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'Diálogo y 'Negociación' del Gobierno Vasco

Por Narrador - 7 de Septiembre, 2005, 15:36, Categoría: ¿Se Negocia con ETA?

La prensa vasca publica dos entrevistas con sendos Consejeros del Gobierno Autónomo Vasco. Miren Azcarate en el CORREO y el impresentable Joseba Azkarraga en DEIA (el periódico del PNV). En ambos textos se puede ver los peculiares conceptos que manejan con referencia al ‘diálogo’, ‘la negociación’ y el ‘proceso de paz’. Tan lamentable como ilustrativo.

EL CORREO

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

«HAY UNA OPORTUNIDAD Y ESTA VEZ ES RESPONSABILIDAD DE TODOS QUE SALGA BIEN»

Lourdes Pére

Insta a «blindar» el proceso de paz y se felicita de que, con Zapatero, se hayan recuperado las relaciones institucionales

Si la prudencia llevara un nombre en el Gobierno vasco sería probablemente el de Miren Azkarate. Poco amiga de dar una voz más alta que otra, la consejera muestra una esperanza precavida ante «la oportunidad» de lograr en esta ocasión la paz y la normalización, y hace suya la pretensión del lehendakari de arropar ambos procesos con un manto de discreción. Una cautela que extiende al encuentro que mantendrán Juan José Ibarretxe y José Luis Rodríguez Zapatero el miércoles en el palacio de La Moncloa

- ¿Qué esperan de la entrevista?

- La reunión forma parte de lo que es -debería ser- una relación institucional normal, que se convierte en extraordinaria cuando venimos de un período, la 'era Aznar', en la que se habían roto todos los cauces. Aquello no era ni bueno ni normal. En el último año, con el cambio en La Moncloa, hemos recuperado un nivel de relación que nunca se debería haber perdido. La reunión se produce en un momento cuando menos interesante y con una agenda de trabajo que desarrollarán el presidente del Gobierno y el lehendakari.

- ¿Establecerán, si no lo han hecho ya, una 'hoja de ruta' en común sobre la paz y la normalización?

- Esos son nuestros objetivos principales y en este camino es necesaria la implicación de todos. Es evidente que el Gobierno central y el presidente Zapatero son agentes fundamentales.

- Ibarretxe insiste en que estamos ante una «magnífica oportunidad». ¿Por qué en esta ocasión puede resultar, cuando tantas veces no lo ha hecho?

- Porque siempre hay que seguir intentándolo. Porque existe no sólo una clara predisposición, sino un acuerdo aprobado por el Congreso a favor del diálogo político como instrumento para resolver los conflictos; algo en lo que ha insistido Batasuna no sólo en Anoeta, sino esta misma semana. Y porque existe un clamor en la sociedad que está pidiendo a ETA que nos deje en paz, y también que la forma de resolver las cosas es dialogar y buscar acuerdos. Creo que todos tenemos la sensación de que estamos en un momento en que vuelve a ser posible alcanzar la paz y la normalización, y hay que jugar a fondo esa posibilidad.

- Si no sale bien, ¿la frustración será tan fuerte que impedirá cualquier otro intento durante años?

- (Larga pausa) No me gusta hacer hipótesis. Prefiero concentrarme por encima de todo en que hay una oportunidad y que esta vez es responsabilidad de todos que salga bien. Otras veces se han hecho esfuerzos, pero lo que han enseñado las experiencias anteriores, en lo que corresponde a la normalizacion, es que si falta uno de los interlocutores siempre va a existir una limitación. Ni la Mesa de Ajuria Enea ni la experiencia de Lizarra dieron los resultados que se pensaba que podían dar. Un elemento diferente e ilusionador es el convencimiento de que tiene que ser un diálogo sin exclusiones, que hay que llegar a un acuerdo asumible por las distintas posiciones y darle las garantías suficientes de que pueda pervivir en el futuro.

- Pero si no sale, ¿este Gobierno quedará definitivamente quemado?

- Este Gobierno es para cuatro años y se va a implicar a fondo para que esto salga bien. Si queda quemado o no, será la sociedad la que lo decida en las próximas autonómicas.

- ¿Estamos ya en un proceso de paz, o es mucho decir?

- Pues la verdad es que no sé qué contestar. Depende de a qué se le llame estar en un proceso abierto; probablemente sea más ajustado a la realidad decir que estamos encarándolo y que, por tanto, nos estamos planteando sus cimientos, sus fundamentos. Pero en cualquier caso, estamos en un momento -y eso creo que lo sentimos todos- bien diferente del de hace dos años.

«Mayor cobertura»

- ¿Están surgiendo obstáculos que no existían hace unos meses? ¿Se ha abierto un bache?

