia a cargo de Manuela de Madre, la destacada dirigente de los socialistas catalanes que, en opinión de una de sus compañeras, es una genuina representante de la España plural (nació en Huelva, tiene abuelos extremeños y castellanos, y es catalana).

Y Manuela de Madre ejerció de ello. «Si Ibarra defiende Extremadura es porque es socialista. Pero si Maragall defiende Cataluña, es nacionalista. Esto no es así», afirmó. La dirigente del PSC pidió confianza en su partido y recordó que ha sido el PSC quien no ha apoyado el dictamen y ha sido quien ha recurrido al Consejo Consultivo.

Tras la intervención de Manuela de Madre, el presidente de la Generalitat optó por un discurso más institucional y conciliador.«Estamos en una etapa histórica para cerrar las fracturas que quedan pendientes», proclamó.

Advirtió, no obstante, de que las Comunidades pueden pedir la modificación de la Constitución. «Pero no lo haremos. Porque el Estatuto ha de ser socialmente ambicioso, políticamente realista y jurídicamente constitucional», dijo.

Aseguró que, al igual que Zapatero, él también piensa ahora implicarse personalmente en que salga adelante dicha reforma estatutaria, y mostró su absoluta confianza en que así será.

Fue el dirigente guerrista madrileño José Acosta quien, por orden de intervención, contestó directamente a Maragall. «Los de la tribu de los prostáticos, por experiencia, advertimos de que, a veces, las oportunidades históricas las carga el diablo».

Rodríguez Zapatero, en su intervención final, intentó ser conciliador, aunque visto el varapalo que se llevó el PSC, optó por ser más generoso con los socialistas catalanes. Así, el líder del PSOE pidió «menos prejuicios» a sus dirigentes, y aseguró: «A España, a Cataluña y al PSOE le interesa que haya Estatuto». Además, terminó haciendo una declaración formal de apoyo a los socialistas catalanes: «El PSC tiene mi respaldo y mi confianza», afirmó.

EL MUNDO

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

¿APOYÓ O CRITICÓ EL SECRETARIO GENERAL A LOS SOCIALISTAS MADRILEÑOS?

Manuel Sanchez

MADRID.- En su intervención final, José Luis Rodríguez Zapatero se refirió a Rafael Simancas, secretario general de los socialistas madrileños. Al parecer, le pidió al dirigente madrileño que dé el vuelco en la Comunidad de Madrid. «Si en algún sitio es necesario hacer oposición, es en Madrid», le dijo Zapatero.

Además, le indicó que el cambio en Madrid «es necesario, deseable y muy probable», y dijo que el PSOE, después de ganar la periferia, necesita gobernar en el centro.

Fuentes cercanas a Rafael Simancas e, incluso, el propio dirigente guerrista madrileño José Acosta, interpretaron las palabras de Zapatero como un respaldo y una exigencia amable al dirigente madrileño para que gane en la Comunidad en 2007.

Sin embargo, fuentes del PSC indicaron que Zapatero dio un toque de atención al socialismo madrileño, en el sentido de que se preocupen más de hacer oposición y de trabajar para ganar en Madrid, que en ser los pepitos grillos contra el PSC.

En este sentido, afirmó uno de los miembros del PSC: «Al menos Ibarra tiene la legitimidad de que gana en su territorio, ¡pero 'estos'...! ¿de qué se van a dar lecciones?».

EL MUNDO

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

MANUELA DE MADRE 'VERSUS' IBARRA: ¿QUIÉN ES MÁS SOCIALISTA?

Manuel Sanchez

MADRID.- Una parte dice que con buen tono. Otra parte, que no. Unas fuentes apuntan que fue una conversación más. Otra parte dice que no.

El hecho sobre el que versaba la polémica es que, al terminar su intervención Manuela de Madre, en la que aludió en varias ocasiones a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, éste la llamó para decirle que la diferencia entre ambos es que él no cree que las reformas estatutarias sean prioritarias.

«Para mí», le vino a decir Ibarra, «las reformas estatutarias, no es que sean constitucionales ni inconstitucionales, es que están por detrás de los problemas que tienen los ciudadanos. Por eso soy socialista».

Y la dirigente del PSC no se arrugó: «¿Qué me estás diciendo? ¿Qué te crees más socialista que yo?».

Al parecer, Manuela de Madre ya recordó en su intervención a sus compañeros y al propio Rodríguez Ibarra que lleva en el PSC desde 1978. Además, gran parte de su discurso giró, precisamente, sobre la idea de que el PSOE no se atribuya el concepto de socialismo como algo excluyente o diferenciable del PSC.

«Nosotros somos socialistas y catalanistas», afirmó De Madre.

EL MUNDO

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

EL PP COMPARA A ZAPATERO CON 'DON TANCREDO'

FUENGIROLA (MALAGA).- La secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró ayer que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, «no es ningún árbitro» en el debate estatutario y le exigió que diga «cuál es su idea de España».

Para Sáenz, quien participó en el grupo de trabajo del PP de Andalucía para la reforma del Estatuto en dicha comunidad, Zapatero «es el presidente del Gobierno y en este debate no puede ser Don Tancredo».

En este sentido, la dirigente popular volvió a reclamar que Zapatero se decante al fin por «la España constitucional que defiende Juan Carlos Rodríguez Ibarra», el presidente de la Junta de Extremadura, o por «la insolidaria e identitaria que define Pasqual Maragall», presidente de la Generalitat de Cataluña.

Sáenz señaló que el Estatuto «hace aguas por todas partes y ha sumido a Cataluña en un proceso de discusión de dos años que le ha distraído de los verdaderos problemas de los catalanes».

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ZAPATERO ASEGURA QUE HABRÁ ESTATUTO CATALÁN

Luis R. Aizpeolea

Exhorta al PSOE y al PSC a no dejarse arrastrar "ni por el inmovilismo ni por aventuras egoístas"

Madrid - José Luis Rodríguez Zapatero expresó ayer su convicción de que "acabará por abrirse paso el acuerdo" sobre la reforma del Estatuto catalán y los de otras comunidades, y exhortó al PSOE y al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) a no dejarse arrastrar "ni por el inmovilismo ni por las aventuras egoístas e insolidarias". Constató que "se ha abierto una situación política nueva en el País Vasco", donde "ahora llega el momento de la paz y del entendimiento", y se comprometió a arriesgarse "si hay una oportunidad para la paz".

