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División en el PSOE: Guerra No se Calla

Por El Observador - 8 de Septiembre, 2005, 15:59, Categoría: Estatuto Catalán

Las diferencias en el PSOE se acrecientan. Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional del Congreso y habitual de las campas de Rodiezmo, recogió lo dicho la víspera por Zapatero en la reunión de la plana mayor del PSOE, al referirse a las reformas estatutarias en marcha, cuando pidió al PSOE que abandone el "inmovilismo" y al PSC que no se embarque en "aventuras egoístas e insolidarias" y puntualizó a su vez que "hay algunos que no quieren reformar los estatutos y por eso no son inmovilistas". "hay otros que sí quieren la reforma, continuó, y no por eso son aventureros". Hay que encontrar el justo equilibrio porque el Estado, España, es importante como un conjunto, como un proyecto común y no lo podemos dilapidar. Paralelamente el portavoz de ERC en el Parlamento catalán, Joan Ridado, abogó ayer por aprovechar la actual coyuntura política "sin un PSOE con mayoría absoluta", con el fin de presionar en Madrid a favor del Estatuto, ya que considera que la hegemonía de José Luis Rodríguez Zapatero "pende de un hilo, ante los sectores felipe-guerristas y jacobinos del partido" Según el dirigente republicano, estas familias del Partido Socialista "le hacen la vida imposible al presidente del Gobierno y no quieren un Estado plural, que avance en una dirección federal". Esquerra pretende convertir el Estatuto catalán en su principal arma política para obligar a reformar la Constitución con el fin de convertir a España en un Estado federal, uno de los principales objetivos de los independentistas catalanes en esta legislatura. Con socios como éstos casi no se necesita oposición.

EL MUNDO

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

GUERRA: «ESPAÑA ES UN PROYECTO COMÚN QUE NO HAY QUE DILAPIDAR»

MANUEL SANCHEZ (Enviado especial)

RODIEZMO (LEON).- El ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra reiteró ayer que «España es importante como un conjunto, como un proyecto común», y reiteró su advertencia: «No lo podemos dilapidar».

Lo hizo en la tradicional fiesta minera de Rodiezmo (León), donde coincidía con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pero no pudo decirlo delante de él porque el líder socialista llegó, justamente, cuando acabó la intervención el actual presidente de la Comisión Constitucional.

Además de dicho recordatorio y aviso, Guerra también rechazó los calificativos de «inmovilistas» que Zapatero colocó en el Comité Federal a la mayoría de los dirigentes del PSOE por oponerse a las reformas estatutarias; y también el de «insolidarios» con el que pudo referirse al PSC.

«Hay algunos que no quieren una reforma de los Estatutos y no por eso son inmovilistas. Hay otros que quieren cambiar los Estatutos, y por ello no son aventureros. Lo que hay que hacer es encontrar el justo equilibrio», afirmó el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, por la que debe pasar el Estatuto catalán si llega a Madrid.

Incluso, el ex vicesecretario general del PSOE -que actualmente no forma parte del Comité Federal del PSOE- ironizó ayer sobre la frase de Rodríguez Zapatero en la que afirmaba que ser de izquierdas era disuadir del consumo del alcohol y del tabaco.

«Rodiezmo es una fiesta de concordia, donde las familias vienen a pasar el día, a comer pinchos y tomarse refrescos. Iba a decir a tomarse tintos, pero tras lo escuchado en el Comité Federal cualquiera se atreve a hacer elogios de bebidas», afirmó el dirigente socialista, lo que provocó una amplia carcajada del público asistente.

Ironizó sobre la convención que los populares han fijado para febrero con el objetivo de renovar mensajes. «Si ellos ya los ven antiguos, fijaos cómo los vemos nosotros».

Y, a continuación, deseó que tras la conferencia política se renueven de verdad. «Me gustaría oírles decir que ya se han enterado de que perdieron las elecciones del 14-M. También que han aceptado que el poder no les corresponde por derecho natural, sino por lo que quieren los ciudadanos. También me gustaría que el señor Acidar o Acebes, como se llame, no salga todos los días para decir que Zapatero tiene la culpa de todo, hasta de la peineta que se le cayó a una señora en un mitin del PP».

Alfonso Guerra, además, defendió a ultranza el Estado del Bienestar y la financiación de la Sanidad pública. «Se puede hacer con impuestos como propone el Gobierno», dijo, «pero también gastando menos en otras cosas. Algunos tienen ya dos televisiones y ya quieren un tercer canal, para contar las mismas tonterías que dicen siempre. Más hospitales y menos televisiones», gritó.

Ni que decir tiene que, como todos los años, Guerra triunfó en Rodiezmo. Los mineros astur-leoneses se lo pasan genial con él. Fue una lástima que Zapatero, este año, no lo pudiera oír. Culpa del atasco de entrada.

