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Putin Recibe a las Familias de las Víctimas de Beslán

Por Narrador - 4 de Septiembre, 2005, 19:37, Categoría: Terrorismo

Rusia sigue recordando a sus victimas de la escuela de Beslán. Putin ha recibido a los familiares de los fallecidos errores en la gestión de la crisis. Bien está dicho reconocimiento pero siempre que no difumine la realidad: el hecho de que fueron los terroristas los responsables de la tragedia. No fue Putin quien colocó las bombas, ni quien dio la orden de secuestrar a los niños en el colegio.

EL PAIS

Sábado, 3 de septiembre de 2005

PUTIN RECONOCE LOS ERRORES EN BESLÁN AL RECIBIR A FAMILIAS DE LAS VÍCTIMAS

Rodrigo Fernández

El presidente ruso compara la tragedia con el 11-S y el 11-M

Difícil fue la conversación del presidente ruso, Vladímir Putin, con la delegación de madres y padres de las víctimas ocurridas hace un año en Beslán. Putin reconoció que el Estado es incapaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pero, como justificación, señaló que esto no sólo es válido para Rusia, sino para todo el mundo, y como prueba de ello recordó los atentados en Nueva York, Madrid y Londres.

Las madres de Beslán que fueron al Kremlin se limitaron a declarar que le dijeron al presidente todo lo que querían, incluido lo que pensaban sobre la negligencia e irresponsabilidad demostrada por las autoridades durante aquellos trágicos acontecimientos de hace un año, que dejaron 331 muertos y más de 700 heridos. Susana Dudíyeva, presidenta del Comité de Madres de Beslán, declaró que creía que el presidente las había escuchado: "Espero que haya resultados. Habrá que esperar y ver".

"¡Si países desarrollados con una economía potente y servicios secretos eficaces son incapaces de evitar los atentados terroristas, para qué hablar entonces de nuestro país, que sufrió enormes pérdidas en la economía y la esfera social después de la desintegración de la URSS!", señaló Putin a modo de justificación.

A pesar de que muchos temían un escándalo, Putin aparentemente logró dar confianza a las madres, que salieron con la impresión de que realmente las escuchó y que tomará medidas. Al menos, según declaró después Dudíyeva, les prometió que "pronto se verán y se conocerán los resultados" de la franca y dura conversación que mantuvieron en el Kremlin.

Las madres de Beslán estaban indignadas porque un año después de la tragedia todavía no les han dicho la verdad ni se ha castigado a los culpables de que el secuestro perpetrado por un comando terrorista terminara en masacre. Al respecto, recuerdan que las autoridades negaban haber usado tanques y lanzallamas, pero ante las pruebas irrefutables tuvieron que reconocerlo. Sin embargo, no se ha dicho quién dio la orden de utilizar esos medios, totalmente inadecuados si el auténtico objetivo era liberar a los niños tomados como rehenes. Lo que sí se sabe es que algunos de los que dirigieron aquella sangrienta operación han sido ascendidos.

Todo esto hizo que el jueves, en víspera de la reunión con Putin, un grupo de 80 familias de víctimas de la tragedia de Beslán divulgaran una declaración en la que pedían "asilo político en cualquier país que respete los derechos humanos". Algunas palabras de Putin pueden interpretarse como dirigidas a ese grupo. Por muy deplorable que sea el estado del país y de sus órganos de seguridad, "no se puede justificar el que los funcionarios cumplan mal sus obligaciones", dijo Putin, quien prometió que se llegará al fondo de lo ocurrido en la escuela número uno de Beslán.

ABC

Sábado, 3 de septiembre de 2005

TODAS LAS HERIDAS CICATRIZAN CON EL TIEMPO

Rafael M. Mañueco (Enviado Especial)

La falta de transparencia sobre lo que sucedió durante el asalto a la escuela es lo que más exaspera a los familiares de las víctimas y no les permite pasar página

BESLÁN (OSETIA DEL NORTE). Hace hoy justo un año, los canales de televisión de todo el mundo mostraban las imágenes de niños medio desnudos tratando de huir de la escuela en la que un comando terrorista les había mantenido recluidos durante más de 48 horas. La desbandada se produjo bajo el fuego inmisericorde de los secuestradores y marcó el comienzo de una operación de asalto de las fuerzas de seguridad rusas que hizo que el número de víctimas se multiplicara. Los habitantes de Beslán intentan hoy superar aquella terrible tragedia pero aseguran necesitar la verdad para poder pasar página.

«Mientras no se sepan los nombres y apellidos que se ocultan detrás de cada una de las muchas incógnitas aún sin resolver no podremos vivir tranquilos», afirma Marina Tokáyeva, madre de una niña de 6 años que pereció abrasada el año pasado bajo los escombros del tejado del gimnasio de la fatídica Escuela número Uno de Beslán. Está convencida de que la principal preocupación de las autoridades rusas fue acabar con los terroristas, sin importarles el precio en vidas humanas que acarrearía.

Preguntas sin respuesta

«Una de las preguntas aún sin respuesta que más inquietan a los parientes de las víctimas es por qué se inició el asalto a la escuela cuando en su interior permanecían la mayoría de los rehenes y por qué se emplearon tanques y lanzallamas», asegura Vitali Slepushkin, jefe del departamento de anestesiología del Hospital Clínico de Beslán. Según sus palabras, «la primera ola de rehenes que fueron ingresados en nuestro centro sanitario después de comenzar el tiroteo venía con heridas de bala y metralla pero, poco después, empezamos a recibir personas con quemaduras que, a mi juicio, sólo pueden ser producidas por un lanzallamas». Fueron empleados, asegura la Fiscalía General, cuando hubo plena seguridad de que en el edificio del colegio ya no había nadie más que los terroristas.