La intervención de Zapatero en la apertura y clausura de la reunión del Comité Federal del PSOE, tras la enconada polémica de este verano sobre el proceso de reforma del Estatuto de Cataluña, desbordó "optimismo y seguridad", según muchos asistentes. Crecido por la buena marcha de la economía -a la que dedicó buena parte de su discurso de apertura- trasladó su confianza al proceso de reformas estatutarias porque "es el momento histórico de hacerlo, y se hará bien". "A algunos se les nota demasiado las ganas de que este proceso de reforma estatutaria salga mal, y se van a llevar un chasco", dijo en alusión al PP, porque "a España, a Cataluña y al PSOE les interesa que salga el Estatuto".

Garantizó que la reforma supondrá un "fuerte avance del autogobierno dentro de la Constitución y la solidaridad entre españoles". Zapatero presentó como prueba de la aplicación de esos principios que en la reforma del modelo de financiación autonómica está salvaguardada "la igualdad de las prestaciones básicas".

Hecha esta reflexión, aludió al debate que mantienen los socialistas. "Ésta es la postura de los socialistas de España, y vale tanto para el PSOE como para el PSC: ni inmovilismo ni aventuras egoístas e insolidarias". "Los catalanes", agregó, "quieren un autogobierno más fuerte para ir del brazo del conjunto de España, no para alejarse de ella". En este contexto, expresó su "apoyo y confianza" en el PSC.

Zapatero pidió a los socialistas que tengan "menos prejuicios" al abordar el debate territorial. Basó su optimismo en la eficacia del funcionamiento del Estado de las autonomías, al que atribuyó un alto protagonismo en el progreso económico de España. "Ha traído bienestar, ha reducido las desigualdades entre las comunidades y ha dado voz y peso a las que no lo tenían", afirmó.

Reclamó a la militancia socialista que no se deje "impresionar por el discurso pesimista del PP". "Algunos recelaron del Estado de las autonomías desde que comenzó. No tenían fundamento. Tampoco ahora debe haber inquietud ni preocupación", pues el proceso de reforma, "de admisión de la singularidad, reforzará la superación de las desigualdades". Reafirmó que la ciudadanía "sigue confiando en el PSOE como el partido que garantiza la cohesión de España".

Reiteró su compromiso de cooperar con las autonomías en la resolución de sus "insuficiencias de financiación", porque "estando por medio el bienestar y la atención sanitaria de los españoles, mi Gobierno se siente comprometido con el problema como si fuera plenamente suyo".

Zapatero reiteró su convicción de que "bajar impuestos a las rentas del trabajo es de izquierdas" y de que "defender la sanidad pública universal y gratuita es de izquierdas". Hizo esta aclaración para ubicar en su contexto la propuesta, presentada por su Gobierno a las autonomías para afrontar el déficit sanitario, de imponer recargos impositivos al alcohol y tabaco, "los únicos que estamos dispuestos a aplicar". "Queremos que los ciudadanos paguen menos impuestos, que tengan una buena sanidad pública y que consuman menos alcohol y tabaco. Sí, disuadir del consumo del alcohol y el tabaco es de izquierdas".

Dedicó poco tiempo a la situación política vasca, pero fue muy expresivo. En su discurso de apertura constató que, tras las elecciones del pasado abril, "se ha abierto una nueva situación política en el País Vasco" y, a renglón seguido, vaticinó: "Ahora llega el momento de la paz y el entendimiento". En la clausura, a puerta cerrada, agradeció la discreción y el apoyo del PSOE a su apuesta sobre el final de la violencia. No mencionó los 27 meses sin asesinatos por parte de ETA ni la reiterada declaración de Batasuna de apostar por la vía política.

Sí reafirmó que "la paz no tiene un precio político", pero añadió que "la política también contribuye a la paz". Y, en clave un tanto críptica, aseguró que se arriesgará "si hay una oportunidad para la paz en Euskadi".

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

LOS BARONES REPROCHAN QUE EL DEBATE CATALÁN TAPE LOS LOGROS SOCIALES Y EL PSC PIDE CONFIANZA

Carlos E. Cué

Maragall intenta calmar al PSOE con el compromiso de garantizar que el Estatuto sea constitucional

Madrid -El debate del Comité Federal, siempre en tono cordial, tuvo algunos momentos tensos, sobre todo cuando los representantes de las federaciones de Madrid, Extremadura y Andalucía criticaron que la polémica sobre la reforma del Estatuto catalán está tapando incluso los logros del Gobierno. Manuela de Madre, del PSC, preguntó "por qué a Juan Carlos Rodríguez Ibarra le llaman socialista por defender a Extremadura y a Pasqual Maragall, nacionalista cuando defiende a Cataluña", lo que le provocó un enfrentamiento en los pasillos con el extremeño. El líder catalán calmó los ánimos y pidió confianza en el PSC.

El debate del Comité Federal de ayer comenzó con múltiples reproches al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), pero concluyó más calmado, sobre todo después de que Maragall, en un discurso conciliador, tranquilizara a sus compañeros de partido: "Estamos en un momento crucial, pero el Estatuto va a salir adelante y bien. Como comunidad, podríamos pedir un cambio de la Constitución, pero no vamos a hacerlo. Haremos un Estatuto socialmente ambicioso, políticamente realista y jurídicamente constitucional". Maragall recordó que hasta ahora la reforma estaba en el ámbito parlamentario catalán pero, dijo, ahora él se implicará como presidente la Generalitat para que salga adelante.

Antes de que interviniera Maragall, el PSC había escuchado duros reproches, aunque el más común fue uno expresado por el andaluz Luis Pizarro. Una gran parte de los ciudadanos españoles, explicó, tienen la percepción de que el debate estatutario es el asunto principal para el Gobierno, y eso puede estar dejando en segundo plano la buena gestión y los logros sociales del Ejecutivo, como la subida de pensiones o el aumento del salario mínimo interprofesional.