EL PAIS

Lunes, 5 de de septiembre de 2005

GUERRA PIDE QUE NO SE DILAPIDE EL PROYECTO COMÚN DE ESPAÑA

C. E. C.

Rodiezmo - Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados y veterano dirigente socialista, habitual de las campas de Rodiezmo, aprovechó el baño de masas, su especialidad de siempre, para lanzar alguna crítica velada al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no podía escucharle porque aún no había llegado.

Guerra recogió lo dicho la víspera por Zapatero en la reunión de la plana mayor del PSOE, al referirse a las reformas estatutarias en marcha, cuando pidió al PSOE que abandone el "inmovilismo" y al PSC que no se embarque en "aventuras egoístas e insolidarias". "Tenemos problemas, el terrorismo, el tema territorial, que no está resuelto definitivamente", comenzó Guerra. "Como dijo el secretario general", explicó, "hay algunos que no quieren reformar los estatutos", pero ahí llegó el matiz: "Y no por eso son inmovilistas". "Hay otros que sí quieren la reforma", continuó, "y no por eso son aventureros. Hay que encontrar el justo equilibrio, porque el Estado, España, es importante como un conjunto, como un proyecto común, y no lo podemos dilapidar".

"Paleoliberales"

El histórico número dos del PSOE también lanzó un pequeño tirón de orejas por la propuesta de financiación sanitaria del Gobierno. "Los neoliberales, que son viejos, antiguos y fracasados, así que hay que llamarles paleoliberales, nos critican porque dicen que hay demasiadas prestaciones. Ahora parece que en la sanidad también se gasta demasiado, que hay un agujero", dijo; y enseguida lanzó su toque de atención. "Por cierto, que eso se puede cubrir con impuestos o gastando menos en otras cosas, porque hay por ahí algunos que tienen dos televisiones y todavía quieren hacer una tercera, y total para decir las mismas tonterías...". Guerra no se refería a los socialistas, pero varias comunidades gobernadas por este partido, como Asturias, Extremadura o Aragón, están poniendo en marcha sus televisiones autonómicas con dinero público.

El veterano dirigente también lanzó varios piropos al presidente Zapatero, e hizo reír a miles de mineros y a sus familias con los ataques al PP. "Parece que en febrero van a actualizar su programa, porque está un poco viejo. A ver si entonces salen y dicen 'ya nos hemos enterado de que hemos perdido las elecciones, hemos comprendido que el poder no nos pertenece por derecho natural".

La gente aplaudió sin fin cuando mencionó Nueva Orleans. "La gente humilde necesita al Estado para protegerlos. Se está desmantelando el Estado de bienestar, y eso se nota cuando hay necesidad. Mirad con el Katrina, no tienen ni un solo hospital público". "¿Y quién va a defender al Estado si no son los socialistas?".

EL PAIS

Lunes, 5 de de septiembre de 2005

ESQUERRA PROPONE APROVECHAR EL IMPULSO DE ZAPATERO PARA CERRAR EL PACTO ESTATUTARIO 

Francesc Valls

El Consejo Consultivo hará público hoy el dictamen sobre la reforma del Estatuto catalán

Barcelona - Joan Ridao, portavoz de Esquerra Republicana en el Parlamento catalán, se mostró ayer optimista sobre la posibilidad de que las fuerzas políticas pacten el Estatuto esta misma semana. El Consejo Consultivo entregará hoy en la Cámara legislativa catalana su dictamen sobre la reforma estatutaria. A partir de ahí comenzarán las negociaciones que, a juicio de Ridao, cuentan con el acicate de que José Luis Rodríguez Zapatero ha defendido algunas tesis federalistas, si bien a juicio del portavoz de ERC están seriamente amenazadas desde dentro del PSOE por "los felipeguerristas y jacobinos".

No sólo el Partit dels Socialistes y el presidente de la Generalitat y del PSC, Pasqual Maragall, están satisfechos de la victoria del presidente Zapatero el pasado sábado, en la reunión del Comité Federal del PSOE, sobre lo que denominan "dinosaurios del partido". También lo está Esquerra, la fuerza política que ha presentado sus propuestas estatutarias tanto con socialistas e Iniciativa-Verds -sus socios del Gobierno catalán- como con CiU. Aunque los republicanos apostillan que ese federalismo enunciado por Zapatero es aún balbuceante dentro del socialismo español y está amenazado por los sectores jacobinos, que impondrían su voluntad si el PSOE tuviera mayoría absoluta.