- No hay que generar falsas expectativas. Batasuna mostró una voluntad en la declaración de Anoeta y el Congreso mostró la suya con la declaración que hizo, pero manifestar que esto va ahora bien, que ahora va mal... A la paz y la normalización hay que darles mayor cobertura y evitar generar alarma, frustración y desencanto. Hay que darles tiempo, blindar todo el trabajo y tomarse las cosas con tranquilidad y paciencia.

- ¿Y cómo se blinda el proceso?

- Me refiero a rodearlo de una capa de discreción, a mantener un tono de esperanza e ilusión prudente.

- ¿Les ha decepcionado la actitud de Batasuna?

- No voy a decir que lo estemos o no. Batasuna ha manifestado lo que ha manifestado este verano. A partir de ahí, cada uno debe tener la capacidad suficiente para ver lo que prometió y si va contribuyendo o no a generar unas condiciones. Supongo que Batasuna dirá que es ella la que está decepcionada. Pero determinadas actuaciones de este verano no ayudan a sacar el conflicto de las calles.

- ¿Ha buscado la izquierda abertzale el enfrentamiento con ustedes?

- Sí, lo digo sin ninguna duda. La confrontación ha sido directamente con el Gobierno y el PNV. Batasuna sabrá por qué lo hace.

- ¿Tienen la sensación de que quieren apartales para jugar el partido sólo con el Ejecutivo de Zapatero?

- Batasuna sabe perfectamente que para jugar en la normalización, este Gobierno tiene que estar. De los guiños que quieran hacer o no a Zapatero o al Partido Socialista tendrán que responder ellos.

- Otegi ha admitido que el «diálogo resolutivo» tiene que producirse sin violencia, pero descargaba la responsabilidad en ETA.

- La pelota está en su tejado, aunque todos podemos hacer siempre algo. Otra cosa es que lo que hagamos o dejemos de hacer le lleve a ETA a tomar la decisión que tenía que haber tomado no sé ni cuándo. Tengo el convencimiento de que mucha gente en Batasuna piensa sinceramente que si se acuerda sobre qué tenemos que hablar, la metodología, qué temas vamos a poner sobre la mesa para alcanzar un pacto de normalización ETA dejaría las armas. Por otra parte, la sensación mayoritaria en la sociedad es que ETA tendría que haber desaparecido ya. Una de las cosas que enseñó Lizarra es que un proceso tutelado no es viable.

- Ustedes están dispuestos a dar una nueva oportunidad a Batasuna, aunque ETA no haya decretado una tregua absoluta.

- Lo que todos queremos y la sociedad nos reclama es salir de esta situación y conseguir la paz y la normalización. Hay que seguir avanzando y dar pasos, sin estar esperando a que el otro haga algo que ya ha demostrado que, de momento, no tiene intención de hacer. El pedir a ETA que desaparezca es algo que se ha hecho durante años y se seguirá haciendo, pero ETA sigue estando ahí.

«A pesar de los pesares»

- ¿El diálogo con la izquierda abertzale está protegido pase lo que pase?

- En estos momentos, en los que casi todas las formaciones han manifestado que el diálogo tiene que ser la vía para solucionar los conflictos, en que Batasuna ha manifestado esa misma disposición a pesar de todos los pesares, sin que existan atentados mortales... para intentarlo en serio hay que hablar con todos. Si queremos que se llegue a una mesa hay que hablar también con Batasuna.

- ¿En qué plazos se mueven?

- Dios me libre de hablar de plazos. No es bueno generar esa presión.

- Ibarretxe mantiene que la «auténtica solución» sólo llegará con un nuevo pacto que incorpore el derecho a decidir. ¿Ése será el nudo gordiano de las negociaciones?

- Ése es el convencimiento de este Gobierno. Fue lo que el lehendakari expresó en Madrid: que esta sociedad tiene derecho a decidir, sin violencia y con total libertad, qué quiere ser en el futuro, que esa decisión tiene que ser mayoritaria y que habrá que pactar con Madrid, aunque los puntos fundamentales deberán ser respetados, porque si no el conflicto político volverá a estar donde está.

- ¿Y qué formulación puede atraer a los partidos no nacionalistas?

- Sobre eso habrá que hablar y ver qué fórmulas se ponen encima de la mesa o hasta qué punto se comparte o no esa idea. Hablamos de respetar lo que la sociedad decida libremente, en cada etapa, sobre su relación con el Estado. ¿Y por qué no pueden ser marcos cambiantes? ¿Por qué no podemos entender otro modelo en vez del tradicional de un Estado único, monolítico? ¿Es tan impensable que esta sociedad pueda optar por un determinado marco y que otra pueda expresar otra aspiración y articularlo jurídicamente? ¿No podemos intentar tomar como punto de partida la voluntad de cada comunidad, y no tomar como pie forzado el acuerdo constitucional al que se llegó entonces y tuvo la aceptación que tuvo?

