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La Tortura de la Rectificación Contínua

Por Narrador - 5 de Septiembre, 2005, 3:27, Categoría: El Impuestazo

ABC califica la situación del impuestazo y su posterior rectificación como ‘tortura’. Para EL MUNDO el anuncio de que el Gobierno está dispuesto a retirar su propuesta para hacer frente al déficit sanitario, "ha sido provocado por los socios parlamentarios y las propias comunidades gobernadas por los socialistas". "Lo sorprendente no es que esté dispuesto a retirar una propuesta defendida 24 horas antes". "Aún más increíble resulta la constatación de que, antes de hacerla pública, no la puso en común ni siquiera con los suyos". "Entre chantaje y chantaje, puede que el PSOE empiece a envidiar la tan denostada soledad del PP". "Zapatero debería considerar seriamente la oportunidad de iniciar acuerdos sobre los grandes temas de Estado con el PP". "Visto lo visto, no le quedan muchas alternativas por probar".

EL MUNDO

Sábado, 3 de septiembre de 2005

CON ALIADOS COMO LOS DEL PSOE ¿QUIEN NECESITA OPOSICION?

Editorial

Un día después de presentar su detallada propuesta para hacer frente al déficit de la financiación sanitaria, el Gobierno ya ha anunciado que está dispuesto a retirarla si no convence a las comunidades autónomas. Ha sido un visto y no visto de la propuesta provocado no ya por la oposición previsible del Partido Popular y las autonomías gobernadas por éste, sino, y eso es lo inesperado, por los socios parlamentarios del Ejecutivo y las propias comunidades gobernadas por los socialistas.

Tanto IU como ERC han coincidido en tachar la propuesta de «cicatera e insuficiente»; Puigcercós se niega a que el Gobierno «centrifugue» el problema y Llamazares le recuerda que «las ambiciones sociales cuestan esfuerzos presupuestarios».

Respecto a los gobiernos autonómicos socialistas, el extremeño ha sido el más contundente pero no el único en protestar. Ibarra, poco necesitado de esta inyección financiera, se ha negado en redondo a subir los impuestos, mientras los ejecutivos andaluz y aragonés rechazan hacer lo propio con el de la electricidad. Castilla-La Mancha ha afirmado que la oferta es «mejorable», y Galicia, que una subida de impuestos «no es la solución al problema».

Lo sorprendente no es sólo que el Gobierno se muestre dispuesto a retirar una propuesta defendida 24 horas antes con ahínco por un vicepresidente y dos ministros. Aún más increíble resulta la constatación de que, antes de hacerla pública, no la puso en común ni siquiera con los suyos.

Ante tal panorama, el PSOE debería reconsiderar, en su reunión del comité federal de hoy, con quién quiere continuar viaje en esta legislatura que acaba de retomar en el inicio de lo que puede llegar a ser un auténtico cursus horribilis.

Porque si entre todos los aliados que baraja hay uno aún menos dispuesto que los demás a facilitarle las cosas, ése es el PNV.Esta semana, el número dos socialista anunciaba su intención de ampliar apoyos con los nacionalistas vascos. Sin embargo, éstos sorprendían ayer al PSE anunciando su intención de presentar una moción de censura contra el Gobierno de la Diputación de Alava y el Ayuntamiento de Vitoria, ambas instituciones gobernadas en minoría por el PP, y solicitando a los socialistas que sean «consecuentes con sus declaraciones públicas» apoyando dicha moción. La invitación, lógicamente rechazada por el PSE, debería bastarle a Zapatero para darse cuenta del cariz de este potencial socio. Pero, por si no fuera suficiente, aún ha recibido otra muestra, pues el PNV ha condicionado su apoyo a los Presupuestos a un incremento «sustancial» de las inversiones en Euskadi espetando que no tiene «vocación de comodín».

Entre chantaje y chantaje, puede que el PSOE empiece a envidiar la tan denostada soledad del PP. Pero cuando Rajoy acuda el próximo lunes a La Moncloa, Zapatero debería considerar seriamente la oportunidad de iniciar acuerdos sobre los grandes temas de Estado con este partido. Puede que al presidente no le entusiasmen los populares, pero no le quedan muchas alternativas por probar. Y, visto lo visto, peor que ahora, imposible.