En declaraciones a este diario, Ridao destacó que el momento es el indicado para cerrar el acuerdo del Estatuto. Tanto el portavoz parlamentario republicano como el secretario general del partido, Joan Puigcercós, han expresado su confianza en que el pacto se cierre esta misma semana. Hoy se conocerá en su literalidad el dictamen del Consejo Consultivo sobre la reforma estatutaria en la que ERC -en este caso del brazo con CiU- ha sufrido el revés de ver rechazadas por el organismo jurídico la fórmula del blindaje de competencias a través de los derechos históricos. También los socialistas han visto cómo el Consultivo aceptaba como ajustado a la Constitución el exhaustivo redactado competencial, al que el PSC había presentado una enmienda. Según Ridao, "nadie puede decir que ha ganado por 10 a 0" en esa veintena de artículos que, tal como avanzó el pasado sábado EL PAÍS, el Consultivo no considera ajustados a la Constitución.

Tanto republicanos como socialistas opinan que el pacto no está tan lejos como puede parecer. Fuentes próximas al presidente de la Generalitat, que ha reiterado su intención de pasar de su papel institucional a intervenir como agente activo en la negociación, aseguran que incluso en el asunto de los derechos históricos están preparados los mimbres para cerrar el acuerdo.

Derechos históricos

Estas mismas fuentes han recordado que el discurso de Zapatero ante el Comité Federal del PSOE dejaba la puerta abierta a un cierto reconocimiento de estos derechos históricos al poner como premisas básicas de la reforma estatutaria el consenso y la constitucionalidad en sentido amplio, que abarcaría a las culturas e instituciones de las comunidades autónomas. Ahí podría hallarse el desatascador de la situación, esa pizca de "generosidad" interpretativa que reivindica una Esquerra Republicana consciente de que, aunque el dictamen del Consejo Consultivo no sea la Biblia, debe tenerse en cuenta su opinión.

Los partidos han comenzado a poner en común sus fórmulas. Las discretas reuniones bilaterales se han multiplicado desde la semana pasada. A partir del miércoles comienza la puesta en escena: el presidente Maragall se entrevistará con los líderes políticos. El primero será el presidente de CiU, Artur Mas. Y el turno, tras los encuentros con el presidente de Esquerra, Josep Lluís Carod, y la vicepresidenta del PSC, Manuela de Madre, lo cerrarán el viernes el líder del PP, Josep Piqué, y el de Iniciativa, Joan Saura.

El PP se quedará fuera del consenso, de no producirse algún imprevisto. El tripartito quiere aprovechar esta semana para cerrar filas y tender puentes a Convergència i Unió, renuente al acuerdo pero consciente de que tampoco puede aparecer en la foto junto a los populares en la oposición al Estatuto.

Aunque Convergència i Unió reitera que la decisión deben tomarla los políticos y no los juristas, el dictamen del Consultivo es un aviso sobre los escollos que podría encontrar una reforma del Estatuto no ajustada a la Constitución, un marco que "ninguna fuerza política seria", aseguran desde el Gobierno catalán, puede ignorar. Y las propuestas presentadas por CiU -financiación y derechos históricos- son las que han sufrido un correctivo más serio por parte del Consejo Consultivo.

El tripartito ha recibido matizaciones sobre su propuesta de financiación, que desde Esquerra Republicana de Catalunya ya se han aprestado a corregir.

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005  

GUERRA RECHAZA QUE SE TACHE DE «INMOVILISTAS» A QUIENES NO QUIEREN REFORMAR LOS ESTATUTOS

Gonzalo López Alba

El ex vicepresidente del Gobierno propone que para pagar el déficit sanitario las autonomías «gasten menos en televisiones, que todas dicen las mismas tonterías»

RODIEZMO (LEÓN). Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, aprovechó ayer su presencia en la fiesta socialista que todos los años organiza el sindicato minero Soma-UGT para decir lo que el sábado no pudo en el Comité Federal del PSOE, del que no forma parte. El ex vicepresidente del Gobierno advirtió de que «España es importante como un conjunto, como un proyecto común, y no lo podemos dilapidar», por lo que abogó por «encontrar un justo equilibrio» para afrontar «el tema territorial, que todavía no está resuelto».

Guerra parafraseó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque trastocando la intención de los términos utilizados por éste en el Comité Federal -«ni inmovilismos ni aventuras egoístas e insolidarias»-, para defender que «hay algunos que no quieren una reforma de los estatutos y no por eso son inmovilistas, y hay otros que sí la quieren y no por eso son aventureros».

Sin oponerse a la dinámica de reformas, se alineaba así con quienes dentro del PSOE no ven la necesidad de modificar los estatutos de autonomía, como el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra o el castellano-manchego José María Barreda, y que rechazan que, por eso, se les tache de «inmovilistas». Con estas manifestaciones, además de expresar su propio criterio, Guerra daba cobertura a sus seguidores, que salieron notablemente molestos de la reunión del Comité Federal por entender que Zapatero no dio amparo a quienes fueron «abroncados» por la dirigente del PSC Manuela de Madre.