- ¿Se puede compartir soberanía sin ser previamente soberano?

- Los mimbres sobre la relación que se quiere tener con el Gobierno de Madrid están recogidos, de momento, en la propuesta de nuevo Estatuto. No voy a entrar en otro tipo de discusiones.

- ¿Cómo se articula un Gobierno con un partido que en esta cuestión tiene discrepancias internas, un socio que reivindica la independencia y otro el federalismo?

- Cada uno tiene sus proyectos, pero con capacidad para intentar alcanzar acuerdos, firmar una propuesta de nuevo Estatuto y un pacto de Gobierno. Por lo tanto...

- EA cuestiona que tenga que cesar la violencia para constituir la mesa.

- No creo que lo esté haciendo. Estoy convencida de que no hay discrepancias.

- ¿Y de que va a haber lealtad?

- Sí, todos nos jugamos mucho.

DEIA

Domingo, 4 de de septiembre de 2005

«EL PP INTENTARÁ IMPEDIR QUE SE DEN PASOS PARA BUSCAR LA NORMALIZACIÓN» 

Elena Ferreira

Para lograr la normalización y pacificación de Euskadi, el consejero Azkarraga entiende que es «imprescindible» la participación de socialistas y la izquierda abertzale. Que se sumara el PP sería «muy importante», pero cree que, por el contrario, lo que intentará será poner palos en la rueda. 

No tiene ninguna duda. Para llegar a la solución del llamado conflicto vasco, no se puede ignorar a una parte del problema «y por tanto a una parte de la solución como es Batasuna», dice el consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social Joseba Azkarraga (EA). Insiste en que este proceso no se puede «encorsetar» con fechas y reconoce que estará lleno de dientes de sierra que habrá que superar, como la imputación por pertenencia a ETA a miembros de EHAK y LAB. «La etapa de la politización de la Justicia debe ser superada porque es tiempo de diálogo para la superación del conflicto», subraya.

Parece que Batasuna trae en setiembre un mensaje más conciliador que en agosto. Esta semana, Otegi decía que una mesa de diálogo resolutivo debe darse fuera de un clima de enfrentamiento armado por parte de ETA y del Gobierno español... ¿a qué cree que obedecen estos vaivenes?

Nada tiene que ver la proclamación de Anoeta, muy interesante y que todos saludamos como una apertura, con el intento de órdago al propio Ejecutivo vasco con la manifestación de Donostia. Hay una serie de contradicciones que Batasuna tendrá que ir clarificando. Es poco compatible amenazas a ediles con discursos de mano tendida, que es una especie de señuelo ante su propia gente.

¿Qué contesta a esa reclamación de los escaños de Batasuna en ayuntamientos y diputaciones?

Que la legitimidad de esos escaños está en quien los tiene. Y ésto no quita para que sea clara nuestra condena y rechazo explícito a una Ley de Partidos que ilegaliza ilegítimamente opciones políticas determinadas. Además, se les han ofertado fórmulas de participación en los ayuntamientos hasta que pasen este tipo de situaciones y no han aceptado.

Del otro lado, el juez Grande Marlaska ha imputado por pertenencia a ETA a miembros de EHAK y LAB? ¿Cómo valora esta decisión?

Desde el respeto a la decisión judicial y en acuerdo con lo que la Fiscalía ha venido manteniendo sobre este tema, digo que no es bueno volver a repetir los errores del pasado. La etapa de la judicialización de la política y de la politización de la Justicia debe ser superada porque es el tiempo del diálogo para la superación de los conflictos. EHAK es un partido legal que ha obtenido una importante representación parlamentaria que debe ser respetada. Y Marlaska no puede estar por encima de la voluntad popular expresada en las urnas.

¿Quién tiene que mover ahora ficha?

Todos tenemos que movernos para poder hablar. Y aquí entramos en la polémica de este verano sobre qué es antes, si el cese de la violencia o el inicio de las conversaciones, y ésta es una dinámica perversa.

¿E interesada?

Posiblemente y quizá también por parte de algunos medios de comunicación de tratar de transmitir ciertas contradicciones que creo que no existen. Cuando planteamos que no hay que poner exigencias previas nos referimos a ese inicio del proceso discreto de la discusión. Y es en el segundo proceso, en el resolutivo, y lo ha dicho el lehendakari, Otegi y nosotros, donde sí que hay que acordar asuntos.

¿Qué mínimos tendrían esos acuerdos?

Creo que puedo hablar como Gobierno y al respecto digo que no iríamos a una mesa de partidos si previamente no hay un acuerdo sobre la territorialidad ó el derecho de autodeterminación y tampoco si ETA no asume que tiene que desaparecer. En ese caso, no pasaremos a la fase resolutiva porque ¿para qué?. Y nosotros no podemos crear falsas expectativas a la sociedad vasca.