El madrileño Rafael Simancas, claramente enfrentado al PSC, utilizó un tono más duro con la misma idea. Habló del "hartazgo" que tienen muchos ciudadanos por el debate del Estatuto catalán, que ya dura "demasiado", y pidió al PSC que "culmine pronto y bien" el proceso de reforma. "Eso implica profundizar en los niveles de autogobierno y que tengamos más Constitución y más España y no sólo más Cataluña, más Andalucía...", explicó. Simancas también se refirió al asunto más polémico, el de la reforma de la financiación autonómica, y criticó la propuesta del tripartito catalán, que limita la aportación al Estado de esta comunidad al 50%. "Los socialistas no podemos poner límites a la solidaridad, sino a la insolidaridad", se quejó. En este sentido, Juan Antonio Barrios (Izquierda Socialista), señaló: "El socialismo es compatible con la diferencia, y debe protegerla, pero incompatible con el privilegio".

Respecto a este asunto, que abre heridas, Maragall se mostró también conciliador y recomendó a sus compañeros que vayan a Cataluña para participar en los debates sobre la nueva financiación y así se pueda buscar un consenso entre todos.

La declaración más dura contra el PSC se escuchó en la boca del extremeño Francisco Fuentes, hombre de confianza del presidente, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Fuentes llegó a negar que existan "derechos colectivos", y lanzó un reproche a los catalanes: "Es un error político cambiar el debate de los derechos de los ciudadanos y la política social por la jerga de las identidades y los derechos de los pueblos". Fuentes se quejó de que este debate ya se ha tratado muchas veces, "demasiadas", y recordó que el PSOE ya tenía un acuerdo, la llamada Resolución de Santillana del Mar. También hubo reproches al PSC por "mandar callar" hace una semana a José Blanco, secretario de Organización, que criticó al tripartito. Varios dirigentes recordaron que la reforma del Estatuto catalán, y más tarde de la financiación autonómica, interesa a todo el partido.

También el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, se quejó aunque en tono más conciliador. "Debemos avanzar en las reformas de los estatutos pero sabiendo que la legitimidad de las autonomías parte de la Constitución y la soberanía popular, no hay derechos preexistentes o históricos".

Fue Manuela de Madre, del PSC, en la intervención más comentada del cónclave, quien se encargó, con su estilo apasionado y constantes citas a su recorrido personal -nació en Huelva y llegó a alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona)- de responder a los ataques.

Pidió a los suyos que lean menos los periódicos conservadores, que no se dejen llevar por las invectivas del PP, y que confíen más en el PSC. "Ni inmovilismo, ni egoísmo, ni radicalismo", dijo parafraseando el discurso del secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Recordó que fue el PSC quien en julio votó en contra de todas las propuestas del Estatut que creía inconstitucionales, y luego llevó la reforma al Consejo Consultivo para que opinase. "No somos delincuentes", se quejaba a la salida. De Madre también se quejó de los que discuten que Cataluña sea una nación: "Eso ya se decía cuando entré en el PSOE catalán, el órgano principal se llamaba comité nacional".

De Madre hizo un símil sobre los eucaliptos que chupan todo el agua alrededor. Se refería, según explicó luego, a la derecha, pero Ibarra pensó que hablaba de las comunidades más pobres y se enfrentó con ella en los pasillos. "A mí no me importa qué Estatuto hagáis. Soy socialista, y me preocupa la financiación, queréis hacer el Concierto vasco", le oyeron decir al extremeño, amigo de la catalana. De Madre trató de tranquilizarle, pero al final ésta sentenció: "A mí a socialista no me gana nadie".

La solución a estas dos visiones antagónicas la dio el presidente gallego, Emilio Pérez Touriño, muy aplaudido, con lo que llamó la vía gallega: "Un equilibrio entre el reconocimiento de nuestra identidad y la salvaguarda de un Estado que garantice la cohesión y la igualdad social entre comunidades". Touriño y otros señalaron que el PSOE es el único partido que puede encontrar ese equilibrio.

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

MARAGALL INTENTA QUE CIU PACTE LA REFORMA ESTATUTARIA LA PRÓXIMA SEMANA

Francesc Valls

El presidente catalán descarta convocar elecciones anticipadas

Barcelona - El presidente catalán, Pasqual Maragall, quiere cerrar con CiU el pacto sobre el Estatuto la próxima semana. Para ello cuenta con el argumento del dictamen del Consejo Consultivo, que desautoriza las dos propuestas estrella de CiU: el modelo de financiación similar al concierto vasco y navarro, y el blindaje de competencias mediante la apelación a los derechos históricos. La reunión que el presidente de la Generalitat mantendrá el miércoles con el líder de la oposición, Artur Mas, será fundamental -opinan desde el Gobierno- para conocer el desenlace del Estatuto. En cualquier caso, Maragall ha descartado convocar elecciones anticipadas.

La reforma del Estatuto catalán se juega a partir de mañana su pase a la final en Madrid. Esa es una de las escasas coincidencias que mantienen un Gobierno catalán y una oposición a quien la legalidad condena a entenderse: para lograr la suma de 90 votos preceptiva para aprobar el proceso de reforma estatutaria es imprescindible que se unan los destinos de los sufragios que deben emitir los 42 diputados de PSC y los 46 CiU.

El Ejecutivo catalán confía en que la ronda de contactos que a partir del miércoles mantendrá Maragall con los líderes políticos aclare el incierto panorama al que ha dado paso el dictamen del Consejo Consultivo, que se hará público oficialmente mañana. Un sector del Gobierno catalán -que integraría a PSC e Iniciativa Verds- es partidario de respetar las argumentaciones del Consultivo y modificar la veintena de artículos inconstitucionales, de los que ayer daba cuenta EL PAÍS, antes de proceder a su aprobación en el Parlamento autónomo y, luego, remitirlo a las Cortes Generales. Si el tripartito -PSC-ICV-ERC- es capaz de mantener la cohesión y avenirse a respetar el texto emanado de los juristas expertos, Convergència i Unió se vería forzada a sumarse al carro del pacto para no aparecer -junto al PP- como la fuerza política que no ha querido el Estatuto.