Sus palabras no pudieron ser escuchadas por el presidente del Gobierno, ya que Guerra habló antes de que Zapatero pudiera llegar a la campa de Rodiezmo, donde desde hace veintiséis años se celebra una «romería socialista» y que, según los organizadores, congregó a más de 35.000 personas. Sí pudo escuchar, sin embargo, al líder del sindicato minero Soma-UGT, quien dijo que «todos tenemos mucho que reivindicar de memoria histórica, no sólo los catalanes», y le recordó que «también nosotros hemos dado nuestro voto al presidente del Gobierno».

«Cohesión territorial»

Rodríguez Zapatero, sin embargo, prefirió pasar de puntillas por el asunto que el sábado capitalizó las discusiones del Comité Federal y que tantas controversias suscita dentro de su partido. En su lugar, hizo una defensa genérica de las bondades del Estado de las Autonomías, sin el cual, según dijo, «muchos no tendrían voz y algunos, los territorios con menos recursos, no se sentarían en ninguna mesa, mientras que hoy todos los territorios, pueblos e identidades cuentan por igual en este país». El jefe del Ejecutivo hizo hincapié en que el esfuerzo en inversiones en las comunidades menos desarrolladas, singularmente en el norte y noroeste, constituye una auténtica «política de cohesión territorial».

Alfonso Guerra abordó también el debate sobre la financiación del déficit de la sanidad, a propósito del cual dijo que puede afrontarse «con impuestos, pero también gastando menos en otras cosas». En concreto, señaló que «hay comunidades autónomas que tienen dos televisiones y ya están pidiendo otra, y podrían gastar menos en eso, que todas dicen las mismas tonterías».

Sobre esta cuestión se pronunció igualmente el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que se mostró partidario de financiar el déficit sanitario «a través de recursos provenientes de impuestos directos», junto con una mejora del fondo de cohesión interterritorial. El líder sindical reclamó que se abra una «mesa de diálogo social» para discutir este asunto, ante el que subrayó que las comunidades autónomas «no pueden escurrir el bulto», sino que han de actuar con «corresponsabilidad» porque «gestionan nueve de cada diez euros que se gastan en sanidad».

Cándido Méndez destacó, como un aspecto positivo del modelo propuesto por el Gobierno, que descarta la fórmula del «copago».

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

ERC ADVIERTE A ZAPATERO QUE SU HEGEMONÍA «PENDE DE UN HILO ANTE LOS SECTORES JACOBINOS» DE SU PARTIDO

A. Marín

BARCELONA. El portavoz de ERC en el Parlamento catalán, Joan Ridado, abogó ayer por aprovechar la actual coyuntura política, «sin un PSOE con mayoría absoluta», con el fin de presionar en Madrid a favor de la aprobación del Estatuto, ya que considera que la hegemonía de José Luis Rodríguez Zapatero «pende de un hilo, ante los sectores felipe-guerristas y jacobinos del partido».

Según el dirigente republicano, estas familias del Partido Socialista «le hacen la vida imposible al presidente del Gobierno y no quieren un Estado plural, que avance en una dirección federal». Esquerra pretende convertir el Estatuto catalán en su principal arma política para obligar a reformar la Constitución con el fin de convertir España en un Estado federal, uno de los principales objetivos de los independentistas catalanes esta legislatura.

Una iniciativa que no comparte el consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat y presidente de ICV, Joan Saura, que apuesta por «ajustar» el Estatuto a la Carta Magna y «retocar» los artículos que el Consejo Consultivo de la Generalitat considera inconstitucionales, como el sistema de financiación y la invocación de los derechos históricos, para blindarlo de «injerencias» del Estado.

«Si algún partido pretende llevar una propuesta de financiación a negociar a Madrid con un dictamen negativo, es que está fuera de la realidad política», subrayó el líder ecosocialista, quien aboga por seguir las recomendaciones jurídicas de este órgano asesor de la Generalitat.

El presidente de ICV remarcó que «cualquier cuestión, pequeña o grande, que sea declarada inconstitucional por el Consultivo, ya sea por mayoría absoluta o por mayoría relativa, si la mantenemos sin modificar, es una iniciativa débil ante la negociación en Madrid».

El Consejo Consultivo entregará hoy al Parlamento catalán su informe que cuestiona la constitucionalidad del núcleo del Estatuto. Una opinión compartida por cuatro vocales del Consejo -los dos elegidos por el PSC y los propuestos por ICV y PP- y rechazada por los dos representantes de CiU y el de ERC.

