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Egipto: Un Pequeño Paso hacia la Dmeocracia

Por Narrador - 7 de Septiembre, 2005, 6:37, Categoría: Gran Oriente Medio

No es una noticia para tirar voladores por la alegría que nos produce. Pero si es un avance. Mubarak, más bien a la fuerza, abraza la "democracia" y se presenta a unas elecciones presidenciales con varios candidatos. Si esto es un primer paso acabará siendo un gran avance. No ocultamos nuestro escepticismo, aunque, tal vez la idea de "EL Gran Oriente Medio" algún día sea una realidad.

EL PAIS

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

EGIPTO SE PREPARA PARA ELEGIR PRESIDENTE ENTRE VARIOS CANDIDATOS POR PRIMERA VEZ

Ángeles Espinosa (Enviada Especial)

Hosni Mubarak, que aspira a su quinto mandato, competirá con nueve rivales

El Cairo - El próximo miércoles, Egipto elegirá por primera vez a su presidente entre varios candidatos y no en un plebiscito, como venía sucediendo hasta ahora. Nadie duda de que Hosni Mubarak, de 77 años, logre hacerse con un quinto mandato, pero la sola presencia de otros nueve aspirantes le ha obligado a modernizar su discurso. Sin embargo, no son sus promesas de apertura y democracia las que van a darle la victoria. Años de monopolio del poder garantizan tanto la apatía de la mayoría de los votantes como su triunfo.

"Las amplias redes de clientelismo [del Partido Democrático Nacional, PDN], el control estatal de los medios y la absurdamente breve campaña electoral de tres semanas hacen imposible que esta elección refleje la elección libre del electorado", denunció el pasado viernes Human Rights Watch. Pero es que además, el principal grupo de la oposición, los Hermanos Musulmanes, no ha podido presentar un candidato.

Prohibidos, pero tolerados, sus miembros carecen de derecho a formar un partido debido a la ley que prohíbe los grupos políticos de base religiosa. Ahora tampoco han tenido la posibilidad de recurrir a un independiente, como vienen haciendo desde hace años en las elecciones al Parlamento, donde suman más escaños que el segundo grupo de la Cámara. El PDN, el partido de Mubarak, se cuidó de que la polémica enmienda constitucional que cambió el sistema electoral el pasado mayo exigiera a los candidatos independientes el endoso de un elevado número de cargos electos, imposible de obtener sin contar con sus afiliados.

Aun así, los Hermanos Musulmanes, que mostraron su capacidad de movilización y disciplina durante las manifestaciones prodemocracia de la pasada primavera, se han distanciado de los grupos que piden el boicoteo de los comicios y animan a sus simpatizantes a votar por una alternativa a Mubarak. Significativamente, los dos rivales políticos más destacados del presidente egipcio, Ayman Nur (del Partido Ghad) y Noman Gomaa (del Wafd), ambos de tendencia liberal, han visitado en las últimas semanas al líder de la Hermandad, Mohamed Mahdi Akef.

"El mayor desafío que afronta Mubarak no es ganar la elección, sino lograr una participación lo suficientemente alta para legitimar su resultado", declaró el vicedirector para Oriente Próximo de Human Rights Watch, Joe Stork. Esa organización de defensa de los derechos humanos valora, no obstante, el debate público que se ha abierto tras décadas de Gobierno autoritario.

"No va a cambiar nada"

La posibilidad de votar a un candidato distinto ha ilusionado a muchos egipcios después de un cuarto de siglo de mandato de Mubarak. La mitad de los 77 millones de habitantes del país no ha conocido a otro gobernante. Sin embargo, esa misma inercia es responsable de la apatía generalizada. "No va a cambiar nada", manifiesta escéptica Seftab Jabi, una viuda que ha vuelto su mirada hacia la religión.

Esa convicción es la que ha llevado al movimiento por el cambio Kifaya a boicotear la cita electoral. Kifaya, que en árabe significa Basta, fue una iniciativa popular ante la esclerosis de los partidos políticos tradicionales. Sus organizadores salieron a la calle por primera vez en diciembre pasado y, desde entonces, el movimiento se convirtió en un paraguas para todos los grupos políticos y sociales partidarios de la reforma democrática. Sin embargo, la enmienda constitucional que cambió el plebiscito por la elección del presidente entre varios candidatos abrió una brecha en sus filas.