Buena parte de la clave está en manos de Esquerra Republicana. Los republicanos han colocado huevos en dos cestas políticas: con sus socios del tripartito han pactado un modelo de financiación que ha sufrido ligeros retoques del Consejo Consultivo, mientras que con CiU han acordado usar los derechos históricos como fórmula de blindaje de competencias, elemento que ha sido cuestionado por el citado organismo jurídico. Desde la dirección republicana se asegura que no hay duda en el bando a elegir.

El secretario general de ERC, Joan Puigcercós, se avino el viernes a rectificar la fórmula de financiación del tripartito para ajustarla a los criterios sugeridos por el Consejo Consultivo. Sin embargo, desde ERC se recuerda que el resultado de cuatro votos contra tres en el seno del Consultivo no supone una mayoría suficiente en muchos asuntos. De hecho, el vocal propuesto por los republicanos ha votado junto a los dos de CiU en múltiples ocasiones. A algunos sectores de Esquerra -un partido con notable tradición asamblearia- les duele quedarse descolgados del tirón nacionalista de Convergència en su singladura pospujolista.

Desde CiU, destacados dirigentes -no necesariamente soberanistas- opinan que ahora es el momento de dibujar el nuevo perfil de la federación que ha gobernado 23 años Cataluña con un claro rechazo a la reforma del Estatuto. Tanto Artur Mas como su segundo de abordo, Josep Antoni Duran Lleida, han desacreditado el alcance del dictamen del Consejo Consultivo, asegurando que una mayoría de cuatro a tres no debe condicionar su estrategia estatutaria.

Dictámenes no vinculantes

La cúpula de CiU ha recordado enfáticamente que el organismo creado al inicio del mandato de Jordi Pujol es de carácter asesor y sus dictámenes no son vinculantes ni preceptivos. Por tanto, no debe condicionar el pacto político, a juicio de los dirigentes de CiU. Desde el Gobierno, el consejero de Relaciones Institucionales y presidente de ICV, Joan Saura, considera que son inaceptables los intentos de CiU de deslegitimar el papel del Consultivo, cuyo dictamen pidió la propia federación nacionalista. Intentar llevar a Madrid un texto con artículos considerados en su totalidad inconstitucionales es, a juicio de Saura, "ridículo".

Los convergentes, en cambio, opinan que si consiguen arrastrar tras de sí a Esquerra contra las tesis socialistas, logran uno de sus objetivos fundamentales: abrir una etapa de inestabilidad para el Gobierno de Maragall, que ha hecho de la reforma estatutaria su principal bandera política. Por esta razón, el democristiano Duran Lleida no ha dudado en dirigir sus baterías hacia el manifiesto de empresarios catalanes en favor de un acuerdo estatutario. Un desconocido Duran ha llegado a sugerir que lo más granado de la patronal catalana se ha prestado a firmar un texto que no es suyo, pues ha sido horneado en Presidencia de la Generalitat, para que Maragall "obtenga un balón de oxígeno".

A pesar de la presión a la que la federación está sometiendo al Gobierno de la Generalitat, el presidente catalán asegura no tener en mente la convocatoria anticipada de elecciones, a la que aspira CiU para intentar volver a ese Palau de la Generalitat que ocupó durante 23 años.

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ENTRE EL PADRE Y LA MADRE

Barcelona - El líder de CiU, Artur Mas, volvió a referirse en la jornada de ayer al dictamen del Consejo. El presidente de la federación nacionalista reiteró que el dictamen "no tiene carácter vinculante", puesto que el Estatut "no lo hacen los juristas, sino los políticos en el Parlamento de Cataluña". "Para eso nos eligieron los ciudadanos democráticamente", aseguró Mas.

Para el líder de CiU, el Consultivo está "dividido cuatro a tres", y puso como ejemplo la situación de un hijo que recibe opiniones contrapuestas de su "padre y su madre", y que al final "acaba actuando por su cuenta, y decidiendo por sí mismo". Con esta metáfora justificaba el dirigente nacionalista que su formación pase por alto el rechazo del Consultivo a su modelo de financiación o al blindaje de competencias.

Del total de 16 enmiendas consideradas por los expertos juristas inconstitucionales, la mayoría corresponde a Convergència i Unió y a Esquerra Republicana.

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ACEBES AFIRMA QUE EL ESTATUTO DE CATALUÑA DESGUAZA ESPAÑA

S. V.

Acusa al Gobierno de dar la espalda a las preocupaciones reales de los ciudadanos

Valencia - El secretario general del PP, Ángel Acebes, acusó ayer al Gobierno socialista de "crear problemas donde no los había y que no preocupaban a nadie", y destacó como ejemplo el Estatuto de Cataluña que, a su juicio, "busca el desguace de España". Acebes aseguró en una jornada del PP sobre la inmigración en Valencia que el proyecto de reforma estatutaria de Cataluña "ha provocado división, enfrentamiento" y una "sensación de riesgo, porque los socios más cercanos que sostienen al Gobierno siguen adelante en un proyecto para desguazar España". Una propuesta de Estatuto que para los populares se ha convertido en "un caballo de Troya dentro de la Constitución de todos los españoles, que ha traído convivencia, cohesión y solidaridad", afirmó Acebes tras citar el informe del Consejo Consultivo de la Generalitat que considera inconstitucionales total o parcialmente 20 artículos.