ABC

Sábado, 3 de septiembre de 2005

TORTURADOS

Editorial

JUEVES, 1 de septiembre, Ministerio de Economía y Hacienda. El vicepresidente Pedro Solbes, escoltado por los ministros de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, y de Sanidad, Elena Salgado, comparece en rueda de Prensa para anunciar que el Gobierno subirá un diez por ciento los impuestos del alcohol y un cinco por ciento los del tabaco para financiar la sanidad.

Viernes, 2 de septiembre, Palacio de la Moncloa. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, comparece en rueda de prensa para anunciar que si la propuesta no gusta a las Comunidades será retirada porque «no se trata de torturar a nadie».

Sábado, 3 de septiembre. Tal vez algún destacado miembro del Gobierno diga que la propuesta no era más que una «mera reflexión». ¡Qué tortura!

EL MUNDO

Sábado, 3 de septiembre de 2005

¡OH! ¡LA IZQUIERDA SUBE LOS IMPUESTOS!

Victor de la Serna

Financiación sanitaria a la carta. Ni aquellos a quienes mayor entusiasmo se les supone -el neopresidente gallego Pérez Touriño, el diario El País- respaldan con entusiasmo la última idea gubernamental.

Fíjense si estará bien la propuesta de dejar a las comunidades que suban algunos impuestos para pagar las deudas de sus deficitarios sistemas hospitalarios, que ya la presentó el PP de José María Aznar cuando gobernaba. Eso es lo que viene a decir, en su editorial de ayer, El País. ¿Pero no quedamos en que lo progresista era bajar impuestos?, replica el titular del comentario de EL MUNDO.Así, acudiendo a la ironía, casi a la sorna, resaltan estos dos periódicos lo que, para ellos, es lo mejor -el de Prisa- y lo peor -EL MUNDO- de la propuesta lanzada en rueda de prensa por los voceros del Gobierno.

La escasa seriedad de la oferta, la falta de articulación de una política general del gasto, han resultado tan patentes en este caso que hasta El País reconoce que los 500 millones anuales durante dos años que el Gobierno propone aportar para completar esos impuestos a la carta de las autonomías es una cantidad que «se antoja insuficiente para hacer frente al crecimiento del gasto sanitario derivado de factores ajenos a la gestión».

Emilio Pérez Touriño, nuevo presidente de la Xunta gallega e histórico del PSOE donde los haya, «se mostró convencido de que eso no resolverá el déficit y abogó por maximizar la aportación del Estado», según informa la agencia Efe. Por ahí iban las mayores manifestaciones de júbilo en las comunidades del PSOE. No merece la pena ni mencionar lo que se decía en las demás...

«Es recurrir a lo más fácil, hacer lo mismo que han estado haciendo últimamente con todo: echar la culpa al ciudadano, quitarse las responsabilidades de encima», dictamina Carmen Tomás en La Mañana de Cope. «Detrás de ello no hay ningún plan serio, nada pensado», remacha la tertuliana.

Sí, se puede decir que la postura del actual Gobierno se parece a la del PP hace cuatro años al pedir corresponsabilidad y que los gobiernos autonómicos afronten el desgaste político de pagar por sus dispendios. Por eso se irritan los Touriño y, no digamos, los independentistas de ERC: porque les vuelven a decir que pechen con una mayor parte del pago de políticas dispendiosas y populistas.Pero hay más diferencias que similitudes.

Una clara diferencia: algunas comunidades autónomas padecen hoy los efectos de la política de llamada y regularización de inmigrantes, alegremente perseguida por el actual Gobierno, que ha provocado un fuerte aumento de la población y de la demanda sanitaria, como resalta EL MUNDO. Con 1.000 millones en dos años no se compensa esa distorsión. Y otra diferencia: cuando la actual Administración no hace nada por reducir gastos en otras partidas (quiere aumentar el gasto público un 7,6% en los próximos Presupuestos) y sólo sabe recortar el déficit subiendo impuestos, el efecto va a ser inquietantemente inflacionario. Como muestra, un botón: por Europa Press nos enteramos de que la Asociación de Cerveceros de España estima que el plan gubernamental, en cuanto a gravar más el alcohol, «tendría una repercusión fortísima en el IPC, ya que el 80% en valor del consumo total se produce en hostelería y la ponderación del consumo de cerveza en el índice es 10 veces mayor que el peso del pan».

Ni en el impacto de la cañita de cerveza parece que han pensado muy a fondo los hombres de Zapatero.