LA RAZON

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

GUERRA INSTA A ZAPATERO A BUSCAR EL EQUILIBRIO Y NO DILAPIDAR EL PROYECTO COMÚN DE ESPAÑA

Esther L. Palomera

Ambos coinciden en la cita de Rodiezmo y el presidente anuncia otra subida de las pensiones mínimas

Rodiezmo (León) - Las ristras de ajos, las pulperías, las empanadas, los «bollos preñaos», la inmensa pradera (que ya no existe por culpa de la sequía), los puestos, las 25.000 personas que acuden fieles a la fiesta campera, los 15 kilómetros de atasco hasta llegar al sarao... Otro año en Rodiezmo, en la cita minera de la comarca asturleonesa que el presidente del Gobierno eligió desde que fue elegido secretario general del PSOE para abrir el curso político tras el estío. También este septiembre que podría decirse que ya lo ha inaugurado en dos ocasiones anteriores. Primero, en Tenerife. Después, en Madrid, ante el Comité Federal de su partido. Da igual.

Hasta allí que se desplazan los indómitos sindicalistas del SOMA-FIA-UGT, el presidente del Principado de Asturias, el secretario gene- ral de la UGT y Alfonso Guerra. Porque si la tradición de Zapatero con la comarca es de los últimos cuatro años, la del ex vicepresidente del Gobierno es de más de dos décadas. La cita es a las doce. Y el interminable elenco de oradores comienza sin el presidente del Gobierno. La comitiva de Moncloa se retrasa. Unos dicen que para evitar el atasco. Otros, que para no escuchar la intervención de Guerra. Esto último son más bien maledicencias. El sol es de justicia y los asistentes buscan desesperadamente la sombra. Pero Guerra, convertido ahora en el superhéroe del centroderecha, no defrauda.

Y, en éstas, va y asesta dos estocadas. Una, para recelar de la subida de los impuestos: «Hay quien reivindica para resolver los problemas más dinero. Se puede hacer con la subida de impuestos, pero digo yo que también se podrá hacer si ahorramos dinero. Porque hay quien tiene dos televisiones públicas y ya pide una tercera. Podrían gastar menos dinero, que siempre dicen las mismas tonterías».

La segunda, para contestar directamente a Zapatero y a sus alusiones al modelo de Estado ante el Comité Federal del sábado: «El tema territorial no está resuelto definitivamente. Como dijo ayer el secretario general, hay algunos que no quieren reformas de los Estatutos, y no por eso son inmovilistas. Hay otros que sí las quieren, y tampoco son aventureros. Hay que encontrar el justo equilibrio porque el Estado, España, es importante como un conjunto, como un proyecto común. No lo podemos dilapidar». Dijo todo esto el otrora vicepresidente del Gobierno en una hilada intervención sobre el estado del bienestar, las prestaciones sociales, los beneficios de los poderosos y la miseria en el mundo.

Con su habitual gracieta andaluza tampoco escatimó críticas a los populares. «Pues no van, ahora, los tipos y dicen que quieren reactualizar su programa. Eso es que lo ven un poco viejo. Imaginaos cómo lo vemos nosotros». Justo cuando Guerra concluyó entre aplausos y risas de los mineros, llegó Zapatero. Él eludió, esta vez, el tema territorial y los estatutos. Que para eso ya había hablado el día anterior largo y tendido, aunque, como se vio, no gustara demasiado a Alfonso Guerra.

Abrazo efusivo. Las diferencias políticas no evitaron, sin embargo, que ambos líderes se saludaran con efusividad. Entre ambos, digan lo que digan, hay simpatía y, también, sintonía, aunque en ocasiones, las palabras de Guerra hagan mella en el gabinete «monclovita». Total, que el presidente evitó entrar en ese trapo. Prefirió el anuncio, mejor los anuncios. Uno: el próximo año habrá también subida de las pensiones mínimas, el doble de la subida media. Será el segundo año consecutivo. Ya en 2005, el incremento afectó a más de 3,5 millones de pensionistas.

Y dos: «A finales de año, en sólo 20 meses, habremos duplicado el fondo de reserva de la Seguridad Social para garantizar las pensiones de futuro». Un Zapatero pletórico por la marcha de la economía centró su discurso en esta materia, en el gasto social, en el incremento de los puestos de trabajo, en el plan de vivienda, en el incremento de becas, en los salarios de los funcionarios.... Todo para demostrar que, de nuevo, «las profecías del desastre han fracasado».