Acebes responsabilizó al Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero -del que afirmó que "todo lo que toca se convierte en un problema"- de dar la espalda a las preocupaciones "reales" de los ciudadanos, entre las que destacó la inmigración, tema central del acto del PP en Valencia, en el que también intervinieron el presidente de los populares valencianos, Francisco Camps; la secretaria de Política Social y Bienestar del partido, Ana Pastor, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Acebes, en un discurso ante unas 200 personas, exigió "orden y control" en la integración de los inmigrantes para evitar posibles confrontaciones sociales, y tachó de "demagógico e ineficaz" el reciente proceso de regularización. Acebes, que citó el nuevo incidente en la valla de Melilla, donde en la madrugada del viernes 20 inmigrantes lograron entrar desde Marruecos, achacó al Gobierno falta de control de las fronteras, y defendió una política "generosa y seria con la inmigración legal" y "muy rigurosa con las mafias".

Acebes aprovechó su intervención para reiterar la oposición del PP a la propuesta del Gobierno para paliar el déficit sanitario. La advertencia del Ejecutivo de que retirará el proyecto si no lo aceptan las autonomías no responde a "un Gobierno serio y responsable", añadió el dirigente popular, quien cerró sus duras críticas a los socialistas con la política antiterrorista. La decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska de citar a siete dirigentes del Partido Comunista de las Tierras Vascas como imputados en un delito de pertenencia o colaboración con banda terrorista, según Acebes, "pone de manifiesto la vergüenza" del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y de Zapatero, cuya "actitud irresponsable y culpable" ha permitido la entrada de representantes supuestamente vinculados a ETA en el Parlamento vasco.

ABC

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ZAPATERO AGLUTINA AL PSOE Y AL PSC PARA NO EMBARRANCAR EN LAS REFORMAS ESTATUTARIAS

Gonzalo López Alba y Manuel Marín

Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha advierten de que el debate catalán afecta a todos y «no puede terminar con menos Constitución ni menos España»

MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero aplicó ayer un «liderazgo balsámico» para aglutinar a todos los socialistas en el objetivo de «llevar a buen puerto» la reforma del Estado de las Autonomías, en la que, como advirtió el valenciano Joan Ignasi Pla, el PSOE «se juega buena parte de su credibilidad y de sus posibilidades de consolidación» en el poder.

Tras días de enfrentamiento público, la reunión del Comité Federal -que congrega a más de 200 dirigentes- puede resumirse en que todos los socialistas españoles -incluido el PSC- respaldan a Zapatero y confían en él para conjugar en este proceso la «doble lógica constitucional» de la unidad de España y el reconocimiento de su diversidad, y Zapatero confía en el PSC y lo respalda para que esta pauta sea también la del Estatuto de Cataluña. Más allá de los matices diferenciales sobre la visión de España -que los hubo-, de los condicionamientos electorales de cada territorio -que los hay- y del intercambio de pullas -que se produjo-, se impuso la unanimidad en que, puesto que las reformas institucionales son un compromiso electoral del PSOE, «hay que terminar esto, cuanto antes y bien».

«Ni inmovilismo ni aventuras egoístas»

Zapatero se esforzó por desdramatizar el «debate catalán», hasta proclamar que «ojalá todos los problemas de España fueran como la reforma de los estatutos». Defendió que «los catalanes quieren un autogobierno más fuerte para ir del brazo del conjunto de España, no para alejarse de ella». Y, ejerciendo la autoridad de su liderazgo -«este partido sabe discutir con libertad y actuar con unidad»-, marcó el criterio «que vale tanto para el PSOE como para el PSC: ni inmovilismo, ni aventuras egoístas e insolidarias», para concluir que «a algunos se les notan demasiado las ganas de que este proceso de reformas salga mal... y se van a llevar un chasco».

A su tono conciliador y optimista vino a sumarse Pasqual Maragall, quien afirmó que el estatuto catalán «ha de ser socialmente ambicioso, políticamente realista y jurídicamente constitucional», al tiempo que garantizaba que Cataluña -aunque podría hacerlo- no pedirá la reforma de la Constitución, una declaración con la que se identificó todo el Comité Federal, aunque no disipó los temores de los más recalcitrantes.

Pero, junto a Zapatero, la estrella ayer fue Manuela de Madre, quien habló antes que Maragall y después de quienes mantienen posiciones más críticas y desconfiadas con el proceso catalán -Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha, cuyos dirigentes temen que el PP «muerda» electoralmente en sus territorios por la «deriva nacionalista» del PSC-.

La portavoz del grupo parlamentario del PSC arrancó una ovación general cuando dijo: «No os preocupéis. El PSC es el que está defendiendo y defenderá que la reforma se haga dentro del marco de la Constitución».

«Leéis mucho ABC»

Pero también se «revolvió» contra algunas críticas reclamando «la presunción de inocencia» para el PSC y subrayando que no puede entender «por qué cuando Ibarra defiende Extremadura es socialista y cuando Maragall defiende a Cataluña es nacionalista», para ironizar que «me parece que algunos leéis mucho ABC». A los más críticos con el PSC les pareció «una bronca intolerable» que sólo demuestra que «el PSC arrastra de as en Ferraz».

El extremeño Francisco Fuentes hizo de portavoz de Ibarra para defender que «nación sólo hay una, y eso ya lo arreglamos en 1978». El madrileño Rafael Simancas dijo a sus compañeros catalanes que «todo el autogobierno que queráis, pero el proceso no puede terminar con menos Constitución ni con menos España», al tiempo que reivindicaba su derecho a opinar sin esperar al texto final porque «lo que ocurra en Cataluña afecta al marco institucional global». Y el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, sostuvo que «los estatutos no son derechos preexistentes a la Constitución».

En las posiciones más cercanas al PSC se alinearon el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, y los representantes de Canarias y Baleares, mientras que el presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, intentaba poner en circulación la «vía gallega», y el andaluz Luis Pizarro alertaba sobre la percepción ciudadana de que se presta más atención a este debate que a sus problemas cotidianos, preocupación que se plasmó en el discurso de Zapatero al «relegar» este tema a la página 13 de las 16 de su discurso. Y, entre todos, el vasco Patxi López destacaba la repercusión del proceso catalán en su comunidad porque, si prospera, sería un modelo de convivencia entre nacionalistas y no nacionalistas.