El carismático Ayman Nur, un parlamentario reformista de 40 años que el año pasado rompió con el Wafd y creó su propio partido, se desmarcó de Kifaya para lanzarse a la campaña presidencial. Las dificultades para presentar a un independiente aguaron los planes del movimiento para encontrar un candidato de consenso que agrupara al conjunto de la oposición. Muchos de los simpatizantes de Kifaya están convencidos de que el escrutinio pluralista sólo es una farsa destinada a Occidente, y muy en especial a Estados Unidos, que lleva meses presionando a Mubarak para que reforme su régimen.

Consciente de los vientos que soplan, el faraón ha puesto su campaña electoral en manos de su hijo menor -Gamal, de 42 años- y presunto heredero político, dejando de lado a las viejas glorias del PDN.

ABC

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

MUBARAK SE APEA DEL TRONO DEL FARAÓN

Alberto Sotillo (Enviado Especial)

Lo tiene todo atado y bien atado para ser reelegido, aunque estos sean los primeros comicios plurales del país. La novedad está en que el régimen ha abierto la posibilidad de un debate de ideas insólito por estas latitudes

EL CAIRO. A nadie le cabe la menor duda sobre quién va a ganar las próximas elecciones presidenciales de Egipto, aunque sean las primeras en las que compiten varios candidatos. Hosni Mubarak, de 77 años, lo tiene todo atado, y bien atado, para ser reelegido tras 24 años en el poder. Pero esta vez con la novedad de que su elección vendrá acompañada de un peculiar experimento político por el que el presidente ya no se acerca al poder como un faraón investido por los dioses, sino como un ser humano que tiene que bajar a la calle para ganarse los votos en una campaña con todas las garantías de victoria, sí, pero también con un arranque de debate que, aunque sea muy insuficiente, parece también insólito por estas latitudes.

«Éstas no son unas elecciones tramposas. Son un referéndum por aclamación. El sistema va a engañar y manipular para mantener un régimen de cadáveres», nos alecciona George Isaac, coordinador del movimiento contestatario «Kifaya» (Basta ya), organizado por un grupo de curtidos rebeldes para denunciar lo que consideran unos comicios ilegítimos.

Sin embargo, la circunstancia de que el movimiento celebre estos días sus turbulentas manifestaciones bajo la atenta mirada del régimen puede ser también presentado como prueba de que algo se mueve a la vera del Nilo. «La importancia de estas elecciones no está en la posibilidad de derribar a Mubarak, sino en el hecho de que muchos egipcios desafíen valientemente sus 24 años en el poder», afirma la organización Human Rights Watch.

La rebelión de los jueces

Los osados de «Kifaya» se manifestaban en el centro de El Cairo al grito de «Levanta tu voz. Los que gritan no mueren». Y junto a aquel mundanal ruido, cientos de jueces se reunían tranquilamente bajo la sombra de una acogedora carpa para exigir al régimen garantías que impidan que en las elecciones se repitan los abusos que acompañaron al pasado referéndum sobre la reforma constitucional necesaria para celebrar estas elecciones.

«No habrá un funeral de la democracia mientras queden jueces en Egipto», aleccionaba uno de los magistrados al comienzo de la reunión. Tampoco se había visto jamás antes semejante celo de la Magistratura por defender su independencia.

Los jueces amenazaron con boicotear las elecciones. Al final, se avinieron a entrar en el juego con la exigencia de que puedan supervisar también los magistrados que fueron expulsados. No las tienen todas consigo, pero como nos explica uno de los jueces: «Si participamos, al menos podremos conocer y denunciar los abusos».

A Mubarak se le da como seguro triunfador. Pero los dos principales candidatos de la oposición claman a los cuatro vientos que son ellos los que van a ganar. Ayman Nur, del partido Ghad (Mañana), es un antiguo periodista que se presenta como hombre del centro liberal aunque, a la hora de la verdad, basa su campaña en reforzar los subsidios a los más pobres. Numan Gomaa, del histórico partido Wafd, también dice que va a ganar, aunque sean muchos los que piensen que su principal objetivo es desbancar a Nur como líder de la oposición consentida.

La oposición fuerte de verdad es la del movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes pero, como Mubarak no quiere correr riesgos, a estos no les permite presentarse a las elecciones. Al igual que tantas otras cosas en este país, está prohibido, pero tolerado. Nur y Gomaa saben que en los islamistas está el granero de votos; y por muy del centro-reformista que se proclamen no han dejado de cortejarles en la campaña. Los Hermanos Musulmanes han pedido a los suyos que vayan a votar, pero no han dicho a quién.