La sentencia iba para el partido de Mariano Rajoy, con quien el presidente se entrevistará hoy en La Moncloa. Fue la única alusión que hizo al principal partido de la oposición y la de que «se ha equivocado en todos los pronósticos y por eso dicen ahora que van a actualizar su proyecto». Total, que el presidente no cree, según dijo, que haya alterado la vida de las familias con la aprobación del matrimonio homosexual, ni provocado un desastre en la escena internacional con la retirada de Iraq y menos un efecto llamada con la regularización de inmigrantes.... Al menos eso es lo que dice.

LA RAZON

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

ERC LOGRA QUE EL PSOE APOYE EL USO DEL CATALÁN EN LOS PLENOS DEL CONGRESO

R. N.

Madrid- ERC ha alcanzado un pacto con el PSOE para que se vuelva a permitir el uso del catalán, el gallego y el euskera en la introducción de los discursos ante el pleno del Congreso, que sería traducida al castellano. El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá, informó a Efe de este acuerdo, que la formación republicana pretende poner en práctica antes de final de año.

Esta regla es similar a la que el presidente del Congreso, Manuel Marín, autorizó el pasado mes de febrero, pero que finalmente revocó debido a los incidentes que tuvo con algunos diputados de ERC, entre ellos Tardá, por la aplicación de este uso.

Tardá explicó al respecto que el pacto cerrado con el PSOE permitirá comenzar los discursos en las lenguas cooficiales, sin acotar la duración de esta introducción, y posteriormente, traducirlo al castellano para que lo pueda transcribir el servicio taquigráfico.

LA RAZON

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

EL ESTATUT ANTE EL PRECIPICIO: UNA SEMANA QUE MARCARÁ LA SUERTE FINAL DE LA REFORMA

Marcos Pardeiro

Maragall se entrevistará con Mas y Carod-Rovira con el dictamen del Consejo Consultivo bajo el brazo

Barcelona - El hemiciclo del Parlamento de Cataluña está reservado para la última semana de septiembre. De lunes a viernes. Uno de esos días debería ser el señalado para reunir a los diputados y aprobar solemnemente el nuevo Estatuto de Autonomía. Pero la sesión está pendiente de convocatoria y el necesario consenso (dos tercios de la cámara) está pendiente de un milagro. Después de 19 meses de enconada disputa política, las posturas siguen alejadas en capítulos tan importantes como la financiación y las competencias, que constituyen, de hecho, el núcleo central de la reforma.

La sociedad civil, los empresarios, las entidades culturales y los sindicatos catalanes están fatigados después de ver cómo la clase política ha destinado todos los esfuerzos de esta legislatura a elaborar un nuevo marco legal y comprobar que el acuerdo se ha convertido prácticamente en una quimera. Ahora, desde diversos frentes se reclama cerrar, de una vez por todas, las negociaciones. Pero el pacto no parece fácil, sobre todo si se observa el calendario; apenas restan tres semanas para posibilitar el entendimiento.

La hora de la verdad. La semana que comienza será decisiva, ya que, por una parte, el Consejo Consultivo dará a conocer hoy el dictamen sobre la constitucionalidad de los textos estatutarios aprobados en comisión parlamentaria, y por otra, se iniciará la ronda de contactos de Pasqual Maragall con el resto de líderes políticos. El PSC siempre ha confiado en que el Consultivo desbroce parte del dificultoso camino, señalando las inconstitucionalidades de los textos avalados por CiU y ERC en el capítulo de competencias (incluye la controvertida invocación de derechos históricos).

Maragall empleará a fondo la carta del Consultivo, a pesar de que tanto los nacionalistas como los independentistas se apresuraron en advertir que el pronunciamiento de este órgano no es vinculante. Sin embargo, también es cierto que Esquerra se ha mostrado más predispuesta a atender las recomendaciones del Consejo Consultivo en el tema de la financiación. Un alineamiento de ERC con el PSC en este ámbito aislaría a CiU, que tendría que asumir un riesgo mayor si opta por vetar el proyecto de Estatut. Para los convergentes es más cómodo rechazar el Estatut junto a Esquerra que junto al PP. Guiada por esta lógica, CiU ha reclamado a ERC reiteradamente que defienda lo que ha defendido históricamente: el concierto económico.

Lo cierto es que el PSC ha esperado con ansiedad el dictamen para ganar autoridad moral y jurídica y, así, incrementar la presión sobre CiU para atraerla a su terreno. Por eso, el presidente Maragall traerá a colación las reflexiones del Consultiu en sus entrevistas con Artur Mas y Josep Lluís Carod-Rovira y recordará el compromiso de los partidos de realizar una reforma sin desbordar la legalidad constitucional. Será una de las últimas oportunidades para que se produzca un vuelco en las negociaciones.