Pese a que todos optaron por subirse al «carro del optimismo» de Zapatero y Maragall, el pesimismo sobre un nuevo estatuto ha cundido dentro del propio PSC, desde el que se argumenta que «CiU no lo quiere» y «ERC se deja arrastrar». Así, hasta en el PSC confían ya más en lo que pueda hacer Zapatero -que mantiene una relación fluida con Carod Rovira y Duran Lleida- que en Maragall. Éste apuntó que la clave final será el modelo de financiación. Tan enfrascados estuvieron en lo suyo, que ayer se olvidaron del PP. Ni una mención.

ABC

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

EL INFORME DEL CONSULTIVO SOBRE EL ESTATUTO AHONDA LA DIVISIÓN POLÍTICA EN CATALUÑA

Ángel Marín

La mayoría de sus miembros, los afines al PSC (2) y los de ICV y PP, ve inconstitucionales los aspectos esenciales del Estatuto: la financiación y los derechos históricos

BARCELONA. El dictamen del Estatuto del Consejo Consultivo de la Generalitat, que oficialmente se hará público mañana, tendrá, al parecer, más variantes que una quiniela. Todos los líderes políticos de Cataluña esperan a conocer las votaciones de los siete miembros de este órgano asesor -cuatro a tres en la mayoría de los casos, aunque no se puede descartar otros resultados sorprendentes como el empate, si se abstiene uno de ellos, o la goleada en casa, si los dos representantes del PSC quedan en minoría- para llevar el agua a su molino estatutario.

Tras la filtración esta semana de parte del dictamen del Consultivo, que mayoritariamente considera inconstitucional la propuesta de financiación del tripartito y también la de CiU, igual que la invocación de los derechos históricos para «blindar» el Estatuto de posibles «injerencias» del Estado, los dirigentes catalanes han puesto de manifiesto, una vez más, la división política que existe en Cataluña.

El PSC e ICV se aliaron esta semana en la defensa de la labor del Consultivo y anunciaron su predisposición a «retocar» los artículos dudosos del Estatuto para ajustarlos plenamente a la Constitución; mientras que los representantes de CiU y ERC ningunearon la opinión de este órgano asesor y están dispuestos a «ir más allá» de la Carta Magna. Incluso, algún dirigente de Esquerra ha ido más lejos al afirmar ayer que el objetivo de su partido es reformarla para convertir España en un Estado federal.

Negociaciones entre CiU y ERC

Los socialistas catalanes reconocieron que el plan financiero del tripartito era «muy ambicioso» y que estaba al «límite» de la Constitución, incluso admitieron que podrían haberse pasado de «la raya» constitucional; mientras que los republicanos lo rechazan y, en silencio, negocian bilateralmente con los nacionalistas para incluir algunas de las propuestas financieras de CiU, que también son consideradas inconstitucionales por el Consultivo.

Los convergentes Felip Puig y Francesc Homs se reunieron esta semana con los independentistas Joan Ridao y Antoni Soy para explorar puntos de encuentro entre las dos formaciones con el fin de presionar al PSC para que acepte el modelo fiscal y los derechos históricos que, entre otros artículos, son cuestionados por el órgano asesor de la Generalitat.

En concreto, la mayoría del Consejo Consultivo -los dos elegidos por el PSC y los afines a ICV y PP, en total cuatro- considera que 20 artículos del nuevo Estatuto catalán rebasan, parcial o totalmente, los límites establecidos por la Carta Magna y otros 35 son de dudosa constitucionalidad en función de cómo sean interpretados.

Los vocales de CiU (2) y de ERC (1) presentarán votos particulares en contra de una parte del informe del Consultivo e, incluso, dos de ellos ya anunciaron que impugnarán el dictamen al cuestionar la competencia de este órgano para opinar sobre la constitucionalidad del nuevo Estatuto de Cataluña.

LA RAZON

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ZAPATERO PARA LOS PIES AL PSC Y LE ADVIERTE DE QUE NO TOLERARÁ «AVENTURAS EGOÍSTAS E INSOLIDARIAS»

Esther L. Palomera

Repaso al año y medio de gobierno, mensaje de confianza y llamada al orden. Así se presentó ayer Zapatero ante el comité federal del PSOE, un cónclave que se saldó con el reproche casi unánime de todas las federaciones al PSC y la reforma del Estatuto catalán.

Madrid - Cerco al PSC. Socialistas de todas las federaciones elevaron ayer la voz contra los «delirios» de los catalanes, contra su reforma estatutaria, contra sus aspiraciones pseudonacionalistas y contra sus problemas de identidad.

Ya no son «cosas de Ibarra», ni siquiera de los «guerristas». En todas las intervenciones –y hubo 24– planeó el reproche, más o menos velado, más o menos elegante, a los de Maragall. Tanto es así que la delegación catalana tuvo que salir a la defensa. Pero esto ocurrió después del discurso inaugural con el que el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, había abierto ya la espita en esta misma dirección.

A su manera, como suele hacer él, sin estridencias, ni tensiones, sino más bien con elegancia y sin levantar la voz, el presidente del Gobierno le dio un buen «repaso» a Maragall, y a Montilla..., y, en general, al PSC. Hablaba de la oportunidad histórica que se abre para el modelo territorial, de que las oportunidades no pueden desperdiciarse, de dar «un paso adelante y no en otra dirección», de que toda reforma debe estar avalada por el «consenso y el respeto al marco constitucional», pero también con el respeto «de las culturas, lenguas e instituciones».

Y de repente, espetó: «Ésta es la postura de los socialistas de España, y vale tanto para el PSOE como para el PSC: ni inmovilismo, ni aventuras egoístas e insolidarias. Esta es la postura en la que se reconoce una amplísima mayoría de compatriotas: de andaluces, de catalanes, de valencianos, de canarios, de vascos...»

Poco tardó el cónclave en entender que era ésta una alusión expresa al primer secretario de los socialistas catalanes y ministro de Industria, José Montilla, que en días atrás había manifestado que las posiciones que adoptara el PSOE no condicionarían al PSC. Claro que la parte contraria interpretó que también hubo toque de atención a Ibarra y a los que piensan como él por aquello del inmovilismo. Es lo que tiene Zapatero, que sus palabras contentan a todos y todos se dan por satisfechos. Que cada cual saque sus propias lecturas. Pero, ayer, los socialistas, en diferentes versiones y desde diferentes territorios, dijeron «basta ya de hablar sólo del Estatuto de Cataluña».