¿Es imprescindible la participación de todos los partidos para lograr la normalización y pacificación?

Yo diría que es muy importante que todos estén y que es imprescindible que estén Batasuna y el Partido Socialista. El problema es que si el PP no está, y creo que va a jugar a no estar, el Partido Socialista se pueda ver mediatizado por la ausencia de los ‘populares’. El Partido Socialista no mira tanto a nuestro país sino mira fundamentalmente a la posibilidad de mantener el poder en el Estado. A día de hoy, yo tengo dudas de que el PP quiera participar. Y eso es intentar ocultar el problema. Tu no puedes ignorar a una parte del problema y que tiene también una parte de la solución. Y lo que se logrará es agudizar más la situación de confrontación.

¿A qué se puede deber el inmovilismo del PP?

Es más una política de confrontación con el Partido Socialista a nivel estatal. Esa es la utilización malsana que se hace de la existencia de la violencia. A algunos les viene bien porque tienen un instrumento para poder seguir haciendo política, si política se puede llamar a eso. ¿Qué va a defender la señora San Gil o cualquiera de los miembros del PP el día que no haya violencia? ¿de qué van a hablar? Su único argumento y discurso es la violencia, violencia que lleva dos años sin víctimas mortales.

A propósito, ¿qué espera de la reunión Zapatero-Rajoy?

Me imagino que Rajoy pedirá un pacto para intentar retomar la Ley Antiterrorista. Más de lo mismo: querer impedir que se den los pasos, aunque sean tímidos, en la búsqueda de una posible solución. Yo creo que al Partido Popular no le interesa estar en un proceso de esas características. La oposición que está haciendo la va a hacer fundamentalmente teniendo como referencia la situación política vasca y posiblemente la catalana. Pero yo espero que Zapatero no caiga en ese error.

En todo caso, ¿es bueno o es malo poner fechas?

Sería malo encorsetarnos en unas fechas predeterminadas. Por lo tanto, no hay exigencias previas en la fase inicial, pero la resolutiva tiene que venir precedida prácticamente de acuerdo.

¿Cómo ve que se haya recurrido desde el Consejo General del Poder Judicial la posibilidad de que Ibarretxe se entreviste con Batasuna?

Es una barbaridad. O dicho miembro no sabe dónde vive y cree que la solución a los problemas se puede dar ignorando a una parte del problema y por lo tanto a una parte de la solución, como es Batasuna, o lo que sería más grave, que junto con otras personas de este país, esté muy interesado en que el conflicto perdure.

¿A qué se refiere?

Hay mucha gente a quien no le interesa políticamente que el conflicto finalice, hay muchos intereses en juego. Son sectores eminentemente conservadores y que les preocupa mucho más la posibilidad de que aquí exista un nacionalismo democrático fuerte y que reivindique los derechos de este pueblo que la propia ETA. Y es que la existencia del terrorismo, en ocasiones, les permite presentar al nacionalismo como todo uno, y al terrorismo como sinónimo de nacionalismo.

¿Quién cree en concreto que está interesado en que el conflicto perdure?

Yo no diría que el Partido Popular como partido. Diría que hay sectores determinados, los más ultras, que en ocasiones han posibilitado un fortalecimiento de ETA con algún atentado. Existen, en cualquier país y también están en España.

De todas formas, dicho proceso de solución que ahora se abre ¿cree que es irreversible?

Recuerdo que con el proceso de Argel también se habló de irreversibilidad... Por tanto, creo que más que irreversible es imparable, que va a tener cortes y cantidad de problemas que superar. Pero hay muchos factores que a mí, me inclinan a pensar que estamos en el buen camino. ETA no mata desde mayo del 2003, luego está la declaración de Anoeta y también la propia decisión de ETA.

¿Entiende que ETA tiene una decisión adoptada?

Sí. Yo no creo que ETA no mata porque no puede. Atentar es fácil, si quisiera, podría seguir produciendo mucho daño. Para mí, ha decidido practicar una actuación de baja intensidad porque tiene la convicción de que hay que caminar hacia procesos de finalización de la violencia.

¿Y esa presunta nueva remesa de cartas de chantaje de ETA a empresarios?

Insisto en la misma idea.

¿Qué podría moverse en ETA si ahora el Gobierno español decide el acercamiento de los presos?

El alejamiento de los presos legalmente es una barbaridad y luego hay una actitud vengativa porque afecta, sobre todo, a los familiares, sin responsabilidad penal. Por tanto, una política de acercamiento, una humanización, sin duda, solucionaría una parte del problema. Sería uno de los gestos que el Gobierno español debiera realizar si quiere demostrar que tiene voluntad de avanzar en este proceso.

¿Es optimista al respecto?

Tengo dudas de la voluntad del PSOE.