«Mubarak, elegido por Dios»

Aunque los que de verdad muestran mayor entusiasmo por estas elecciones son quienes se presentan como abanderados del ala reformista del partido de Mubarak. Son ellos quienes han preparado el escenario para que el presidente compita como un político mortal, aunque un anuncio pagado en la prensa por empresarios egipcios diga que «Hosni Mubarak ha sido elegido por Dios». Son ellos quienes defienden estos comicios como el principio de un proceso de apertura que se inicia con un debate de ideas y partidos, y que se profundizaría en el futuro. Y ellos son quienes se reúnen en torno a la figura del hijo menor del presidente, Gamal Mubarak, que se presenta así como el hombre del futuro. El hombre para quien podría estar diseñado todo este proceso electoral.

LA RAZON

Domingo, 4 de de septiembre de 2005 

MUBARAK ABRAZA LA DEMOCRACIA A LA FUERZA

Ethel Bonet

Tras 24 años en el poder, el «rais» anuncia una tímida apertura de cara a las elecciones del día 7

El Cairo - El veterano presidente de Egipto, Hosni Mubarak, tras 24 años de poder, quiere mostrar una imagen renovada de su Gobierno autocrático. La motivación le viene en parte por la presión de EE UU, que critica duramente su régimen por la supresión de las libertades y el mantenimiento en vigor de la Ley de Emergencia. Además, crece el descontento de la sociedad egipcia que ve cómo la mala gestión económica de su Gobierno ha empobrecido al país. Mubarak, líder del Partido Democrático Nacional (PND), ha centrado parte de su campaña electoral en anunciar medidas para solucionar los problemas del desempleo. Y así, con una actitud paternalista se ha acercado a las zonas rurales y más desfavorecidas del país para ganarse de nuevo la confianza de su pueblo y prometerle la creación de 700.000 nuevos puestos de trabajo al año. Según cifras oficiales, el índice de paro en Egipto se sitúa en un 10 por ciento, cifra no menos alarmante si se tiene en cuenta que viven más de 73 millones de personas en el país y sólo 800.000 jóvenes ingresan cada año al mercado laboral. Además, hay millones de funcionarios públicos que cuentan con un salario tan bajo que apenas les permite subsistir.

Más cambios. Mubarak también ha anunciado una serie de reformas constitucionales que «garantizarán el camino hacia la democracia». El mandatario ya dio su primer paso al reformar la ley electoral, lo que ha permitido la celebración, el próximo día siete, de las primeras presidenciales «plurales y con voto directo» en las que compiten varios candidatos, pues las anteriores eran referendos para ratificar la continuidad de Mubarak como jefe de Estado, amparado por el estado de excepción, vigente desde 1981.

En cuanto a la polémica suscitada por las fuerzas de la oposición, formada por grupos islamistas, izquierdistas, liberales e independientes, quienes exigen la derogación de la Ley de Emergencia, el «rais» ha contestado que «en caso de ser reelegido trabajará para sustituir esta enmienda constitucional por otra legislación que combata el terrorismo». Según cifras no oficiales, unas 18.000 personas están detenidas en Egipto acusadas de tener ideas extremistas o de pertenecer a grupos ilegalizados.

Estos signos de cambio, a los que se abraza el mandatario, pasan también por la reforma de las libertades de Prensa. Entre otras, ha anunciado la supervisión del Ministerio de Información, el cual podría ser cerrado y sustituido por uno nuevo, «más independiente y que permita la iniciativas del sector privado». Durante esta inédita campaña electoral, que arrancó oficialmente el 17 de agosto, se ha visto por primera vez en la televisión estatal la crítica directa contra el régimen de Mubarak en un programa televisivo titulado el «Estado de Diálogo», retransmitido a las horas de mayor audiencia. En este espacio televisivo se veía a un veterano político de izquierdas, Nabil Zaki, ridiculizando las promesas electorales del presidente de crear cuatro millones de empleos en los próximos seis años.

Igualmente, el diario «Al Gomhorriya» (Liberación), que solía verse como uno de los más leales a Mubarak, hizo una entrevista a uno de los líderes de la oposición más detestado por el régimen, Mohamed Hasbib, del grupo integrista islámico Hermanos Musulmanes. Otros periódicos del aparato estatal han mostrado el provocativo anuncio de la campaña electoral del segundo aspirante en importancia, Nuaman Gumaa, de 70 años, líder del histórico partido Al Wafd (Delegación), en donde aparece un grupo de egipcios que levantan sus manos al cielo, como muestra de desesperación, al tiempo que gritan: «Esta es nuestra situación política: Presidencia eterna, un Parlamento superficial, una corrupción extendida a todos los niveles del poder y un Gobierno débil».