Si se logra el consenso, la batalla política se trasladará a Madrid. Entonces Maragall deberá jugar su carta más valiosa: su sintonía con el presidente Rodríguez Zapatero. Al mismo tiempo, tendrá que soportar los ataques ya programados de los nacionalistas sobre «las rebajas del Gobierno amigo». Si por el contrario, la reforma fracasa en Cataluña, la legislatura habrá sido un fiasco. Se abrirá entonces la caza del asesino del nonato Estatut. Asistiremos entonces a un pleno en el Parlament muy alejado de la solemnidad que, en principio, debería envolver a un proyecto de tal calado. El cruce de acusaciones y la defensa de enmiendas deslucirán una sesión convertida en metáfora de la política catalana. Queda poco tiempo para ver el desenlace. El Estatut se asoma al precipicio.

LA RAZON

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

INESTABILIDAD POLÍTICA O ADELANTO ELECTORAL

M. P.

Barcelona - «Fotut». Éste es el adjetivo que emplean algunos dirigentes de CiU cuando se les pregunta por el estado del Estatut. Fotut viene a significar «complicado», dicho con buenas palabras. No es de extrañar que se pronuncien en estos términos, cuando todavía no se avista el horizonte del consenso y el tiempo para negociar se agota. Es sabido que la política es imprevisible y, por eso, nadie se atreve a asegurar que el pacto a cuatro (CiU, PSC, ERC e ICV) será imposible. De hecho, el Govern se ha esforzado en trasladar la imagen de progreso en los trabajos. «Hay un acuerdo en el 95 por ciento del articulado. Sería absurdo no cerrar el Estatut por un 5 por ciento de disconformidades», dijo hace poco el «conseller primer», Josep Bargalló.

Pero los mensajes de optimismo, también patrocinados por Maragall, chocan con la tozuda realidad. CiU no ha abandonado su defensa del concierto económico y, de hecho, ya prepara una campaña «pedagógica» por Cataluña para explicar las virtudes de este modelo. Es verdad que ha flexibilizado ligeramente sus planteamientos y ha ofrecido la posibilidad de incluir una cláusula que cierre el paso al Estado con leyes como la LOFCA. No obstante, ésta no parece ser la vía del desbloqueo.

En caso de que no se dé luz verde al Estatut, se multiplicarán las voces pidiendo un adelanto electoral, una hipótesis insinuada en el Pacto del Tinell (acuerdo de gobierno del tripartito). CiU, PP y sectores de Esquerra abonarán este planteamiento. La inestabilidad estaría servida. Pero el avance de los comicios no figura entre los planes de Maragall. Su única obsesión es aprobar el nuevo Estatut. De no conseguirlo, no deshará el Govern, sino que se refugiará en las reformas sociales.

LA RAZON

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

Iceta (PSC) afirma que sería «suicida» no hacer caso al dictamen del Consejo Consultivo

Redacción

Barcelona - El portavoz del PSC, Miquel Iceta, recordó ayer que el dictamen del Consejo Consultivo sobre la propuesta del nuevo Estatut no es vinculante pero afirmó que sería «un error suicida» obviar sus conclusiones, dado que dejaría el proyecto de reforma «en una situación de debilidad insoportable». Iceta, en su diario electrónico semanal, comentó que el dictamen del Consultivo, que hoy se conocerá oficialmente, «no es vinculante ni puede suplir la decisión y la responsabilidad política de los partidos catalanes», que son los que «tienen que decidir incorporar o no las consideraciones» que realice este organismo.

Aún así, alertó de que sería «un error suicida» pasar por alto las consideraciones del Consultivo, «especialmente en lo que respecta a corregir posibles indicios de inconstitucionalidad». El portavoz socialista se preguntó «qué fuerza tendría en Madrid una propuesta de Estatut que hubiera sido calificada de inconstitucional por el propio Consejo Consultivo de la Generalitat». En su opinión, presentar al Gobierno central un Estatut cuya constitucionalidad no hubiera sido avalada dejaría el proyecto en «una fragilidad no superada ni por el Plan Ibarreche».

  

Respeto pese al 4 contra 3. Iceta añadió que «no es aceptable pretender descalificar las consideraciones del Consultivo por el hecho de no ser unánimes» porque «una mayoría es una mayoría». De hecho, parece que «ningún partido verá avalados ni desestimados en bloque sus argumentos, lo que tendría que facilitar la aceptación global por parte de todos de los criterios del Consultivo».

En referencia a la postura de CiU, que también ha insistido en que el dictamen no es vinculante, Iceta recordó que «era tanta la confianza» de la federación nacionalista de que «su propuesta de financiación era constitucional» que anunció hace meses que la enviaría al Consejo para que éste pudiera acreditar su legalidad. Para el portavoz del PSC, «la tarea del Consultivo merece todo el respeto» y se mostró convencido de que sus miembros «han actuado con independencia de criterio, evaluando el proyecto de Estatut y buscando la máxima garantía jurídica».