Y eso a pesar de que en el cierre del Comité Federal, el presidente subrayó que la «actualización del Estado autonómico no es un problema sino una oportunidad» y que no hay ni inquietud ni preocupación por ello. Luego, quiso Zapatero insuflar ánimos a sus huestes al recordar que en el último año se habían cosechado importantes éxitos electorales, en Galicia y el País Vasco.

Y con ello consideró que el PSOE está fuerte para afrontar cualquier reforma, porque sólo hay un partido decidido a «unir a los españoles y respetar su diversidad y ése es el PSOE». El mismo al que pidió saber «discutir con libertad y actuar con unidad». Llamada al cierre de filas, pues.

El resto de la intervención la dedicó el presidente a trasladar un mensaje de optimismo y confianza. En materia económica, se detuvo especialmente en felicitarse por el «rigor, el diálogo, la innovación y las reformas» que emprenderá su Gabinete.

Financiación sanitaria. Y fue en este capítulo en el que se detuvo en la propuesta de su Gobierno para resolver el endémico déficit de la sanidad. Ha habido muchas lecturas al respecto y Zapatero quiso aclarar varios extremos.

Uno, que el Ejecutivo se ha encontrado con el problema, que viene de la financiación que acordó el Gobierno anterior. Dos, que las comunidades autónomas han pedido el concurso del Ejecutivo central. Tres, que «cualquier otro podría haber escurrido el bulto». Y cuatro, que la suya es una propuesta abierta a la negociación. En todo caso, precisó que el único recargo que se aplicará será sobre el alcohol y el tabaco, y que «las Comunidades podrán complementar el dinero que reciban del Gobierno según su criterio, sin imposiciones, en uso de su autonomía fiscal, porque eso también es autogobierno».

Hechas las aclaraciones, enfatizó para los escépticos: «Sí, bajar impuestos a las rentas del trabajo es de izquierdas y por eso vamos a reducir el impuesto sobre la renta a los trabajadores de las clases medias. Sí, defender la sanidad pública universal y gratuita es de izquierdas, y por eso no vamos a desentendernos de los problemas que las comunidades tienen para financiar el gasto sanitario. Y, sí, disuadir del consumo de alcohol y tabaco es de izquierdas».

Fue ésta la frase célebre del día: «Queremos que los ciudadanos paguen menos impuestos, tengan una buena sanidad pública y que consuman menos alcohol y tabaco. Y eso, creo, que es ser de izquierdas en el siglo XXI». Aunque de forma más liviana, también se refirió a los incendios, a la presencia de nuestros militares en Afganistán, a la educación y a la familia. Para combatir los primeros y para paliar la sequía, anunció que presentará un Plan Nacional de Emergencias.

Para contrarrestar las críticas al proyecto de ley de Educación que ya ha remitido al Parlamento, empeñó su palabra en que tratará de lograr un pacto en la tramitación. Y a quienes le han censurado la aprobación del matrimonio homosexual, les recordó que con la regulación «nada ha cambiado en nuestro entorno ni en nuestras familias. Porque con la familia –apostilló– pasa como con la patria, cuántas veces se ha usado su nombre en vano».

LA RAZON

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

«LAS OCASIONES HISTÓRICAS LAS CARGA EL DIABLO»

Esther L. Palomera

Maragall sale en defensa de su proyecto de Estatuto porque servirá para cerrar «fracturas pendientes» Barreda le recuerda que la legitimidad de las autonomías parte de la Constitución

Madrid - De los primeros en «cargar» contra el PSC fue el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. Y de qué manera. «El Estado de las Autonomías funciona, lo que no funciona son los sistemas de coordinación entre ellas y el Gobierno. Eso es lo que hay que resolver: que haya más Estado y mejor Estado de las Autonomías».

No se quedó ahí. Quiso, además, recordar a los socialistas catalanes que la «legitimidad de las Comunidades parte de la Constitución y que los derechos de las autonomías no son preexistentes a 1978».

Esta alusión junto a la que hizo sobre el término nación y su oposición a que se incluya éste en los Estatutos de Autonomía dejaron claro por dónde iba su discurso. Por boca de Francisco Fuentes habló Juan Carlos Rodríguez Ibarra –que al ser miembro de la dirección federal prefirió no intervenir personalmente– y la delegación extremeña. Era el duelo de ésta con los catalanes de los más esperados de la mañana. Y no defraudó.

Fuentes comenzó con un reproche alto y claro: «Mal vamos cuando en este partido se manda callar al secretario de Organización y a su presidente». Los de Maragall lo entendieron a la primera. También cuando el extremeño tachó de error político «que algunos intenten sustituir el discurso de los derechos de los ciudadanos y la política social por la jerga de la identidad y los derechos de los pueblos».

Tantas y tan intensas fueron las alusiones a los socialistas catalanes, que Manuela de Madre salió en defensa de los suyos. Estuvo de acuerdo en la frase de Zapatero de que «ni inmovilismo, ni egoísmo». Pero ella añadió: «Ni radicalidad». Era una velada alusión a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, a quien también citó para quejarse de que «cuando él defiende Extremadura es socialista y cuando Maragall sale en defensa de Cataluña, es nacionalista».

No compartió De Madre los reproches de sus correligionarios, de quienes sospechó que «leéis mucho LA RAZÓN, el “Abc” y oís demasiado la Cope». Su opinión es que el PSOE no debe temer al PSC y sus intenciones ante el Estatuto, pues ya votaron los de Maragall en contra del dictamen que el Parlament de Cataluña aprobó en julio sobre el Estatuto. «Es más –se encargó de recordar– , fue el PSC, y no ningún otro partido, quien solicitó el informe del Consell Consultiu». La intervención de Manuela de Madre y su cita expresa a Ibarra no gustó al presidente extremeño que, fuera de la sala en la que debatía el cónclave, le espetó: «Ni constitucionalidad ni inconstitucionalidad de la reforma, a mí me interesan otros problemas más importantes». «¿Y por eso tú eres más socialista que yo?, le replicó la catalana. Maragall también pidió la palabra para defender las bondades de su Estatuto que, según él, servirá para «cerrar las fracturas que quedan pendientes».