De acuerdo con los testimonios de las personas atendidas por Slepushkin, unos diez guerrilleros lograron escapar. La versión oficial, sin embargo, insiste en que todos, salvo Nurpsahí Kuláyev, cayeron en la refriega. Tampoco se ha aclarado cómo pudieron llegar a Beslán tantos hombres armados desde la vecina Ingushetia sin ser interceptados en alguno de los numerosos controles de Policía que hay desperdigados por la zona. «Todos estos interrogantes hacen que cunda la desconfianza hacia los dirigentes del país y dificultan la superación de las secuelas psicológicas de muchos de los afectados», afirma el responsable médico.

Imposible de prever

Vladímir Dzgóyev, un comandante de la Policía osetia que perdió esposa y a dos de sus hijas en la escuela, dice haber conseguido recuperar las ganas de vivir gracias a otros dos hijos que sobrevivieron a la masacre y a una nieta que nació hace seis meses. Un trozo de metralla atravesó el cráneo de su hija Rita, de 16 años, y estaba ya desahuciada. A pesar de todo, el oficial de policía exculpa a las autoridades. «Es muy difícil controlar una situación como esa. No es algo habitual y hay miles de variables imposibles de prever».

Slepushkin, sin embargo, no piensa así. «No se aprendió la lección después del secuestro en el teatro Dubrovka de Moscú», acaecido en octubre de 2002. El anestesista osetio asegura que, cuando comenzó la toma de rehenes en la escuela de Beslán, «organizamos un operativo que incluía la posibilidad de tener que asistir a pacientes incluso con intoxicación por gas, como sucedió en Moscú, pero todo falló por algo que no habíamos previsto». Slepushkin se refiere a las mentiras de las autoridades sobre el número real de rehenes capturados por los terroristas. «Dijeron que había unos 350 secuestrados pero, sólo en las tres primeras horas tras el asalto, tuvimos que atender a más de 600 heridos». En el colegio había más de 1.200 personas, de las que 331 perdieron la vida. La mayoría, niños.

ABC

Sábado, 3 de septiembre de 2005

PUTIN, CARA A CARA CON LAS MADRES DE BESLÁN

Rafael M. Mañueco (Enviado Especial)

BESLÁN. Estuvo evitando el encuentro desde hacía tiempo y no se ha atrevido a poner los pies en Beslán con motivo del primer aniversario de la matanza pero, al final, el presidente Vladímir Putin terminó recibiendo ayer en el Kremlin a una reducida delegación de las madres de las víctimas. Su forma de consolar a las desesperanzadas mujeres fue asegurando que no hay Estado que pueda garantizar a sus ciudadanos una seguridad total ante el terrorismo.

Putin puso como ejemplo lo sucedido en EE.UU. el 11-S, en España el 11-M y en la capital británica el pasado mes de julio, tratando así de cubrir a quienes gestionaron la crisis durante el sangriento secuestro. No obstante, admitió que las insuficiencias en el seno de los órganos de seguridad rusos «no pueden justificar el mal cumplimiento de las obligaciones de los funcionarios».

El Comité de Madres de Beslán, dirigido por Susana Dudíyeva, cree que hubo negligencia por parte de quienes dirigieron la operación para reducir a los terroristas e incluso una actitud criminal al no hacer prioritario el objetivo de salvar el mayor número de vidas humanas.

EL PAIS

Sábado, 3 de septiembre de 2005

MADRES DE BESLÁN

Editorial

Un año después de la muerte de 331 personas, la mitad de ellos niños, en la masacre de Beslán, demasiadas sombras pesan sobre esa tragedia provocada por aquel secuestro masivo de escolares por terroristas chechenos en un colegio de Osetia del Norte y el posterior asalto de las fuerzas especiales para su liberación. Con dos investigaciones y el juicio en curso a Nurpashá Kuláyev, el único miembro del comando de 32 terroristas capturado con vida, se discute aún sobre quién fue el responsable de un asalto de las fuerzas rusas que duró 10 horas. Ayer, al recibir en Moscú a una delegación del Comité de Madres de Beslán, el presidente ruso, Vladímir Putin, prometió esclarecerlo todo. Pero no aportó ninguna novedad, sino para afirmar que se había enterado de algunas cosas que allí ocurrieron a través de las propias madres.

Ningún miembro del Gobierno ruso se ha dignado asistir en Beslán a los actos convocados un año después de este episodio que duró tres días. Aunque la brutalidad de los secuestradores que exigían la salida de las tropas rusas de Chechenia y la liberación de sus presos está fuera de toda duda, las madres y otros familiares de las víctimas han ido crecientemente echando la culpa de tantas muertes a la forma en que las fuerzas de seguridad llevaron a cabo el asalto, incluso con tanques que dispararon, aunque, según la versión oficial, no lo hicieron contra el gimnasio donde se hallaba la mayoría de los secuestrados.

Putin no tuvo reparos en asegurar ayer que, tras la quiebra de la URSS, el debilitamiento de sus fuerzas de seguridad y el terrorismo, el Estado "ya no puede garantizar hoy la seguridad de sus ciudadanos al nivel y con la calidad necesarias". Es toda una admisión de impotencia. Pero tampoco ha hecho nada en estos años para intentar resolver el conflicto de Chechenia. Como quedó trágicamente patente en Osetia del Norte hace un año, y de nuevo ayer con atentados en el vecino Daguestán, hace tiempo que el conflicto checheno ha desbordado sus fronteras nacionales. A este respecto, ha pasado un año en vano.