ABC

Lunes, 5 de de septiembre de 2005 

ENTRE DOS AGUAS

Editorial

A pesar del esfuerzo integrador desplegado por Rodríguez Zapatero, el debate en el Comité Federal confirma las graves discrepancias entre diversos sectores socialistas sobre la cuestión territorial. De acuerdo con su estilo peculiar, el presidente del Gobierno ha dejado a todos un poco contentos y un poco inquietos. De hecho, unos interpretan que ha parado los pies a Maragall mientras que otros aseguran que el PSC obtuvo un fuerte respaldo de cara a la reforma estatutaria. Es muy propio del personaje utilizar fórmulas retóricas que le permitan nadar entre dos aguas. Dice que sería bueno «desdramatizar» el debate y marca un rumbo que no permite ni el «inmovilismo» ni las «aventuras egoístas e insolidarias». ¿Adónde conduce, entonces? Es evidente que el presidente ha actuado con ligereza en asuntos esenciales y ya no puede dar marcha atrás en el terreno de los conceptos. Una vez admitido que Cataluña es una «nación», pretende ahora que los nacionalistas radicales no extraigan consecuencias políticas de tan absurda concesión semántica. Es evidente que la falacia de la «nación de naciones», la ocurrencia -ya abandonada- de las «comunidades nacionales» o la falsa doctrina de un federalismo integrador no sirven para limitar las exigencias de sus socios independentistas.

Por su parte, CiU se mueve con comodidad en este ambiente confuso, puesto que desea más que nadie evitar que el PSC llegue a las próximas elecciones con el activo de un nuevo y ventajoso estatuto. El caso es que -al amparo de las razones jurídicas esgrimidas por el Consejo Consultivo- se caen por su base tanto la financiación prevista como los supuestos derechos históricos que permitirían blindar las competencias autonómicas. En este punto intenta Zapatero buscar el encuentro entre Maragall y los barones «españolistas». Por ello, ofreciendo su versión más prudente, el presidente de la Generalitat afirma que el estatuto debe ser «políticamente realista y jurídicamente constitucional», a la vez que Manuela de Madre pone en juego todo su indiscutible activo político para asegurar, ante los aplausos de sus compañeros, que el PSC defiende la Constitución más que nadie. Este malabarismo conceptual no puede ocultar que un sector notable del PSOE mantiene posiciones inequívocas sobre la unidad de España y la validez del sistema autonómico. Con diversos matices, muchos líderes territoriales ofrecieron ante el Comité Federal una batería contundente de argumentos. El tiempo pasa y el presidente del Gobierno no ha conseguido encauzar razonablemente un debate que, según las encuestas, preocupa más a los políticos que a los ciudadanos. No se perciben posibilidades concretas de acuerdo en Cataluña. La situación en el País Vasco no sólo no mejora, sino que la nueva marca política del terrorismo ocupa una posición determinante en el Parlamento. Es fácil vaticinar que habrá desencuentros en Galicia entre Touriño y sus aliados del Bloque. En materia de financiación sanitaria, las reticencias de los suyos (además del rechazo frontal de la oposición) llevan al Gobierno a mover ficha con timidez, anunciando ahora rebajas del IRPF y preparando la cartera para poner más dinero encima de la mesa en la inmediata Conferencia de Presidentes.

La situación, pues, resulta incómoda y embarullada desde todos los puntos de vista. No obstante, el poder ejerce un fuerte atractivo. Ninguno de los intervinientes se fue de la lengua ni llevó las críticas más allá de la prudencia natural. Zapatero no ha dicho ni «sí» ni «no», limitándose una vez más a salir del paso, pero debe ser consciente de que el talante ha agotado sus efectos balsámicos y de que llega la hora de tomar decisiones. En este contexto se sitúa la entrevista de hoy en La Moncloa, a la que acude Mariano Rajoy -como decía ayer en ABC- por «educación y civismo» y con la intención de recordar a su interlocutor que en todos los asuntos concernientes a España debe contar con el acuerdo del PP. Nadie espera gran cosa del encuentro, aunque la oposición va a reiterar su oferta de alcanzar pactos de Estado. Zapatero persiste en el empeño que le ha llevado a un callejón sin salida: la mal llamada «España plural», traducida en un acuerdo de intereses entre socialistas y nacionalistas, pretende formar una mayoría estable que arrincone al adversario con la fórmula reiterada de «todos, menos el PP...». Los socialistas no están dispuestos a cambiar de estrategia, según se confirmó el sábado. Buenas palabras y ningún resultado, porque, en un análisis realista, es claro que la alianza con partidos anti-sistema sólo sirve para agravar el problema territorial a costa de resolver malamente algunas coyunturas parlamentarias.