Ya advirtió de que Cataluña podría plantear una modificación de la Constitución, pero declinó hacerlo porque está convencido de que el texto debe ser «socialmente ambicioso, políticamente realista y jurídicamente constitucional». Sus palabras no convencieron al auditorio, pues el resto de intervenciones, la de Luis Pizarro (Andalucía), la de Rafael Simancas (Madrid), la de Barrio de Penagos (IS) y la de otros muchos coincidieron en que la profundización del autogobierno no «debe acabar con más Cataluña, más Valencia, más Andalucía... y menos España y menos Constitución, sino en más».

Éste fue el lugar común de la mayoría de los socialistas. También el de José Acosta, que habló esta vez por la «tribu de los prostáticos, que saben de buena tinta que las oportunidades históricas las carga el diablo». Cerró el debate Zapatero, quien, para compensar la lluvia de críticas y a pesar de que él mismo había abierto la espita, concluyó que las reformas estatutarias no eran un problema sino una oportunidad, al tiempo que emplazó al Comité Federal a dejar de lado los prejuicios porque «a España, a Cataluña y al PSOE le interesa que salga el Estatuto». Tiene para ello confianza en el PSC. Ya es mucho.

LA RAZON

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

ACEBES SEÑALA EL ESTATUT COMO EL «CABALLO DE TROYA» DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Dice que el Gobierno podía haber consultado antes la reforma sanitaria «para no tener que retirarla»

Valencia - El secretario general del PP, Ángel Acebes, afirmó ayer que la polémica de la reforma del Estatuto de Cataluña, que, según destacó «busca el desguace de España», «la han creado el Gobierno y sus socios». Acebes criticó, durante su intervención en la jornada celebrada por el PP en Valencia bajo el lema «Populares por la integración», que «el Gobierno se dedica a crear problemas donde no los había y que no preocupaban a nadie como el Estatuto de Cataluña».

En este sentido, lamentó que la reforma del texto catalán haya provocado «división, enfrentamientos y que, en estos momentos, haya cada vez una mayor sensación de riesgo, porque los socios más cercanos que sostienen al Gobierno siguen adelante en un proyecto para desguazar España», aseveró. Acebes incidió en que «los medios dicen que hay más de 20 causas de inconstitucionalidad. Ya se lo dijimos, que ésa no era la dirección, que iba a generar riesgos, enfrentamientos, tensiones entre las comunidades autónomas y efectivamente» –agregó– «eso se está produciendo, un caballo de Troya en la Constitución de todos los españoles, que ha traído convivencia, cohesión y solidaridad».

En lo que al proyecto de financiación sanitaria se refiere, el secretario general del PP afirmó que el presidente del Gobierno, antes de plan-tear su propuesta de financiación sanitaria «podría haber consultado a todos los afectados» que la han rechazado de forma «unánime», para ahora «no tener que retirarla». Acebes lamentó que la «receta» que propone el Gobierno pase por incrementar los impuestos para abordar los problemas de la sanidad que, «bien conoce la Comunidad Valenciana, que tan ligada está al incremento de la población», informa Ep.

Destacó que esta propuesta «ha merecido el rechazo unánime e inmediato de todas las comunidades autónomas», «tanto las gobernadas por el PP como las del PSOE y por los nacionalistas, además de por los representantes de los consumidores, del comercio y de la industria». Asimismo, criticó que «encima», la vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, dijera que «si esto no les gusta que lo retirarán.

El ex ministro de Interior subrayó que «el Gobierno no puede jugar con las políticas fundamentales que afectan al bienestar de los ciudadanos y de los que defienden la política económica, el progreso y la prosperidad de las familias y su calidad de vida», porque, tras la subida de impuestos se iniciará «el círculo vicioso» de subida de impuestos, incremento de los precios y desempleo, es decir, «un cambio en el modelo económico del PP que, con menos impuestos, trajo más crecimiento, más empleo, disminución de los tipos de interés y una economía saneada». A su juicio, éste «no es un Gobierno serio y responsable», sino «un desastre» a tenor de las medidas que plantea.

Por su parte, la secretaria de Política Autonómica del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, pidió a Rodríguez Zapatero que diga «cuál es su idea de España, si la España constitucional que defiende Rodríguez Ibarra o la insolidaria e identitaria que define Pasqual Maragall».

LA RAZON

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

EL PP EXIGE A ZAPATERO QUE DECIDA ENTRE MARAGALL O IBARRA

R. N.

Fuengirola (Málaga) - La secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró ayer en Fuengirola que Rodríguez Zapatero «no es ningún árbitro» en el debate estatutario y le exigió que exprese «cuál es su idea de España». Para Sáenz, quien participó en el grupo de trabajo del PP-A para la reforma del Estatuto andaluz, Zapatero «es el presidente del Gobierno y en este debate no puede ser Don Tancredo», por lo que volvió a insistir en que «tiene que decirnos cuál es su idea de España, si la España constitucional que defiende Juan Carlos Rodríguez Ibarra o la insolidaria e identitaria que define Pasqual Maragall».

Además, señaló que el presidente del Ejecutivo «siempre nos ha afirmado que tenía un modelo territorial y que su tercera vía era el Estatuto de Cataluña», pero resaltó que «esa vía hace aguas por todas partes, ha sumido a Cataluña en un proceso de discusión de dos años que le ha entretenido de los verdaderos problemas que plantean los catalanes y es algo que no debe repetirse en el resto de España». Aseveró igualmente que «si el PSOE acepta la definición de España como una nación integrada por nacionalidades y regiones, esperamos que se modifique, a iniciativa del PSC, el artículo 1 del proyecto de reforma del estatuto catalán que dice que Cataluña es una nación».